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FroMAGIC

Domingo, 16 de septiembre de 2012

 

 

Hola, amigos, muy buenas.

La foto me la acaba de enviar Jose Julio Varona, el Dr. Varona, extraordinario mago, mejor persona, gran amigo. El pasado miércoles tuve el  privilegio de organizar a mis amigos de La Cuchara Mágica una cena-cata de quesos que, a juzgar por los correos de felicitación que no paran de llegarme no debió estar mal del todo. Con José Manuel Manglano, el mejor charcutero de España, fuimos presentando al alimón,  con cariño, él la parte seria, técnica, yo las anécdotas y chascarrillos,  cada uno de los trece quesos que previamente habíamos seleccionado, cuatro de vaca, cuatro de oveja, cuatro de cabra y, por último, un cabrales. Antes, un mínimo aperitivo, después trufas de chocolate y dulce de nuez de Mar. Todo bien regadito con André Clouet Gran Reserva + André Clouet Rosé + Moscatel de La Marina de Mendoza. Ni que decir tiene que todos los asistentes, Varona y Puri -los de la foto- incluidos, salieron con sus pulseritas de apoyo, de ánimo, de energías positivas, de solidaridad con mi amiga Alicia. Hoy, en la playa, se han acordado de ella, gracias por la foto, Doctor. El movimiento JUNTOS PODEMOS es muy fuerte, es invencible. Mucha fuerza, guapa. Contra el dolor, ilusión.

Por lo demás, podría pensarse, a la vista de la cena referida, que mis buenos propósitos atlético-deportivo-dietéticos se hubiesen desvanecido. Nada más lejos de la realidad. Esta semana tenía cuatro cenas “peligrosas” en el panorama. Me porté muy bien el jueves, con los amigos del “Drink Team”, lo mejor de cada casa con las zapatillas de correr puestas, en la mesa son imbatibles. Yo agua, agua y más agua. Y ensalada. Y nada más. El viernes directamente opté por no bajar a la Falla. Me quité del medio, “me tapé”, que se dice en el toro. Y ayer sábado, tras todo el día trabajando duro en el “Toletum II”, un First 41 S 5 con el que voy a hacer el 12 de octubre la Copa del Canal, una preciosa regata Denia-Formentera, digo que tras todo el día currando duro, venían  a cenar a casa el patrón y un par de amigos. Llandeta de peix y ensaladas. Y yo nuevamente agua, agua y más agua. Vaya, que sigo mentalizado y haciendo las cosas bien. El sábado vi un bonito 96,8 en la báscula, eso sí, después de la salida en bici. Pero vaya, seguro que mañana como mínimo un kilito habremos bajado en la semana.

En cuanto a los entrenos, puedo decir algo similar. Aunque por unas cosas u otras no logré ir a yoga el lunes, ni nadar el miércoles, ni hacer la ruta de senderismo nocturno programada para el viernes, el resto del plan sí se ha cumplido más o menos satisfactoriamente. A saber:

Lunes: carrera a pie, 43´ (8´/2´/8´/ 2´/ 8´/2´/ 13´) + Preparación Física.

Martes: carrera a pie, 27´(8´/ 2´/ 8´/ 2´/ 7´), con relajante baño en la Malvarrosa, viendo amanecer.

Miércoles: lo mismo del martes.

Jueves: descanso.

Viernes: carrera a pie, 35´por el puerto (8´/ 2´/ 8´/2´/ 15´) + natación al medio día (1.100m. variaditos, con bastante técnica).

Sábado: bici. casa-Devesa Gardens-casa en 1h.32´, muy bien.

Domingo: carrera a pie, 53´(8´/2´/8´/ 2´/ 8´/2´/ 13´/2´/ 2´/ 2´/ 2´/ 2´) + natación en el mar, ya muy cansado, solo 10 minutos.

O sea, que en general estoy muy contento. Sigo mentalizadisimo, la ilusión de regalarle a Alicia una foto entrando en meta el 18.11 es muy superior a las tentaciones. Que, por otra parte, no son pocas, no, las malas putas.

Ilusionados saludos.

 

Un día en Formentera.

Miércoles, 13 de junio de 2012

Hola, amigos, muy buenas.

Os cuento el día de descanso del Trofeo Ifach, Calpe-Formentera-Calpe que corrimos la semana pasada con el “Jambo”. Más que nada para que veáis que las regatas de altura pueden llegar a ser ciertamente exigentes. El jueves habíamos navegado de ida, todo el día. Llegamos a la isla alrededor de las once de la noche, arranchamos barco, cenamos y nos dimos un garbeo por el Tipic, un muy recomendable garito en Els Pujols. Pero el lío grande vino el viernes. ¡Ay, el viernes….!

Ahí va, un día en Formentera:

Desayuno en San Francisco y a las 10:30 masaje en el Es Mares, Hotel & Spa.

Primeras cervezas en Illetes, en El Pirata.

Paseando, como quien no quiere la cosa, a comer al Moli de Sal. Piper Hiedsick Rosé, gambas frescas y la inconmensurable, la espectacular, la soñada langosta frita. Si no la has probado, no tardes. De escándalo, con sus patatitas, sus ajitos, sus pimientitos. Tras dos repeticiones, el camarero te ofrece freir unos huevos en el aceite que quedó. Ni se te ocurra negarte. Luego el tradicional souflé, con su merengue bien flambeadito. Cafés, un buen puro (sí, sí, sí dejan, al menos dejaron el viernes pasado), primer gintonic y, sin más trámites ni dilaciones……….

…..segundo gintonic en el Tiburón.

De ahí a Cala Saona, al chiringuito de arriba a la izquierda, “al de los mojitos”. De locura de buenos, con sus dos azúcares y dos rones, bien agitados. En ese momento estás ya poco menos que en el Paraiso, hablandole de tú a la vida.

Antes de que den las ocho te conviene estar en la carnicería del pueblo de San Francesc. El dueño, amabilísimo, comparte contigo unas cortaditas de sobrasada picante, unos taquitos de queso artesano y un poco de pan. Relajadamente, sobre el mostrador de la carnicería, como quien no quiere la cosa, con unas latas de cerveza, heladas, de una nevera que tiene por allí. De paso le compras alguna más que te envasará al vacio. La meriendita soñada.

Cruzas al italiano de enfrente. Sigues con una tabla de quesos, ahora italianos y dos tonterías más de picoteo, con una botella de Brunello de Montalcino de cuando abrió el garito. Como nadie se las pide, las está saldando. Para flipar.

Y ya solo te queda instalarte en una buena mesa del Blue Bar y tertuliar con gente querida hasta las tantas de la madrugada, gintonic va, gintonic viene, oliendo a mar, respirando mar, escuchando mar, disfrutando un poco.

Y al día siguiente todavía esperan de uno que trime el spinnaker medio decentemente de vuelta a Calpe!!! Anda ya, bastante hicimos el sábado con volver sanos y salvos. Con viento por la aleta, spi arriba hasta cuatro o cinco millas de Calpe, en menos de diez horas estábamos en puerto.

Del resto, carreras, toros, falla, magias y demás, otro día.

Ilusionados saludos.

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El amor en los tiempos del cólera.

Martes, 20 de diciembre de 2011

Hola amigos, muy buenas.

Llevaba diez años posponiendo su lectura. Así de idiota puedo llegar a ser. La semana pasada la lei de un tirón. Entiendo, por fin, porqué mi amigo Edwards firma, cuando le apetece, las convocatorias de la Joven Peña Despacito con el seduónimo “Florentino Ariza”. Él no es premio Nobel, ni falta que le hace, su apasionado reencuentro con el amor de su vida no lo llevará nadie al cine, su historia es, cómo os diría, más anónima, pero no por ello tiene nada que envidiar a la que creó Gabo. Requena no es Cartagena de Indias, ni falta que le hace tampoco a Requena. Él también estuvo dispuesto, por su particular Fermina Daza, a esperar toda la vida. Y, además, a diferencia del Ariza de ficción, mi amigo ni es medio pederasta, ni ha contribuido a que ninguna pelandusca aparezca degollada por celos del marido, ni ha compartido penas y alegrías con las putas de medio Caribe. Y, por último, en lugar de acabar medio majareta en un viejo barco rio arriba, rio abajo, con el capitán matándose a pajas (con perdón) demostró bastante mejor gusto encerrándose en un romántico hotel en Xativa hasta decir basta.

Pues eso, Ariza, que no sabes cómo te entiendo. El que esté libre de pecado, que tire la primera piedra.

Más cosas: He disfrutado de día y medio fantástico en Sevilla, con todo el despacho, empleadas y colaboradores. Organicé la cena de Navidad en “Rio Grande” el domingo, luego copas en la “Taberna Marinera de Triana”, más copas en “Lo Nuestro” y fin de fiesta en un after-hours de dudosa reputación. No sin antes reirnos como críos, felices, admirando la penúltima representación de Jesucristo Superstar sobre el puente de Triana, a las cuatro de la mañana, a cargo de otro ilustre cófrade de Despacito, mi amigo Josepepe. Resacoso paseo en bicis con guía local ayer por la mañana, visita de la Catedral y otra vez al lío, venga tapas, venga bares, venga barras hasta las siete de la tarde, en que con unos cafés irlandeses en Avda. Constitución y los penúltimos gintonics en el paseo de Colón nos fuimos para el aeropuerto, reventaitos pero contentos. Hacía tiempo que no me bailaba unas sevillanas con Mar tan a gusto como las del domingo por la noche, veintisiete años después de la primera vez que, al compás, nos empezábamos a buscar el uno al otro.

¿Qué cuánto tiempo pasaría yo con Mar en la ciudad de nuestros mejores recuerdos de juventud? ….

Apasionados saludos.

P.C.: Lo del capitán no está confirmado, son sólo sospechas mías.

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En el Camino: Mota del Cuervo-Tembleque.

Viernes, 9 de diciembre de 2011

Hola, amigos, muy buenas.

La foto no es mía, es de un tal Guido Terlinden y la he tomado prestada de por ahí, de la I´net. Es que en el Camino no llevámos cámara. Tras casi cuatrocientos kilómetros desde que salimos de casa, hace ya ni se sabe cuánto, no tenemos ni una misera foto en que se nos vea a Mar y a mi con los palos, las mochilas, las sonrisas, las botas, la satisfacción, el polvo, el barro, la felicidad de estar a punto de tomarnos la primera cerveza en ese pueblo que ya se vislumbra a lo lejos. Che, ni una.

Aprovechamos el pasado puente para hacer tres etapillas más, para cambiar de provincia (por la de Toledo, vamos ya), para desconectar de la ciudad, para reencontrarnos con el absurdo placer de que te vuelvan a doler los pies, con la satisfacción que te provoca el primer rayito de sol, bien temprano, entre viñedos. Y, de alguna manera, un poco con nosotros mismos. Que también con uno mismo se reencuentra el peregrino de vez en cuando. Ah, que no se me olvide, y, en nuestro caso, para reencontrarnos, además, el sábado, de camino hacia “la salida” con La Posada del Reloj, en San Clemente (qué preciosidad de pueblo, dicho sea de paso) y con uno de los grandes descubrimientos gastronómicos que debo a esta aventura: las chuletillas de conejo a la brasa. Sí, sí, de conejo. Son como chuletitas de cordero-bonsai, con su mini palito y todo, del tamaño de una moneda de dos euros cada una. Te las comes de un bocado, claro, y alucinas de lo buenas, buenísimas, que están. Anda un poco mosca el dueño de La Posada porque dice que, siendo invención suya, ya se las están empezando a copiar por ahí. Pues eso, toma nota, si pasas por San Clemente, en la misma plaza, junto a la iglesia, las tienes. Si ves que en un tiempo prudencial no pasas por allí, no sigas esperando. San Clemente no es una montaña ni tu eres Mahoma. Planifica una escapadita con alguien querido, preferiblemente cuanto antes. Es más tarde de lo que nos creemos.

Las etapas, ya que estamos, fueron:

Domingo: Mota del Cuervo-El Toboso-Quintanar de la Orden-La Puebla de Almoradiel. 27km. Bien, sin novedad. Cazadores y conejos, a partes iguales, para aburrir. El plan era llegar a Quintanar, pero al medio día y tras varias cervezas nos vimos con fuerza y echamos siete kilómetros más, hasta la Puebla, donde llegamos ya al atardecer, con el solecito poniéndose por delante nuestro, majestuoso.  Destacables, la casa de Dulcinea y el general ambiente cervantino en El Toboso y el alojamiento en La Puebla, en la Casa Rural Las Olivitas.

Lunes: La Puebla de Almoradiel-Villa de Don Fadrique-Villacañas. 20km. Mar llega “tocadilla” de la pierna derecha. Ducha en Hotel Europa y dos kilómetros extra, cuesta arriba, por el pueblo, hasta el muy recomendable garito donde comimos: Restaurante Montes. El típico sitio bien de toda la vida, familiar, buen servicio, excelente producto. Bien montado, con terrazas acristaladas, mucha madera, vidrieras, muebles caros, che, un sitio la mar de apañado. Con pinta de haber sido testigo de muchas operaciones de compra-venta de puertas de los industriales locales a sus clientes de fuera. Nos bebimos una de Quercus, ¡qué placer, qué gran placer, el reencuentro con el buen tinto tras semanas de semi-abstinencia!, comimos unas setas plancha de escándalo, también recuerdo unos lomos de bacalao fresco a la romana, alguna cosita más. Los gintonics, con un puro, en una de las terrazas acristaladas, fueron la guinda a un lunes poco menos que perfecto.

Martes: Villacañas-Tembleque. 20km. Bien, sin novedad. De nuevo cazadores por todas partes. El paisaje cambia un poco, ya no son solo viñedos, vamos encontrando algún olivar, la Sierra de No Sé Qué todo el rato a nuestra derecha. Paramos a almorzar en un solitario pinar, qué relajación, que gusto. Tranquilamente, chino chano, vamos llegando a Tembleque. Preciosa su Plaza Mayor. Donde echamos las penúltimas cañas en el mesón, antes de emprender el camino de regreso a la cruda realidad. Ésta, desde la que os escribo.

Alegres, ilusionados saludos.

P.C:; Mañana tenemos regata en Denia, con el “Jambo”. Ya os contaré la semana que viene.

Ayer, hoy, siempre, Manzanares.

Viernes, 1 de abril de 2011

Hola amigos, muy buenas.

Hace años, unos cuantos ya, le hice unos pocos miles de kilómetros al coche siguiendo por toda España a Jose María Manzanares. Hablamos de finales de los 80 y primeros años de la década de los 90, vaya, hasta que Pepe y Macarena cambiaron algunas cositas en nuestras vidas. Josemari fue, junto con Serrat y el Mago Migue, uno de mis referentes, uno de mis ídolos en aquellos años de juventud de los que tan gratos recuerdos conservo. Cuando se cortó la coleta sentí una cierta pena, una especie de vacío interior, un “ahora sí que sí, ahora sí que te has hecho mayor, chaval, pasó la juventud, hasta aquí hemos llegado, te has convertido, ahora ya sí, irremisiblemente sí, en un indiscutible adulto, en uno de esos señores mayores que tanto te chocaban hace cuatro días”. Si, claro, me gustaba Ponce, adoraba a Vicente Barrera, seguía confiando en el milagro vía José Calvo, por supuesto que Morante, Aparicio, Castella a ratos, todos, en definitiva, todos, me seguían interesando, pero, joder, que se fuese Manzanares, eso era muy duro. ¿A quién iba yo a defender, a partir de ahora, hiciese lo que hiciese y estuviese cómo estuviese?

Cuando empezó a hablarse mucho y bien de su hijo, yo no quería terminar de creermelo. En el fondo, pensaba, nunca podría igualar las sensaciones, las emociones, los sentimientos a flor de piel que su padre me había regalado tantas tardes. Sí, pero no, pensaba yo. En dos tardes, la del 17 en fallas y, desde luego, la de ayer en el coso de Ripalda, en Castellón, digo que en dos tardes, todo aclarado. Puedo seguir siendo Manzanarista confeso, convencido, irreductible, sin temor a equivocarme. Lo proclamo a los cuatro vientos, sépase, alto y claro lo digo, cuando se torea como toreó ayer este nuevo Manzanares, la devoción, la pasión, no pueden sino seguir más intensas que nunca. Cuando se es capaz de parar los relojes en mitad de un muletazo, cuando el temple no es frialdad, sino poderío, cuando uno se rompe toreando despacito, despacito, como si tal cosa, cuando las chicuelinas de la escoba me transportan a 1985, en la Maestranza de Sevilla y vuelvo a ver al padre, a mi ídolo, tabaco y oro, en los medios, en aquel quite al toro de Paula, cuando la media no es un simulacro sino rebozarte entero en capote y sentimiento, cuando los pases de pecho “marca de la casa”, de esa casa, ahí es nada, resultan de esa estética, circulares, eternos, cuando, amigos, se torea así, no hay dudas, no hay más que hablar. ¡Olé, Manzanares, viva la madre que te parió y viva tu padre al que adoro! Aquí tienes uno más, se presenta un partidario para lo que haga falta.

Cuando se matan los toros como mató ayer al tercer Jandilla, chico, qué más se puede pedir. Ser testigo de cómo Manzanares se perfila, con qué convicción, con que seguridad, con qué ganas clava la mirada en el morrillo, de donde ya no la va a quitar, ver cómo la muleta se adelanta sola, casi hasta el hocico del toro, sin dejar de mirar al morrillo, los pies clavados en la arena, pero clavados, clavados, que venga lo que venga y que sea lo que Dios quiera, el toro se arranca, la vista siempre en el morrillo, la espada firme, el brazo firme, el alma firme, el torero clavado en la arena, esperando, recibiendo, y sin mirar cara, ni pitones, ni muleta, ni mano izquierda, ni nada que no sea ese morrillo, todo sale solo, poco menos que como si nada, automático, solo interesa el brazo derecho, firme, la espada que lo prolonga, fuerte, y el morrillo, ese morrillo que viene el solito hacia la espada, los pies clavados, el toro que se arranca y la espada que entra, como si tal cosa, como si todo consistiese solo en mirar ahí, no quitar la vista y estar uno convencido. Chico, cuando uno es testigo de eso, y de lo otro, y de todo lo demás, qué más se puede pedir.

Manzanares, no leerás esto nunca, supongo. Pero, por si acaso, que nunca se sabe, sepas que ayer fui feliz, muy feliz, inmensamente feliz. Que me quitaste veinticinco años de encima, que me regalaste unas horas de aquella juventud soñada, y eso, torero, como dicen los de Mastercard, eso son cosas que no tienen precio.

Ilusionados saludos.

P.C.: No estuvo mal tamporo la cata de ginebras del miercoles en Bodega Montaña, merecería una entrada ella sola, pero hoy no, hoy toca hablar solo del toreo intemporal, de la cintura, la muñeca, la cabeza y los cojones del que ayer, en Castellón, fue el mejor torero del mundo.

P.C.II: La comida, en Rest. Galicia, bien, como siempre, aunque con el servicio desbordado por La Magdalena. Al Galicia mejor ir en cualquier otra fecha del año.

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Categoria: Gastronomía, General, Toros | Tags:

No son horas. Semana -21.

Lunes, 14 de junio de 2010

Hola amigos, muy buenas.

La foto está tomada a las ocho y pico de la tarde del pasado sábado, tras una intensa, inolvidable  jornada campera en la finca “Los Jarales”, en Puebla del Príncipe (Ciudad Real), donde tienen su ganadería los hermanos Parra, Clemente y David, matador de toros, apoderado de José Calvo  y empresario taurino este último.

Tentadero de vacas con Tomás Sánchez, matador de toros anunciado en Julio con la de La Quinta, está fuerte, fino, como nunca. Suerte, Tomás, a ver si fuese verdad. Y con David Parra, el ganadero, que salió a darle unos pases a una vaca con su chaval de tres años en brazos. Y con Vicente Dánvila, también en plena  forma. Y con David Sevilla, novillero onubense, va sin caballos. Y con José Copete,”Copetillo”, genio y figura, matador, banderillero de pro, profesor de la escuela de Valencia, excelente profesional, mejor persona. Y con uno de los aficionados prácticos que mejor torean de España, mi amigo Fernando Navarro, a éste a eso de las siete y media de la tarde andábamos entre todos montándole un festival  para desafiar a Suarez Illana. Y, sobre todo, amigos, por favor todo el mundo en pie, con el maestro Pepe Luís Vazquez.

Uno de mis ídolos en aquellos años ochenta en que, junto con Mar, le dimos unas cuantas vueltas a España viendo toros. El sábado le conté, entre copa y copa, que, si bien yo era en aquellos años Manzanarista confeso, le admiré siempre, que fue uno de mis referentes artísticos, que en torno a su figura nos echamos muchas tertulias, risas, discusiones. Que Miguel Uceda, abogado, compañero, buen amigo del que lo último que sé es que anda por Madrid, llevando temas de minas, uno de los mejores aficionados que he conocido, digo que Miguel admiraba como nadie al maestro Pepe Luís, le veneraba, le idolatraba. ¡Cuánto hubiese dado por estar el sábado en “Los Jarales”! Todo eso le iba contando entre anécdota y anécdota, entre  recuerdo y recuerdo, su faenón de novillero en Valencia, la alternativa del Soro, con Paco Camino, la inolvidable de Madrid, cuando la despedida de Antoñete, el precioso recuadro que le escribió Antonio Burgos en ABC el día siguiente al cornalón de Sevilla, gris y oro, tarde de Corpus, alternando con Juan de Dios Pareja Obregón. Todo eso y más. El sábado, entre copa y copa, definitivamente, amigos, fui feliz.

De las mil anécdotas me quedo con una que, de paso, me sirve a mi para ilustrar como llevamos lo de mi preparación atlético deportiva, para que os vayaís imaginando como estamos:

Corrida nocturna en el Puerto de Santa María. Da comienzo a la poco taurina hora de las 11 de la noche. Pepe Luís, en su primero, mal. Pero mal, mal. Bronca de las de verdad. Cuando va a salir su segundo piensa el maestro algo así como “¿Que no saldrá éste, se dará un golpe contra el burladero y se quedará seco, frito, en el sitio?” Pensarlo y suceder, todo uno. El matador fingiéndose compungido, en el fondo, por dentro, encantado de la vida. Que ya se sabe, que cuando uno no está, no está. Cosas del arte. En esas llega el delegado gubernativo y le dice que el empresario, que debía haberse tragado el cuento del compungido, le regala el sobrero, para que se desquite de tanta mala suerte. Y la respuesta del maestro, genio y figura:

“Dígale usted al Sr. empresario que se lo agradezco mucho, que me encantaría, pero que no son horas.”

Pues eso, que cuando no son horas, no son horas.

Gracias por todo, maestro.

Ya que estamos, un par de fotos mías, con una vaca extraordinaria:

Despacito, relajado, a gusto, llevándola más o menos embarcada en la muleta. Se adivina el giro de muñeca que debería permitirme terminar el muletazo detrás de la cadera. O no, vaya usted a saber.

Y la segunda, inicando un muletazo bonito:

Salimos de la finca tardecito, agradecidos, contentos y nos fuimos a dormir a Villanueva de los Infantes, a un antiguo convento donde Quevedo pasó sus últimas horas, hoy “Hostería del Buscón”. Mal. Eso sí el pueblo es precioso y de la cena en “Rest. Jaraiz” salimos con la sensación de que hubiese podido estar muy requetebien, de no ser por cómo íbamos nosotros. No sé si me entendéis. Habrá que volver otro día con Guille y Sofi sin habernos puesto morados antes.

Por último, vamos con los entrenos de la semana:

lunes, carrera a pie, 30´. 3 x (4´C/1´A) + 15´seguidos.

jueves, carrera a pie, 45´. 6x (6´30´´C/ 1´30´´A).

Ya supongo que parecerá  poco, dos días, sin natación ni bici, ni gimnasio, ni ná, pero es lo que hay.

Dada la situación he optado por reestructurar la temporada, digamos. Al Gran Trail iremos, total, está pagado ,pero vaya, objetivo, objetivo no diría yo que siga siendo. Al Ironman de Regensburg, no. No me apetece perderle el respeto, el poco que ya de por si le tenía, al Ironman. Los objetivos se trasladan, directamente, a después del verano. El principal es ahora la maratón de Atenas (31.10). De ahí el cambio en el cómputo de semanas, la pasada ha sido la -21. Ves, ya vas otra vez desahogado, sin problemas, ya vuelve a quedar un mundo.

Como digo, haremos el GTP,o lo que se pueda de él. Antes, la semana que viene, del 19 al 26 de junio me voy a hacer una travesía por el Pirineo, “La Senda de Camille”. Luego, tras el Trail y hasta final de julio lo que apetezca, en plan pretemporada, gimnasio, cuestas, fortalecimiento, trabajo de fuerza. Diez días al Camino de Santiago, con Mar, hasta el 10 de agosto, más menos. Las Pedroñeras-Toledo. Andar y disfrutar del Camino. Y a partir de la vuelta, ya veremos, tal vez me haga el ánimo de preparar un poco el 1/2 Ironman de Canet, al lado de casa, el 3 de octubre. Luego nos vamos a París, a la carrera 10. el 10.10.10, a las 10h.10´10´´ estaremos corriendo por el centro de la ciudad eterna. Y el 31 lo de Atenas. Podría ser un bonito mes de octubre. Ya veremos.

Ilusionados saludos.

París, ¿light?

Lunes, 12 de abril de 2010


Hola amigos, muy buenas.

Si uno lleva un blog donde entran sus amigos a leer, cotillear, saludar, en definitiva, a saber como le van a uno las cosas, lo mínimo es ser honesto, sincero, no engañarse uno y no engañar a sus lectores. Por tanto, aun a riesgo de que alguno piense -equivocadamente, dicho sea de paso- que mis anunciados propósitos de recuperación no son serios os cuento la semana pasada:

Primero lo bueno, lo positivo. He salido “a entrenar”, ya me entendeis, seis de los siete días de la semana. Una sesión de 20´, tres de 30´, otra de 40´y un larguito de 50´ayer, por el Bois de Boulogne, fantástico. Siempre alternando andar y correr, al 50%, dos minutos y medio trotando, dos y medio andando, los últimos cinco trotando seguidos. A eso cabe añadir un día de bici urbana (13km. por Valencia) y seis o siete horas pateando el centro de París el sábado, con Mar. Y un día de descanso, el jueves, como mandan los cánones. Resumiendo, un buen balance deportivo. Muy bueno.

Y ahora, vamos con lo de París. Hace tres o cuatro meses, uno de esos días de exceso de optimismo, me inscribí en su maratón, saqué billetes de avión, reservé hotel y me olvidé del tema. Con lo que aunque, obviamente, no podía ni pensar en tomar la salida, para allí que nos fuimos Mar y yo, en plan novios, a echar unos días de relax, desconexión, recarga de pilas y demás. Eso sí, con la firme (¿he dicho firme?) decisión de no pasarnos, de hacer vida sana, cuidarnos, che, de no tener la primera vuelta a las andadas apenas dos o tres días después de hacer públicas mis renovadas buenas intenciones. Pero bueno, ya se sabe que la carne es débil, que el hombre propone y Dios dispone, en fin, que no ha podido ser. Eso sí, nos hemos pegado tres días, de verdad, de escándalo.

En síntesis: El viernes noche, cumplí un sueño de muchos años, y cuando digo muchos son muchos, no menos de veinticinco desde que lo intenté por primera vez. Cenamos juntos en un garito de culto, “La Tour d´Argent”. Foie de los Tres Emperadores, pato “Tour d´Argent”, ¡qué pato, qué pato!!!, sublime. El nuestro es el pato número 1.083.553 desde que en 1890 empezaron a contar los que sirven. Quesos, claro, y un crep al licor de mandarina para voverte majara. Kir royale al llegar, Sauternes con el foie y un Gran Vino de Borgoña, Pinot Noir, muy rico. Servicio de leyenda, entre portero, recepcionistas, ascensorista, nueva recepción arriba, jefe de sala, camarero “principal”, ayudantes de camarero, sumiller, ayudantes de sumiller, mozos, y demás, no menos de quince o veinte personas nos atendieron con una profesionalidad, categoría, clase, de otra época, de otros tiempos. Para repetir. De ahí nos fuimos al mejor garito del mundo, un cabaret en el barrio latino, “Aux Trois Mailletz”, de 12 a 4:40h., casi cinco horas ininterrumpidas de cabaret, fiesta, copas, risas. Nos acostábamos a las cinco, sin voz, rota la garganta de cantar, embriagados de felicidad, digo de …

Sábado, 40 minutitos por el Bois de Boulogne mientras Mar desayunaba y a patear París. Siete horas por todo el centro, repasando algunos sitios de toda la vida. Compras gastronómicas en Fouchon, qué tienda, y comida en otro al que le tenía ganas, “Au Pied de Cochon”, una brasserie típica, muy de ir los parisinos a comer, está abierta ininterrumpidamente, día y noche, sin parar, no ha cerrado sus puertas desde 1947. Ostras, steak tartare, quesos. Una única copa de champagne, otra de Burdeos, nada más. Razonable. La cena en Montmartre, en uno de tantos, mal. La culpa mía por no ir al Alsaciano que me gusta. Y, en ese momento, cuando estábamos a punto de irnos al hotel, la llamada temida/deseada/esperada, la llamada más peligrosa posible. Mi amigo de la infancia, mi hermano Alfonso Faubel, acababa de llegar a París, donde vive, tras una semana de aviones y hoteles por todo el mundo. “¿Qué haceis, tomamos algo…?” Jazz-Club del Hotel Le Meridien, actuación en directo de una banda de Boston, con un guitarrista Mike Nosequé genial. Mar gintonics, Alfonso y yo dos botellas mano a mano de un champagne rosado espectacular, poderoso, riquisimo. Un gran descubrimiento. PIPER-HEIDSIECK, Rosé Sauvage.
Ayer, domingo, tras el larguito de 50 y un rato en la multitudinaria meta del maratón animando a los corredores y conteniendo a duras penas alguna emocionada lagrimita, de nuevo la llamada de Alfonso: “Qué planes teneis para comer, os propongo algo…” . Algo sencillamente genial nos propuso. Con una neverita portatil, tres copas y dos botellas de Puligny-Montrachet, un Borgoña blanco de escándalo. Los dos pueblitos, Puligny y Chassagne comparten el más famoso pago de vino blanco del mundo, “Le Montrachet”, la quintaesencia del vino. Digo que con la neverita y las copas nos fuimos a hacer un picnic urbano, a tomar ostras “al aperto” en el mercado de La Bastilla. Directamente del puesto del mercado, el pescatero va abriendolas a toda velocidad y tú allí mismo, sentadito en la fuente, las vas degustando. De todos los tamaños, procedencias, hay una cultura de las ostras que aquí es poco menos que imposible de encontrar. Como anécdota, las mejores las Special nº 2, las del 1 son excesivas. El aperitivo perfecto, en medio del mercado, con sus gentes, su bullicio, su ambientazo, poniendote ciego a ostras y borgoña. De ahí ya nos fuimos a rematar la faena a otra brasserie muy correcta, Le Vaudeville, frente a la Bolsa de París. Luego irlandeses en un Pub irlandes cercano, gintonics en Le Fumeur, elegante Pub justo detrás del Louvre, tequilas en La Perla, otro elegante garito mexicano con más de cien tequilas distintas en la barra, algunas memorables, bronca con los gendarmes (que nos nos falte de ná, que no que no),cenamos unos crepes en el barrio latino y, como no, de nuevo a “nuestro” cabaret, Aux Trois Mailletz, a poner el broche final a la estancia parisina. Varios broches se le pusieron, por cierto, no uno ni dos.

Resumiendo, que la preparación bien, gracias.

Volveremos, por cierto, del 9 al 12 de octubre, a correr los 20km. adidas y, de paso, repetir lo del mercado con unos cuantos amigos.

Ilusionados saludos.

P.C.: el miercoles me peso e informo. Puede que, pese a todo, no salga tan mal, hemos andado mucho. -) -)

P.C. 2: Paseando el sábado por Les Halles nos llamó mi hijo, Pepe. Acababa de términar segundo en el Campeonáto Autonómico de Judo, tras perder en una final igualadísima, por decisión arbitral (o sea, empate, prorroga y en vez de penalties, gana el que al arbitro le ha gustado más, en fin…). Eso le convierte oficialmente en “deportista de élite”, con algunas ventajas en el cole, con asistencia pagada a todos los programas de técnificación que se organicen, che que está muy bien.

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Categoria: Gastronomía, General, Maratón | Tags:

Todas las cosas estarán listas…

Lunes, 28 de septiembre de 2009

…si nuestras mentes lo están.

 No va a ser fácil esta vez, desde luego que no.

 La semana pasada, -2: Un día de natación (1.000m.), uno de bici (2h. cortas, Valencia-Perelló y volver) y dos de “carrera a pie” (un día 30´, el otro 35´alternando andar y correr, con “Ron”).  Bien aderezado todo con una agenda social de esas que no parecen creibles, reuniones, directivas, cenas, sevillanas, teatro, fiesta en Las Ánimas, pesca en la playa, che, de todo, nueve o diez eventos en siete días.

 Rematando la faena ayer, domingo, con una comida familiar en un garito al que ya van dos veces que vamos y salgo bien contento: “La LLuerna”, en C/ Sueca, 47. Con una carta de vinos cojonuda a precios increiblemente baratos (“La Cueva del Contador”, de Benjamín Romeo a 50.-€, “Billecart Salmon” a 37.-!!) y un buen acompañamiento a base de tapas de calidad, steak tartare 7.-, quesos internacionales (brie, stilton, parmesano, Chevre) 10.-. Che, muy muy bien para ir en plan informal, y beberte un señor vino por un 60-70% de lo que te cuesta en cualquier garito un poco más estirado.

 A Barcelona nos vamos Mar y yo el viernes, sin nanos. Pasaremos por la feria por la tarde.  El sábado de nuevo a Calella, a dejar la bici en boxes, briefing y esas cosas. El domingo la prueba. Nunca mejor dicho, porque va a ser eso, una prueba. Mejor dicho, una sucesión de ellas. Lo primero que he de probar es si quepo dentro del neopreno, no lo he descolgado de la percha desde Zurich, hace año y pico. Me temo lo peor. La segunda prueba va a consistir en pasar el corte de la natación (2h. de tiempo límite para 3.800m). Considerando que estoy nadando una sesión semanal de 1.000m. en treinta minutos….Uffff. La siguiente prueba será la bici, ver cómo responde mi cuerpo a partir de las cinco o seis horas. Y ver si paso los cortes de tiempo, que a falta de uno hay dos. Si termino la bici y empiezo la maratón, supongo que la terminaré, aunque sea cuando hayan desmontado la meta y no quede nadie por allí.

 El lunes aperitivo en Pinocho, en La Boquería, probablemente uno de los mejores bares del mundo, comida dónde nos pille y cena en L´Abac. ¿Para celebrar, para olvidar?, ya se verá.

 Alea jacta est. (Dónde “alea” no es mucho, precisamente).

 Acojonadillos saludos.

-8, gran semana la pasada.

Sábado, 22 de agosto de 2009

Hola amigos, muy buenas.

 Seguimos por Denia, de vacaciones, sin ordenador, medio desconectados del mundanal ruido. Os cuento, rápidamente, desde el ciber, la semana -8, la pasada, digna de cualquier triatleta de los de verdad:

Cuatro sesiones de natación, tres en el mar (entre 20´y 30´) y una en piscina, 900m.

Otras cuatro de carrera a pie, entre 30´y 46´.

Dos de bicicleta, una corta, light, relajadita, de dos horas y la “larga” el sábado, 3h.15´por las carreteras del interior, ni un metro llano, venga a subir y bajar, muy bien.

Con, además, cinco sesiones de tenis, cinco, de complemento, propina, entrenamiento invisible o como le queramos llamar.

En total quince sesiones de deporte, de ellas diez “triatléticas”, una gran semana.

Esta semana, la actual, la -7, no la llevo tan bien. Mucha vida social, unos amigos en casa, invitados, cuatro días, en fin, más complicadilla. Así y todo la completaré mañana con algo de natación y un trotecillo para, en un total semanal de 2xnatación (1.300m. en piscina ayer, de ellos 900m. seguidos), 2xbici, una corta de 2h. y la “larga” hoy, 2h30´ nada más,muy cansado tras la barbacoa de anoche y haber dormido solo cuatro horitas muy muy perjudicado y 3xcarrera a pie, entre 30´y 45´. Más dos sesiones de tenis y dos inmersiones de buceo el jueves, por la mañana el bautismo de mi hijo Pepe, al que acompañé, ¡qué bonito!, y por la noche una preciosa en Javea, San Martín. Menos da una piedra.

¿Garitos reseñables? a) Uno al que vamos mucho cuando estamos por aquí, Restaurante Ca Nano, el antiguo Pub Freskito de toda la vida reconvertido en restaurante, muy agradable, cocina autóctona, buenas tapas, pulpo seco para flipar, muy bien. Y nada caro, que en tiempos de crisis se agradece. Dos visitas lleva esta semana. b) Un descubrimiento, un sitio con mucha personalidad, en mitad del campo, de hecho comes bajo una parra. Arroces, brasas, gambas para soñar sólo si llamas el día antes para encargarlas o -como fue nuestro caso- vas con un cliente muy habitual y se las levantas a algún madrileño veraneante que haya llamado. El dueño te atiende con un pañuelo de labrador en la cabeza, el producto es antológico, un sitio de los que ya no se montan, Restaurante Armell, entre La Xara y Pedreguer. Para no perdérselo.

El peso mal, gracias.

Ilusionados saludos.

 P.S., por si acaso, permitidme que pegue también aquí la respuesta a un comentario de Hoffman en la entrada anterior: 206 saludos igual son pocos. Tú mismo.  El tri-plato tengo entendido que es de muy muy globero, aunque ya sabes que yo en esas cosas no creo mucho, si te apetece, no te cortes. En Zurich, desde luego, falta no te hará ninguna. Yo llevo dos, 39 y 53, creo. Detrás diez piñones variaditos, el más grande me parece que de 25. La bici de triatlón, sin duda. ¿Jugarías a futbol con zapatillas de tenis o con botas de futbol? Pues eso. En cuanto a lo del seminario gastronómico-triatlético, te sugiero: El Racó de Can Fabes el 05.10, tras el Ironman de Calella. Te escapas por Bna. el fin de semana, ves el ambientazo, me animas (también a Xelvatico y Javi Zorol, viejos camaradas) y el lunes te invito -con mucho gusto- en el mejor *** de la zona. Un abrazo

De todo un poco.

Viernes, 14 de agosto de 2009

Hola amigos, muy buenas.

 Pues eso, que sigo vivo, en el camino, con mis cositas, veraniego total, con muchas cosas que contar y no tantas ganas de escribir. Bueno, os pongo una foto de la bici con sus ruedas nuevas, o, para ser exactos, con su rueda trasera nueva -de la delantera lo son solo las pegatinas- y cuento alguna cosilla, a vuelapluma:

 De entrenamientos: estoy bastante motivado, entrenando medio bien, con la ilusión puesta en el Ironman de Calella (Barcelona, para entendernos) del 4 de octubre próximo. No me agobio, no sé si llegaré a tiempo, si estaré en condiciones, pero de momento voy entrenando, a mi aire. Las semanas -12 y -11 fueron muy similares. Así cada semana hice: 2xnatación, de las cuales una sesión en piscina, 750m. y la otra en el mar, 15´una semana, 20´la siguiente + 2xcorrer (sesiones entre 24´y 40´, parando a andar de vez en cuando, cada vez menos) + 1 bici “larga” (Valencia-Denia, 90km.), completada una semana con bici “corta”, 1h., y la otra con buceo en Javea, Portichol, Las Termas, bonita inmersión, por cierto. La semana siguiente, -10, atípica. Final de mes, cansancio acumulado, trabajo a tope….6 días de descanso total, sin paliativos. El séptimo…dejó de descansar. Camino de Santiago, La Gineta-La Roda, unos 20km. Ya lo contaré en otra entrada con más detalles, fantástico, con Mar y “Ron”.  Semana -9, la pasada, ya de vacaciones: lunes a miercoles, Camino de Santiago, La Roda-Minaya-San Clemente-Las Pedroñeras. 60km. en los tres días. Jueves descanso, viernes natación 20´en mar + bici corta, 1h.  estrenando rueda trasera, sábado bici larga, por la mañana Valencia-Villalonga, 70km., por la tarde Villalonga-Denia, 30km. , domingo natación “larga” en el mar, 30´.  La semana -8, esta en la que nos encontramos, va de lujo: Lunes correr 38´+ natación en piscina (900m. variaditos, con algo de técnica), martes, tenis, miercoles, correr 46´+ tenis, jueves, natación (20´mar + algo de técnica en balsa de casa) + bici corta 1h.30´ light + tenis, hoy ya he nadado 17 minutillos en la playa, esta tarde haré un par de horitas de bici. mañana bici larga (sobre 4h.) y el domingo carrera a pie, 45/50´y buceo.

Del Camino, “La Gineta-La Roda-Minaya-San Clemente-Las Pedroñeras”. Hemos pasado unos días inolvidables con Mar y “Ron” por tierras manchegas. Anécdotas muchas, el perro pasando por lazarillo, por perro guía en el Hotel Juanito de La Roda para que nos dejaran subirlo a la habitación, unas interminables cervezas en San Clemente con Rafael Mandigorra, un artesano tallista en madera, jubilado, al que conocimos echando unas cañas para terminar en su casa, amigos para siempre will you always be my friend…, calor, la interminable llanura manchega, buenas cenas en Hostal Antonio, tapeo de lujo en La Posada del Reloj en San Clemente, mención especial para las chuletillas de conejo a la brasa, de escándalo. Amabilidad y agradable piscina en una recomendable casa rural, en San Clemente, “Casa de los Acacio”, buenos vinos, relax, campo, almuerzos en mitad del Camino, en mitad de una pinada, viñedos, cereal, girasol, tierras auténticas, buenas gentes. A lo tonto a lo tonto ya llevamos 300km. acumulados, digo, disfrutados, desde que iniciamos el Caminio en Valencia.  Un lujo.

Del Camino, por cierto, volví con 99 kilos, que se dice pronto. Hoy ya “solo” eran 96,6.

 De garitos: últimamente ha habido muchos, claro, os podeis imaginar que un mes sin escribir da para mucho. Pero me limitaré a desaconsejar encarecidamente un supuesto gran restaurante, el Tristan de Palma de Mallorca, al que me escapé con Mar para celebrar el 29 de julio pasado nuestro 15º aniversario de boda. Dos estrellas michelin, en Puerto Portals, delante mismo de los megayates de los megamillonarios, de los megafashion mafiosos, timadores y vividores varios que por allí pululan. Garito que hará las delicias de los nuevos megaricos rusos, de sus siliconadas acompañantes y demás gentola. Pero que a mi, y mira que íbamos con ilusión, no me dijo nada. Cuando pagas 700.- pavos por una cena de dos -eligiendo un champagne normalito, Bollinguer Rosé y el segundo tinto más barato de la carta, Cims de Porrerá- el servicio ha de ser algo más que fashion y estiradillo, ha de ser impecable. No puede el supuesto jefe de sala, al que acabas de pedir un Siglo III de Cohiba traer un Siglo IV y, como si tal cosa, sin decir ni media, sin justificar el cambio, sin disculparse por no tener el solicitado, como si tú fueses uno de sus vacuos clientes habituales que no se va a enterar del cambiazo ofrecerse a encendertelo, eso sí con todo el paripé del mundo. A tomar por ignorante a su señor padre, oiga Ud. Bueno, eso y más cosas, claro. La artificial “niña del champagne”, que te recibe, a la que si le dices -Mar- que no te apetece champagne (debe ser que los rusos y similares si no abren la cena con champagne no están “in”) no se le ocurre ofrecerte otra cosa. Ella es “la del champagne”, y punto. eso sí, toda mona, con cara de saberte preguntar si deseas “un champaaaaaagggggnnnee” en perfecto alemán, algo de ruso, quizá incluso en  inglés. En castellano le viene justito. Entre tanto el supuesto jefe de sala y el supuesto sumilller (ambos tan superficiales y estirados como todo el resto) sin aparecer hasta diez minutos más tarde. Otros diez para darse cuenta de que pese a su megacarta de megavinos no tienen manzanilla (se ve que los rusos no la piden, no debe ser lo bastante chic) y otros diez para traer, como pobre alternativa, un único fino abierto ni se sabe cuándo. La comida en la linea, más buscando nombres y chorradas que algo realmente creativo. Los sabores secundarios, los acompañamientos, muy por encima de lo esencial de cada plato. Che, un garito en el que ya me han vuelto a ver el pelo a mi. Salvo que vaya invitado por un ruso de esos del petroleo, claro. Tristan, chufa.

Lo dicho, amigos, todo bien, todo en su sitio. Ah, y una semana entera, seguida, completa, ya sin probar ni una gota de alcohol. Ni una triste caña. Veremos lo que aguanto.

Ilusionados saludos.

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