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Regata de Port D´Aro con “El X”.

domingo, 12 de mayo de 2013

Hola, amigos, muy buenas.

Llevo un par de años tratando de evolucionar como navegante, como regatista (o lo que quiera que sea, en realidad más un intruso en ese mundillo, como en casi todos los que frecuento, que otra cosa). En este tiempo, además de navegar con mi pequeño  “Magopepo” he echado algunas millas con el “KSAR”, con el “Cuervo”, con el “Mareón”, con el “Only You”, y he hecho algunas regatas a bordo del “Jambo”, del “Llevant Blau”, del “Cuadernos Rubio”, del “Pakea”. Y del “ToletumII-Solabogados”, ese ilusionante proyecto deportivo que me enorgullezco en patrocinar. Digamos que la idea es ir subiéndome a cuántos más barcos mejor. Conocer gente, diferentes patrones, diversos estilos, ir poco a poco asimilando un poquito de aquí, un poquito de allí.

En ese contexto me di el pasado fin de semana el capricho de hacer mi primera regata “A2”, esto es, el patrón y yo mismo como única tripulación. Nunca antes me había atrevido pues, lógicamente, la responsabilidad es mayor. A 2 ya no se trata de sentarte ahí, haciendo banda, y no enredar. Navegando a 2 hay que currar bien, echar horas a la caña, gobernando el barco medio decentemente, cuando no atento a la maniobra y al trimado. Digamos que a 2 o se hacen las cosas bien, o los problemas aparecen antes y las soluciones son bastante más complicadas.

El barco, un precioso IMX38, :

Un barco con sus años, sí, pero rápido, cuidado, muy muy cuidado, con el que se puede andar rápido de verdad. Con alguna Copa del Rey en sus velas, con un montón de regatas disfrutadas, con un palmarés envidiable.

Y gobernado por un gran tipo: Alejandro Pastore. Excelente marinero, toda una vida navegando y, como suele suceder, sin dárselas de nada, al contrario, todo sencillez y ganas de compartir, de enseñar, de hacerte sentir bien a bordo. Basta dar un garbeo con él por los pantalanes del Maritim de Barcelona, o del Nautic de Port D´Aro y ver cómo todo el mundo le saluda, le aprecia, le quiere, para tener claro que estás con una buena persona. Que, al final, oiga Vd., a mi nivel, joder, de eso se trata.

La regata elegida fue una clásica de toda la vida del calendario catalán, la del Port D´Aro. Lo que, ya de entrada me sirvió para darle el jueves noche un repaso a mis más clásicos garitos de Barcelona. Pero bueno, eso se supone que no interesa a nadie.

El viernes subimos el barco desde el Port Vell hasta la Costa Brava. Maravilloso día, soleado, relajado, con las sensaciones típicas de “la víspera de” que, en mi caso, se confundían con las del “día después de la noche de antes”. Lo dicho, fantástica navegadita, 60 millas, que sirven para conocer el barco, su maniobra, izamos spi, primero “a la madrileña”, lo arriamos, lo volvimos a izar, ahora ya bien, repasamos trasluchadas, viradas, me familiarizo con todo, me aburro de llevar la caña, che, un entrenamiento muy bueno. En compañía de dos amigos, tripulantes habituales del “X”: David, “El Parra”, “Davidsparrow” en LTP, un tío tranquilo, amable, colaborador. Y una de las foristas de leyenda del foro de La Taberna del Puerto, “Islademalta”, Caroline, a quien tenía especiales ganas de conocer. Encantadora , con algún Atlántico a sus espaldas, con cientos de miles de millas a sus espaldas es, sin embargo, aun mejor persona que navegante. Un lujo, de compañía,  de viernes, de transporte, de magias con un cabo y tres cartas, de cervecitas con la puesta de sol y la Costa Brava regalándonos momentos de esos inolvidables. De todo, un lujo de todo.

El sábado, el gran día, la regata: Salimos mal, buscando viento limpio. Cuando quisimos izar spi y arrumbar a la Llosa de Palamós el ángulo ya no nos daba para pasarla directamente (al resto de la flota sí), nos tocó trasluchar, volver a hacerlo, en fin, una salida digamos que no para echar cohetes. Luego subimos hasta las Medas bien. Razonablemente bien. ¿Muy bien, incluso, para ser la primera vez que íbamos juntos? Toda la subida de empopada, spi arriba, pero con una incomodísima ola en contra, mar de fondo recuerdo de un par de días previos soplando norte. A las Medas llegamos sextos, o séptimos, o por ahí, no sé exactamente, pero vaya, pegándonos con todos nuestros rivales naturales, en el grupo, y, lo más importante, con buenas sensaciones, tras haber subido remontando posiciones, disfrutando, acertando en las decisiones. La vuelta, sin embargo, no podemos decir que fuese igual. Por no hacerlo largo, por no dar el coñazo: ceñida, viento estable en torno a 18-20kn. de aparente. Echamos un rato detrás del “Enigma”, se nos va un poco, o tenemos que perder un par de graditos para ir a su velocidad, o si queremos hacer su ángulo, andan más. En ese momento no somos capaces de hacer andar más el barco (ojo, que íbamos por encima de 7,5 nudos, que no estaba nada mal), pensamos lo que pensamos, nos vamos por el bordo de mar, confiando en que habrá más y mejor viento, y el resto, pues eso…..Que no era por ahí, que era por tierra, que cuando nos quisimos dar cuenta nos sacaban media hora, que llegamos de noche a La LLosa, su baliza sin luces, que no encontrábamos la p. baliza ni queriendo, que nos pilló una calma traicionera, que tal y cual, que esto, aquello y lo demás allá. ¡Qué más da! Al final decimoquintos de la general. Felices, contentos, satisfechos, habiendo disfrutado de compartir un maravilloso día de mar y viento.

Que, al menos en mi caso, de eso se trataba.

Me quedo con el placer de haber conocido a Alejandro y de navegar en su mítico “X”. Y de no haberlo hecho mal del todo, espero. Y con la sensación  en puerto, en la reunión de patrones, en la cena del viernes, en el desayuno del sábado, de ir siendo cada vez un poco menos ese novato desconocido, cortado, que no sabe ni a quién saludar, para ir conociendo al resto de la flota, cada vez menos extraños,  de saludar a los del “Askarretxe”, a varios cofrades de La Taberna que me conocían por el relato de Cabo de Hornos, por fotos y demás, en resumen, de haber disfrutado a placer a lo largo del todo el fin de semana de mi gran pasión: las relaciones humanas.

Agradecidos, ilusionados saludos.

P.C.: Con el “ToletumII-Soloabogados” entrenamos el 25 y 26 de mayo en Castellón, bajo la dirección de Nacho Braqueais. Y nos vemos, D.m., en las regatas: En la Ruta del Canal, Castellón -San Antonio (31.05 al 02.06) y en “La Dragonera”, El Balís-Andrtax, (20 al 23.06). Será un placer.

 

 

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Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (VI)

jueves, 17 de enero de 2013

FIN DE AÑO EN CABO DE HORNOS.

Hola, amigos, muy buenas.

En Maxwell el día amanece espléndido, radiante, soleado.

Mientras me pongo mi sonrisa de las grandes ocasiones y mi camiseta del “Jambo” anticipo mentalmente las dedicatorias del día, no vaya a ser que luego, con las emociones, me deje a alguien. Decido que lo de hoy irá por Carles, Ángel, Nico, Pakito, Pepe, Jeroni, Juanjo, Raul, Luis y Jesús, mis compañeros de tripulación en ese, mi primer barco. Y por Walter, que me dio la referencia del KSAR y su patrón. Y por Julio, el jefe, el patrón del “Jambo”. Y por Fede, que me los presentó a todos. Si, amigos, lo de hoy irá por vosotros.

También por Jose Luis (“Toletum”) y su banda, que me han acogido con los brazos abiertos.

Pero, por encima de todos, lo de hoy, como todas las cosas importantes, irá por Mar, mi compañera del alma, compañera. A quién todo debo, a quién tanto quiero. ¡Cuánto daría por compartir ese ratito contigo! Gracias por dejarme volar, soñar, crecer, vivir. Un beso.

En esos pensamientos ando, cuando nos ponemos en marcha. Como de costumbre, al poco de salir Ati me cede la caña. Copio de la libreta: “Maravillosa navegadita a vela. Yo a la caña mucho rato. Maxwell-Hornos con genova, mayor con un rizo y mesana con un rizo. +/- 15 nudos y subiendo. Calculo 25/30.”

Al pasar Isla Hall se nos ofrecen, en primer plano unos farallones, Las Catedrales. Y al fondo, imponente, El Cabo:

La aproximación es relajada, se nos nota felices. Alguien prepara el enésimo mate del viaje. Es una gozada el ir tomando mate en cubierta, sintiendo en la cara el viento frío y sorbiéndolo calentito. Ritual compartido, un mate en cubierta tiene un puntito místico, mágico, espiritual. Han sido mucho y muy agradables los tomados, también los mates del viaje los recordaré con cariño.

Cerramos el paréntesis, sigamos navegando.

Poco a poco el momento se acerca. Carlitos me ha relevado a la caña, pero yo creo que, sin haberlo hablado, todos tenemos claro a quien corresponde el honor de doblar el Cabo, de cambiar de océano, de sentirse el dueño de los mares, de enfilar los dos islotes de delante y pasar entre ellos, de rendir culto y tributo a la historia, a las historias, a los que vinieron y a los que vendrán. Sí, de la manera más natural y espontanea del mundo, Panchito toma el timón, se sonríe, se concentra y nos lleva a todos al otro lado de nuestras vidas. Gracias, amigo.

Hornos, en honor del velero “Hoorn”, de la holandesa ciudad del mismo nombre, que junto con el “Eendracht” sirvió a De Marie hace casi 400 años para encontrar un paso al sur de Magallanes. El “Hoorn” se incendió, sí, pero en ese fuego compró el derecho a ser leyenda, poesía, el derecho a poner nombre a nuestros sueños. Que no es poco. ¡Pobre “Eendracht!

Cape Horn:

No es fácil describir lo que sentí. Mentiría si dijese que no me emocioné. Probablemente más contagiado por la euforia general, las mil fotos, los abrazos, que porque realmente para mi significase tanto. En la libreta escribí, esa tarde, “Cruce, mil fotos. Me emociono + x ambiente q x mismo. Pero OK. Champagne a gollete, como los piratas. El cabo es majestuoso, impresionante.”

Lo que hoy recuerdo de lo que pasó en esos minutos (12:25, hora oficial chilena) es,

a) que nos hicimos muchas fotos. Una que me gusta, por el simbolismo de unir en una imagen dos buenos momentos de mi vida, es esta, tomada unos minutos antes, con el buff de la Marathon des Sables:

En esta otra estoy relajado, sereno, disfrutando del momento:

b) que nos bebimos una botella de Chandón, Ati brindó por todos los marinos de todos los tiempos y yo, que iba a hacer un brindis por mi mujer, en el último instante lo cambié y dediqué el momento soñado a Moni, le desee de corazón a Marcelo que la próxima vez que pase Hornos sea con ella

Le pegué a la botella uno de los tragos más a gusto que recuerdo

Y al terminarlo, entonces sí, no sé si por el Cabo, o por el champagne, o por Moni, o por qué o quién, pero en ese momento sí sentí una intensa emoción:

Hay una idea que me ha servido, a veces, para tratar de acercarme, torpemente, a intentar explicar lo sentido en ocasiones importantes en mi vida. Al parecer los griegos tenían dos formas distintas de medir el tiempo, una llamémosle cuantitativa, lo que denominaban “cronos”, en minutos, segundos, horas, etc. La normal, para entendernos. La otra, la cualitativa, “kairos”, creo que le llamaban, se refería a su intensidad, a esos momentos mágicos, eternos que puede que duren poco, pero no se olvidan nunca. Pues eso, que los minutillos, no se si tres, cinco o siete, los que fuesen, que tardé en doblar con Marcelo, Carlos, Casimiro, Pancho y Ati el Cabo de Hornos dudo que a ninguno de todos se nos olviden en la vida. Y, claro, es por esas cosas que tiene sentido hacerse a la mar. Kairos, insisto, Kairos en estado puro. No quieres que se termine porque en ese momento eres muy feliz. Ese puto cabo, con perdón, ha dado algún sentido a los últimos meses, ha sido el sueño, la ilusión, el deseo, el camino, el reto, todo. Y es ahora, que el camino hasta él está acabando, cuando empiezas a saborear el placer de estar ahí. Sensaciones encontradas, por un lado deseabas que llegase el momento, claro, llegar allí de una vez, pero, por otro la sensación de estar ahí, el momento, es tan fuerte que, sin querer, tus pensamientos, tus vivencias cada vez van más lento, te recreas, saboreas cada grito de jubilo de los demás, cada mirada, cada palmada, cada foto, cada sensación, todo. En el fondo pones tus neuronas en modo “a cámara lenta” porque desearías que Hornos no se terminase nunca. Una parte de mi quería permanecer allí para siempre. Será la misma, supongo, que hace que andemos dándole vueltas ya a un garbeo por Isla de los Estados, o soñando con los ventisqueros y Darwin. Recordé tantas cosas en esos minutillos, con el Cabo por el través…Miraba al cielo y me recreaba con el momento, a más jubiloso, ruidoso, festivo el resto, más tranquilo yo, más trataba de disfrutar del
momento. A más fotos y fotos del grupo hacia la isla, más miraba yo al cielo, con la satisfacción de estar llegando y la pena precisamente por lo mismo, porque todo terminase.

Atlántico Sur. El Cabo de Hornos por la popa del KSAR:

El Montgó desde el Atlántico Sur:

Tuvimos la suerte de poder bajar a tierra, a visitar la Isla de Hornos. En Caleta León, con 30 metros de sonda, el fondeo puede llegar a ser complicado, pero bueno, al parecer ese día no había demasiado problema. Ati nos acercó a tierra con la auxiliar y regresó al barco, para recogernos un par de horas más tarde.

Nos dio tiempo a acercarnos al monumento al albatros, para las típicas fotos. Os muestro una del grupo:

Y a pasar por el faro, a sellar el pasaporte, saludar al militar chileno responsable de ALCAMAR HORNOS (no veas, hasta que descubrí que eso de “Alcamar” era la Alcaldía Marítima, las cábalas que me hice y las vueltas que le di a la palabreja) y comprarle a su señora cuatro camisetas y dos recuerditos.

Faro y Alcaldía Marítima, con una pequeña capilla:

El faro por dentro, me ilusionó ver un recuerdo del paso de la asociación chilena de Asperger. Y como las fotos las pongo yo, pues aunque para muchos lo del Síndrome no os diga nada, para mi sí es importante, así que pongo una:

Y otra de la bandera nacional que dejaron en el faro, arriba, unos compatriotas aragoneses. No vaya a ser que anden por aquí, tomando unos vinos, y no hayan dicho esta boca es mía:

Por último, y para terminar, el resto del día: Mientras navegábamos rumbo a Caleta Martial, un paradisico lugar, con una playita de arena, fondo de arena y muchos nudos de viento donde íbamos a pasar la noche, a las 17:00 se me ocurrió algo simpático. Bajé al salón y toqué en la campana de a bordo las doce campanadas. Subí con la botella de ron a cubierta y al grito de “Feliz Año en San Petersburgo” compartimos con Casimiro un buen trago, abrazos y buenos deseos.

Luego, ya fondeados, a las 20:00, esta vez no improvisado, ni mucho menos, dimos las doce campanadas en horario español. Expliqué las tradiciones y tomamos cada uno las doce uvas (pasas cubiertas de chocolate, lo único que fui capaz de encontrar en Ushuaia, pero al fin y al cabo, uvas pasas, uvas son) a ritmo, uva-campanada-uva-campanada, como debe ser. El brindis con champagne en copas de cristal que el patrón sacó de alguna chistera -todo se contagia- con el pie izquierdo en el aire y algo de oro en cada copa dio paso, en el corto plazo, a una excelente cena. Y, por supuesto, también a un gran año.

A las 22:00h. ya habíamos acabado de cenar. Para hacer tiempo hasta el tercer fin de año nos entretuvimos lo mejor que supimos. ¡Qué dura es la vida del marinero!

Entre otras mil anécdotas, Pancho nos contó el día que, estando buceando, “le pescaron”, a caña, desde una embarcación. O cómo se encontró a una pareja haciendo el amor encima de una caja con 400 kg. de explosivos que él había dejado, lógicamente, escondida en el sitio más recóndito de no sé qué puerto.

A las 23:00 escuchamos por radio que el “Stella María Australis”, de bandera alemana, con diez tripulantes a bordo y proviniente de la Antártida, está arribando a Martial. Bieeeen. Tendremos alguien a quien desear feliz año dentro de un rato.

Doce campanadas. Más champagne. ¿Qué es eso que suena fuera? Salimos todos. Hace un frío considerable. Desde el otro barco, recién llegado, contestan a nuestras campanadas con varias bengalas. Sacamos las bocinas de niebla. Son unos minutos mágicos, maravillosos, la tranquilidad de Martial, en el fin del mundo, destrozada por pirotécnias, abrazos, bocinazos, gritos, risas, descorches de champagne, alegría y extrema felicidad.

Ilusionados saludos.

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Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (V).

miércoles, 16 de enero de 2013

PUERTO TORO-CALETA MAXWELL.

Hola, amigos, muy buenas.

30 de diciembre de 2012. Hace 60 años nació Casimiro. Le cantamos un “cumpleaños feliz” más o menos digno, pero claro, en el desayuno, con te y pandulce, pues hombre, cómo aquel. Más ganas le hubiésemos puesto anoche, con los roncitos.

Salimos de P. Toro rumbo al Sur. En función de los vientos, sobre la marcha, decidiremos si terminamos haciendo un SE, o sea, a dormir a Caleta Martial, lo que querría decir doblar mañana el Cabo desde el Atlántico, de E a O, dejándolo por estribor o, por el contrario, terminamos en Caleta Maxwell, para atacar el cabo de W a E, dejándolo por babor. A lo largo del día se verá. De momento salimos con viento de SW, poco, se supone que irá subiendo a lo largo del día y rolando a S y luego SE.

Anoche, tras las magias, las risas, los rones, me quedé un poco desvelado en la litera, estuve leyendo un par de cuentos de Francisco Coloane, de los que integran su fantástico “Cabo de Hornos”, recopilación de relatos cortos que reflejan con toda crudeza la dureza de esta región, sus gentes, sus mares. me impresionó”La lobería”, un relato sobre la ambición humana en el que unos cazadores de lobos perecen, a consecuencia de sus miserias, dentro de una cueva en que han entrado a cazar “baby lobos de mar” de un solo pelo, recién nacidos. En esas voy pensando cuando los veo por la banda de babor:

Ya he debido decir antes que no llevaba cámara, que las fotos están hechas con el móvil. Y que no soy especialmente aficionado, de hecho he sacado más fotos en esta semana que en toda mi vida. Pero bueno, lo que hay es lo que hay. Otra isla, con un montón de cormoranes, gaviotas y otras aves:

El que da lo que tiene, no está obligado a más.

Ya que estamos, antes de meternos a cruzar Bahía Nassau hablemos un rato de la fauna avistada en estos días.

Sin fotos: al cabo de un rato de pasar la isla con los lobos de mar, vemos una familia de pingüinos de magallanes, en el agua, en la proa del barco.

Delfines, sin parar. Luego os cuento un par de historias de delfines.

Cormoranes, para aburrir. A veces vuelan alrededor del barco, en esas aparecen un par de inmensos albatros, blancos. Los cormoranes se abren, se separan, es como si les hiciesen el pasillo, como si entre ellos se reconociesen la jerarquía. Alucinante.

Pingüinos, “de los normales”, unos cuantos. De estos sí hay, al menos, una foto, tampoco para echar cohetes, pero vaya, una foto, al fin y al cabo, nada más adentrarnos en Canal Washington, en el corazón de las Wollaston:

Ahora me sabe un poco mal no tener mejores imágenes, más por vosotros que por mi, pero bueno, ya no tiene remedio. En todo caso, pingüinos son.

Y, ya que estamos, remato la serie de fotos de pájaros y bichos con otras dos tomadas en los días siguientes a la navegadita. Un condor sobrevolándome cuando estaba visitando el Perito Moreno:

Y un halcón en la barandilla del balcón de mi habitación, en Bariloche:

Dejemos los bichos y sigamos navegando. Estábamos recién salidos de Puerto Toro. A estribor, como siempre desde que salimos de Ushuaia hace tres días, Isla Navarino. A babor, Isla Lennox. Es lo que se conoce como el Paso Goree. Cuando termine, cuando dejemos ambas islas por la popa, entraremos en Bahía Nassau. “Mar abierto”, más o menos, solo para entendernos. Será la parte más expuesta de toda la travesía. He leído por ahí que no siempre se deja cruzar fácilmente. Si en algún sitio la cosa se puede poner chunga, Cabo de Hornos al margen, será aquí.

Copio literalmente de mis notas de ese mismo día, que para eso se tomaron, en directo, como aquel que dice: “Bahía Nassau es más chica de lo que yo me la imaginaba. Desde Paso Goree ya se ven al fondo, al otro lado, las Wollaston. 12:30h. Parece entrar buen vientecillo. Yo, desde luego, ni de coña iría a motor. Arriamos mesana, izamos trinqueta, pero el puto motor sigue. ¿Me estaré obsesionando? Por lo visto es lo normal. ¿O no? Veremos en que queda, de momento hoy no estamos navegando a vela, sino en un velero. No es lo mismo. Me meto a leer un rato a Coloane, pero, a la cuarta o quinta página…

¡Milagro!

Para motor y empieza la tarde soñada. En mitad de Bahía Nassau, Genova + trinqueta + mayor con un rizo. Yo a la caña. Viento ya era Sur, ahora un poco SE, rola a izquierdas, sigue el role. Nosotros ahora sí, decidimos rumbo SW, vamonos a Maxwel. OK. Ceñimos. A placer….Pingüinos. Delfines (muchos). Entramos en el corazón de las Wollaston por el Canal de Washington. Es increíble, voy esquivando islotes y bajos fondos. Timoneo a placer, hasta el aburrimiento. Esto es increíble. ¿Puede ser que los delfines nos hayan avisado de un bajo? Yo juraría que sí. Al salir del Estrecho, del Paso, enfrente hay un pico de forma piramidal. Ahí es Caleta Maxwell. Los delfines nos acompañan hasta allí. Sube el viento. Más viento, mucho viento, ahora ya a motor, sin velas. ¡Qué pasada!”

A ver qué fotos tenemos por ahí.

Esta primera es justo después de salir del Canal de Washington, lo hemos dejado por la popa. Por cierto, que Atilio comentó que permitido, lo que se dice permitido del todo, no está el cruzar por ahi. Y no me extraña, es un paso complicadillo, yo me lo disfruté a la caña, pero él fue todo el rato a mi lado, pendiente de carta, bajos, islotes, fue el rato que más en tensión le vi de todo el viaje. Cuando hice la foto ya habíamos salido:

La curiosidad de esta otra, al margen de que la foto en si me gusta, transmite fuerza, seriedad, poderío, digo que, al margen de todo eso, esta la hice porque al final del todo, en el horizonte, se intuye, se adivina, lo que se conoce como “El falso Cabo de Hornos”. Es un cabo, el primero que encontraban que los que venían del Pacífico y, por lo visto, se parece al auténtico y más de uno se confundía. Bueno, si non e vero, e ben trovatto.

Decíamos, “Al salir del Estrecho, del Paso, enfrente, hay un pico de forma piramidal. Ahi es Caleta Maxwell”, es este:

Poco a poco, con fuerte viento, vamos llegando a nuestro destino. Paraje de ensueño, donde fondearemos. Los franceses de Le Boulard ya están allí. Esta es la vista de la Caleta, cuando llegábamos:

Primero se fondea por la proa, con el ancla. Y, una vez largados unos buenos 60 metros de cadena, para una sonda de menos de 10m., viene la maniobra característica de este fondeadero. Por lo visto, si el viento arrecia, y no sería de extrañar, el fondeo puede llegar a ser claramente insuficiente. Es por eso que con la auxiliar se llevan a tierra dos cabos que se amarran a sendos árboles. En nuestro caso la maniobra la llevaron a cabo Marcelo, al remo, ya dijimos que es muy bueno con el kayak y Carlitos, “el rey del as de guía”. En menos de media hora lograron cubrir los doscientos metros hasta tierra y en menos de otro cuarto de hora hacer firme el cabo. Cuarenta y cinco minutos de descojono total a bordo, risas, cachondeo, la neumática que en vez de avanzar retrocede, uno que no se cae al agua de milagro, risas, “tranquilo, Marcelo, que esto en el club de kayak no lo cuento”, fotos, felicidad, armonía. En mis notas puse: “Maniobra de fondeo con cabos a tierra más divertida de la Hª. Con menos de media hora cada arbol, solucionado.”

Detrás de Casimiro, el cabo a tierra por la aleta de estribor

Tomada desde la proa, se ven los dos:

La carne está en el horno. Pancho está cortando una picadita de salami y quesos y la primera cerveza está al caer.

Luego abriré una botella de QUARA 2012, Valle de Calayate. De la región de Salta, en el Norte de Argentina, a 4.000km. de donde estamos. Es un vino joven, sin especial ciencia, 100% Cabernet Sauvignon, se hace a 1.800m. de altitud, que se dicen pronto.

Pancho nos cuenta cuatro anécdotas, de cuando buceó en la Antártida, otras de cuando dedicó todos sus ahorros a buscar un barco hundido, cargado de oro. Lo encontraron, sí, pero del oro ni rastro. Eso sí, parece que hallaron vino en aceptable estado de conservación.

Soy inmensamente feliz, aquí, muy cerca ya del fin del Fin del Mundo. Ya huele a Cabo de Hornos. Mañana será un gran día, pienso, como si todos estos no lo estuviesen siendo ya.

Ilusionados saludos, amigos.

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Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (IV).

martes, 15 de enero de 2013

Hola, amigos, muy buenas.

Llego a casa en estos momentos, reventaito tras un día de mucho curro seguido de una visita a mis amigos del CIVAC y una reunión de directiva de mi falla (Dr. J.J.Dómine-Port). Venía hacía casa diciéndome que hoy no tocaba escribir, que mañana hay que madrugar, y esas cosas. Pero joder, ha sido entrar en el blog, también el La Taberna del Puerto, leer todos los amables comentarios, correos y agradecimientos y, la verdad, me sabe mal acostarme así, como si tal cosa, como si no los hubiese leído.

Dejadme, siquiera, dar las gracias. No creo merecer tanto elogio, pero vaya, se agradecen mucho.

¿Qué preferís, la travesía P. Williams-Puerto Toro o hablamos de vinos?

Vamos a hacer una cosa, de momento os sirvo…

UNOS VINOS.

Y luego ya veremos.

A bordo llevábamos una bodega bien surtida, muy variada. Ati compra con el criterio de que haya muchos vinos, bien diferentes, de modo que pruebes vinos de diversas regiones, de diferentes uvas y te vayas formando tu criterio.

No tengo fotos de todos, solo de los de la primera noche a bordo y de un par de botellas especiales que me bebí luego por ahí, ya en tiempo de descuento del viaje.

La primera noche nos bebimos estas tres:

Las dos de Malbec, muy correctas. Más suave, más sutil, mejor paso por boca el Trapiche, más basto el Postales (que, sin embargo, es de una bodega, la Bodega del Fin del Mundo, patagónica, que tiene vinos inconmensurables, especialmente su champagne, que tuve ocasión de tomarme, en Bariloche, con unas cajas de ostras vivas, lo que allí es poco menos que un milagro). Pero bueno, este Postales es el low cost de la bodega, y, siendo muy correcto, hicimos bien en dejarlo ya para la tercera.

Ahora bien, el descubrimiento, uno de los grandes descubrimientos, fue ese Cabernet Sauvignon, Gran Reserva 2010, de Bodega San Huberto, ese “Cabo de Hornos”. Cuando lo vi pensé, “vaya castaña de vino, nos lo saca solo por el nombre, lo ha comprado para hacer la gracieta” y, claro, a uno no le gustan los vinos esos de los bares de carretera con el escudo del Madrid, o del Barxa, o con la foto de Enrique Ponce. Me temí lo peor y, sin embargo, mirá vos, el “Cabo de Hornos” resultó ser un vino extraordinario. Potente, rotundo, pero en absoluto complicado de tomar. Con un postgusto laaaaaargo laaaaaaarguísimo en boca, rico en matices y contrastes frutales, pese a su mayor crianza la madera no molesta, al contrario, es bien agradable. Che, todo un señor vino.

A bordo se bebieron bastantes de “Santa Julia”, (de Mendoza, la región más conocida, más popular, más importante por volúmenes, nuestra Rioja, dicho sea solo para entendernos), tanto Malbecs como Cabernets, monovarietales jóvenes, de los que no hay fotos. Es un vino muy conocido por allá, lo tienes en prácticamente cualquier restaurante, viene a ser como el Paternina de hace unos años, que estaba en todas partes. Como digo, a bordo varietales, aunque la bodega tambien hace vinos de alta gama.

Venga, robaremos una imágen:

Y, para terminar, os ofrezco dos copas, a cual mejor.

Un vino de culto, Enrique Foster, edición limitada, reserva 2003. Botellas numeradas. De nuevo Malbec, de nuevo Mendoza, pero ahora con una personalidad arrolladora. Cepas viejas, en altitudes por encima de los 1.000m., producción escasa, selección exquisita y el resultado, de escándalo. Si lo encontráis por ahí, no dejéis de probarlo, de verdad, mejor una sola botella de estas que diez de otros vinos más vulgares. La vida es demasiado corta para desperdiciarla bebiendo malos vinos. Ahí lo tenéis:

Y, por último, mi debilidad. Cada vez que viajo a la Argentina nunca dejo de beberme mi botellita de Flechas de los Andes. Lo elabora un desmayao, un tal Barón de Rothschild (lafite), probablemente el primer bodeguero de Burdeos. Para los que os guste cotillear, esta es su web en Francia. Este que me bebí es el Gran Malbec, varietal. El otro que me encanta, de esta misma bodega, es el “Gran Corte”, un blend de Malbec, Cabernet y no sé si otra variedad. Con cualquiera de los dos no te equivocas. Voila:

Bueno, y ahora que ya están los señores convenientemente servidos, vamos a bebernoslos relajadamente, mientras les cuento a ustedes cómo fuimos

DE PUERTO WILLIAMS A PUERTO TORO.

Salimos a eso de las 12:00, tras los siempre antipáticos trámites de inmigración y aduanas y la ya relatada visita al supermercado a por más ron.

De salida gobierno un buen rato a motor. Vientos “normales” no parece que sepan poner. O no hay, o hay mucho. A lo largo de las 25 millas hasta destino navegamos: a motor, a vela sólo con genova, a vela con genova y mayor, con motor y mayor y, por último, a palo seco. Anoté, entonces: “Vientos muy raros, sí, no, sí, no…pero al final sube mucho, mucho. A ojo calculo entre 40 y 50 nudos. No llevamos equipo de viento”. Pues eso.

Puerto Toro es un muelle, dos barcos y poco más. Estos:

A la derecha, el KSAR. Al fondo, los franceses, “Le Boulard”, que nos acompañaron todo el viaje. A la izquierda, el “Orange”, de camino a la Antártida, ese sitio del que ya hablaremos en otro momento, que nos perdemos.

Esta otra foto, tomada desde un poco más arriba de la ladera, no es especialmente diferente de la anterior, pero: a) salen mis amigos, Panchito, Carlitos y Marcelo. Volvíamos de dar un garbeo por la aldea, poblado, o lo que sea aquello durante el que “hicimos amistad” con el Cabo Segundo Rojas, un militar destinado allí, más aburrido el pobre que un ocho, que nos enseñó su casa prefabricada (son todas idénticas), nos metió a ver las fotos de su señora y su nene, a los que espera en febrero y, si nos descuidamos un poco, todavía seguimos allí. Y, b) a la izquierda del camino hay apiladas unas artes de pesca, unas nasas, o como se llamen, de las que se utilizan para la pesca de la centolla. La temporada de pesca acababa de finalizar, más o menos en noviembre. Al parecer, cuando están todos por allí la aldea, poblado, o lo que sea aquello tiene un poco más de vida. Veamos:

De centollas tocará hablar de nuevo cuando os cuente la última cena, ya de regreso en Ushuaia. Que no se nos olvide.

La mejor evidencia de que en Puerto Toro no hay gran cosa que fotografiar es que todos los que vamos, volvemos y lo contamos en LTP, todos colgamos la misma foto:

Al Cabo Segundo Rojas, para poder escabullirnos de su casa, le tuvimos que medio engañar diciendole que íbamos al barco y volvíamos con la cena. Luego mandamos a Carlitos a contarle no se qué milonga que nos impedía volver. Y nos quedamos en el barco, tan a gustito.

Esa noche les preparé una cenita (“exitosa” leo ahora en mis notas de aquel día) con ensalada, quesos, tortilla española y, de postre, una pastilla de turrón de Jijona que había metido entre calcetines y buffs, por lo que pudiese pasar. Tortilla española como dios manda, quiero decir, el poco aceite de oliva que había a bordo (tuve que “estirarlo un poco” añadiéndole una pizquita de nada de girasol, pero vaya, oliva en un 80%), unos ajitos para aromatizar el aceite, luego convenientemente retirados, la patata más cocida en el aceite que propiamente frita, mucho rato, despacito, chof, chof, hasta que está casi, ahí un golpe de fuego, para tostarla un poco, huevo, sartén….. tortilla. Sin pimiento, obviamente, aunque ellos se sorprendieron mucho, se ve que hay por allí mucha costumbre de echarle pimiento. Cosas verdes, Sancho…

Y luego, antes de acostarnos, hicimos cuatro juegos de magia. Por si apareciese por aquí algún amigo del mundillo, que nunca se sabe, más o menos fueron:

-Carta perdida en la baraja es descubierta “por olfato”.
-Transformación de papelitos blancos en billetes de 20.-€
-Carta en la punta de la lengua.
-Botella abierta con agua en su interior, invertida, no cae. Desafío a la ley de la gravedad.
-Mezcla del loco, triunfo clásico (tras varias mezclas, la carta del espectador aparece girada, es la única girada de las 52).
-Carta invisible.
-Por último, un grandioso efecto de mentalismo, Atilio se va concentrando en cada uno de los números que forman el PIN, el número supuestamente secreto de su tarjeta de crédito. El mago los va percibiendo extrasensorialmente y los va anotando en una tarjeta de visita que deja sobre la mesa. Coinciden.

Atilio me ofrece empleo estable. Por el momento, declino, aunque….

Nos vamos a dormir, satisfechos, felices, más o menos como voy a hacer yo ahora mismo, en cuanto cierre esto.

Buenas noches.

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Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (III)

lunes, 14 de enero de 2013

USHUAIA-PUERTO WILLIAMS.

Hola, amigos, muy buenas.

Es 28 de diciembre, Casimiro, el ruso, el único tripulante que falta, llega a eso de las 15:00, hora oficial, pero entre trámites en prefectura, unas cosas y otras, hasta las 18:00, hora oficial, no salimos de Ushuaia, rumbo a Puerto Williams.

Navegamos con poco viento. Ya os dije que equipo de viento no llevamos, pero, a ojo de buen cubero, no más de 10 nudos. Genova (Genoa, le llaman por allí), mayor y mesana. Al poco rato de salir Atilio me cede la caña. Eso será una constante durante todo el viaje, cada día él salía a la caña y a los cinco minutos me la pasaba a mi. Luego yo gobernaba un buen rato y se la pasaba a Carlitos. Y a partir de ahí ya un poco según venían las cosas. Pero vaya, los demás la cogían un ratillo, más por compromiso a veces que otra cosa, y al rato ya se cansaban. Yo diría que del tiempo total navegado no habré estado timoneando menos de un 50%. Que he disfrutado como un gorrino en una charca, a estas alturas, ya no creo que haga falta decirlo.

Rumbo Este, por el Canal de Beagle. Hasta destino unas 25 millas por delante. Pronto cae el viento, lo que nos obliga a meter motor y si bien dejamos arriba mayor y mesana, por si vuelve a subir, al rato arriamos la de popa y seguimos solo con mayor arriba.

El primer gran momento de la singladura nos espera muy cerca de Ushuaia. El famoso faro de Les Éclaireurs (“Los Iluminadores”, en francés).

La foto es del último día de viaje, no del primero, pero vaya, el faro es ese. Y ya que estamos, permitidme copiar y pegar de la wikipedia: “…un faro emplazado en el islote NE del conjunto de islotes Les Éclaireurs en el canal Beagle, frente a las costas de la bahía de Ushuaia, en Tierra del Fuego, Argentina. El faro consiste en una torre ligeramente troncocónica de ladrillo, de 11 metros de altura y 3 metros de diámetro, pintada en tres franjas: roja, blanca y roja. La linterna se halla a 22,5 metros sobre el nivel del mar y emite luz de color blanco y rojo a intervalos de 5 segundos. Tiene un alcance óptico de 7,2 millas náuticas y es alimentada por paneles solares.
El conjunto de islotes que dan nombre al faro fueron bautizados por el Capitán de Fragata Luis Fernando Martial, al mando de la expedición francesa La Romanche en los años 1882-1883.1
El faro fue librado al servicio el 23 de diciembre de 1920 y en la actualidad se encuentra en funcionamiento, de forma automática, controlado a distancia y cerrado al público.
Algunas agencias de turismo de Ushuaia promocionan las excursiones a este faro bajo el nombre de Faro del Fin del Mundo, aunque la novela homónima, escrita por Julio Verne, fue inspirada en el Faro San Juan de Salvamento, enclavado en la isla de los Estados”
.

Venga, nos robaremos una foto más de las del último día, que no se diga:

La tarde es fría, gris. Llueve, chispea, no es una lluvia molesta, pero la sensación es de mucho frío. Confiando en el solecito de la mañana no me he abrigado del todo bien. Una única malla térmica debajo del traje de agua es insuficiente. Bueno, tomo nota, no volverá a pasar. Decía que la tarde es gris. Todos los tonos del gris se confunden, rematados siempre por las nevadas cumbres. Todos los colores del gris bajo un cielo de plomo. Frío. Pero, curiosamente, sensación de belleza extrema. Es algo así como “lo contrario” del Caribe (o de Illetes, en Formentera, si no queremos irnos tan lejos) pero, no es menos impresionante. Una foto por la popa. No es muy buena, pero trata de reflejar el frío, la humedad, la lluvia, los grises, todo esto que os vengo contando:

Alrededor de las 22:00h. llegamos a nuestro destino, Puerto Williams, Chile.

Un sitio lleno, llenísimo de militares chilenos, de puestos de control, de barcos de guerra, de cañoncitos apuntando al otro lado del Canal, con una especie de supositorios gigantescos que se ve que los ponen en el cañon y meten mucho miedo. La parte civil, chufa. Una plaza fea y sin más novedad, con comercios destartalados y un supermercado que a la mañana siguiente nos permitió reforzar un poco la bodega de a bordo, visto el extraordinario rendimiento de algunos esa noche. El entorno es lindo, Beagle delante y las montañas detrás, nevadas, majestuosas, pero el pueblito, en si mismo, no tiene el menor interés. Una carreterita, por llamarle de algún modo, en realidad un camino cutre, hasta Navarinos, frente a Ushuaia, es su única conexión por tierra con el resto del mundo. Pues eso, un sitio lleno de militares del que como te descuides un poco no puedes salir. En mis notas en la libreta escribí, antes de salir de allí, “P.W.: una especie de carcel en si misma”.

Y, sin embargo, amigos, si alguna vez me pierdo, si alguna vez desaparezco sin dejar rastro, voy a ser el prófugo más fácil de pillar. Especialmente si la desaparición fuese en la modalidad “con barco”, no lo dudéis, estoy de camino a Puerto Williams. Antes o después apareceré por allí. La culpa, del MICALVI. Un sitio mágico al que deseaba con toda mi alma ir alguna vez y al que tan solo un par de semanas más tarde ya tengo mono de volver.

Micalvi es el nombre de un viejo dragaminas, varado en una ensenadita, que, comunicado con tierra firme por un puentecito de madera, ES el club náutico. El grandullón no está en el puertecito, no, él ES el puerto. Los barcos que van llegando simplemente se van abarloando a él.

El Micalvi tiene dentro unos servicios públicos, sencillos pero suficientes, con duchas. Y tiene una cantina, un garito, un bar, del que estoy enamoradito perdido. Bien sabe dios que conocer esa cantina era, de verdad, en el fondo, mi principal motivación para este viaje. Podrá sonar raro, pero si me hubiesen dado a elegir entre unos tragos en el Micalvi y el Cabo de Hornos, lo hubiese tenido claro. Bueno, considerando que, en el fondo, no dejamos de estar en una Taberna, tampoco veo tan rara la elección.

Decía que llegamos a las 22:00, más o menos, dejando todos los papeleos para el día siguiente. Cenamos a bordo del KSAR. Llueve bastante. Son las 12 de la noche. Fuera hace un frío de la leche. El resto de la banda deciden quedarse calentitos en el barco, acostarse. En el fondo, a Williams hemos de volver, ya iremos al bar el último día, y tal y tal.

Yo no. No puedo. Es superior a mi. He hecho no sé cuantos miles de kilómetros para conocer ese sitio, del que me separan sólo cuatro barcos. Cojo plata, el móvil, por si se tercia escribir algo en LTP, un puro, un frontal chiquitín, de Peltz, con lucecita roja, para no molestar a la vuelta y me voy a disfrutar de la noche chilena.

Esta es la parte de abajo:

Mirad a ver si os gusta algún gallardete:

Con vuestro permiso, me voy a permitir copiar y pegar lo que escribí esa noche, en vivo y en directo: “Que llevo dos pisquitos aquí en Micalvi, y la conclusión es que sí pero no. Les falta la clara de huevo agitada con cariño en coctelera. Los de ayer serán difíciles de igualar. Ah, y estoy sentado delante del gallardete de LTP. El que trajo Julio. Foto ya le he hecho. Ahora luego veré si me dejan un rotulador o similar y lo firmo. El local precioso, todo lleno de banderas, recuerdos, estandartes, gallardetes. Una pasada. Dos pisos tiene, al de arriba subiré con la próxima copa, a cotillear un poco. De momento estoy bajo junto a un árbol de Navidad espantoso”. (…) “Pero con el segundo whisky, sí, entre tanto nos hemos pasado a lo seguro, he subido al piso de arriba. Y si no lo cuento en directo, reviento. Es todo lo contrario , el contrapunto, en términos musicales. Elegante. El viejo puente del barco, todo forrado en madera, reciclado en una sala de la cantina. Con una vista espectacular de la proa del dragaminas, de la entrada del puerto, de Beagle, del mundo entero, creo que sí uno mira bien, desde este puente se ve el mundo entero. Una mesa de cartas preciosa, con la carta del Canal, el chisme ese, como se llame, de dar avante/atrás y una rueda de timón tan bonita que se podría hacer un encarguito a Max, el bailarín mundano.

Che, si cuando yo decía que este garito no podía ser malo….

Por cierto, Mar, que no sé si me lees en la Taberna, clandestina perdida, que todo podría ser, sepas que está siendo muy bonito, pero contigo sería el no va más. Sólo faltas tú.

Besos, ternura, qué derroche de amor, cuánta locura….”

La única foto que, con las cuatro copas fui capaz de hacer en la planta de arriba del local:

Luego ya vino lo de la gymcama de barcos de regreso y el puro en la bañera del KSAR a las tres de la mañana, antes de acostarme en paz con la vida, feliz, satisfecho.

Y sí, por cierto, Mar me leía en LTP clandestina perdida y me contestó al día siguiente con uno de los mensajes más bonitos del mundo.

Ilusionados saludos.

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Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (II)

domingo, 13 de enero de 2013

LA BANDA.

Hola, amigos, una vez presentado el barco, vamos con su tripulación. En principio, cuando concerté el viaje, en todo momento parecía que nos íbamos A2 el patrón, Atilio y yo. De hecho tan solo al llegar a Ushuaia me enteré de que a última hora se había apuntado más gente, los que hoy son ya “mis amigos del KSAR”. Vamos por orden.

ATILIO MOSCA. El patrón. Propietario del barco, que compró a su primer armador, Jean Paul No Sé Qué, compañero de Cousteau en el Calypso, a quien el propio Atilio define como “su padre en el mar”. Más de treinta veces ha doblado Hornos, una de ellas, desde Ushuaia, ¡¡¡¡¡ en kayak !!!!! (Si ya lo dijo El Gallo, hay gente pa to).

Es un tipo noble, sano, franco, va de cara, sin dobleces. Espíritu libre, se emocionó cuando, Chile a un lado, Argentina al otro, y allá, a su frente, el Canal, les recité la canción del pirata de Espronceda. Sí, Atilio es un poco ese pirata cuyo KSAR es su tesoro, su dios, la libertad, su ley, la fuerza y el viento, su única patria, aquellos mares duros, inhóspitos a veces, pero de una belleza extrema. No quiere reglas, normas las justas, le gusta más hablar de límites. Los límites sí los tiene claros, como él mismo dice, oye, que tengo una mujer y tres hijos que me esperan, que yo soy el primero que quiere volver.

Generoso, nos ofreció su casa para dormir la última noche.

No necesita imponerse a base de “potestas”, le basta con la “auctoritas” que le da llevar toda la vida en el mar, entre otros, embarcado diez o doce años seguidos en un pesquero. Ni una voz más alta que otra, ni un mal gesto, ni un mínimo problema, simplemente, cuando llevas media hora con él tienes claro quién es quién y seguir su criterio se convierte en lo más natural del mundo. Un placer navegar a su lado. Escucha tus opiniones, las valora, las comenta y no le importa “delegar” el mando algún rato, cuando la situación lo permite o aconseja.

En la foto que ha colgado más arriba Velero Simbad le teneis dentro del barco. Yo os dejo esta otra, en cubierta, con el barco ya fondeado en Caleta Maxwell, tarde del 30.12.12. Apreciad como Carlitos y Marcelo están llevándose con la auxiliar uno de los dos cabos con que amarramos esa noche el barco a sendos árboles:

Esta otra es la que él mismo tiene colgada en su web:

Decía que pensaba que íbamos solos, Ati y yo, cuando al llegar al barco, el día de mi cumpleaños, 27.12. (veintiocho horas me tiré de cumpleaños, con eso de los cambios horarios) me encontré a bordo con

CARLITOS y PANCHO.

Llegados de Buenos Aires, son amigos y se apuntaron juntos. No, aunque la foto pudiese sugerir lo contrario, no se les reclutó en un leva carcelaria:

La foto está tomada dentro de la antigua prisión de Ushuaia, actualmente un museo, del que lo que más me gustó, con diferencia, fue una réplica a escala 1/1 del mítico Faro del Fin del Mundo, el de la novela de Julio Verne, el que en su día, hasta hace más o menos 100 años, estuvo en Isla de los Estados, y los barcos,por cierto, naufraga que te naufraga sin parar contra la isla. Este es:

Como moscas caían, entre otros motivos porque el faro, por decirlo técnicamente, era una p. mierda que solo se veía si la aproximación a la isla era desde una determinado ángulo, muy cerrado. Al final lo sustituyeron por el actual, el Faro de Año Nuevo y parece que les va mejor.

Pero bueno, magopepo, no divagues, que se supone que estás presentando a la tripu, no hablando de faros.

A lo ya dicho antes acerca de Pancho añadiremos que fue comando, miembro de las fuerzas especiales del ejercito argentino, buzo táctico de esos que salen del submarino, entran en el puerto enemigo, vuelan un par de barcos y salen como pueden. Que entre sus anécdotas igual te cuenta como voló ocho minutos quince segundos colgando de un avión, al engancharse un cabo en un salto con paracaidas, o cómo cayó al mar desde un helicoptero a 30 m. O, para rematar, como le destrozó la pierna la hélice de un mercante mientras buceaba. Manejando explosivos toda su vida como si tal cosa, se podría pensar que fuese un tipo duro. Y, sin embargo, es un pedazo de pan. Es tierno, cariñoso, se emociona, ríe por cualquier cosa con la misma risa de cuando era un niño. O quizá es que, en el fondo, Panchito, nunca dejó de serlo.

Y Carlitos. Otra de mis debilidades. Para entendernos, “el prototípico porteño”. 59 años. De los cuales, 57 trabajando, de su ortopedia a su casa, de su casa a su negocio. Cuatro hijos entre 29 y 35. Hasta que su psicóloga le hace ver, hace un par de años que, como dice mi amiga Syl, mientras esperas pasar, la vida pasa. Y lleva dos años con una novia (amiga, dice él) de 23, buceando con Pancho, viajando, ahora Méjico, luego Cuba, Hornos por aquí, mi velero por allá, y que digan, y que piensen, y que murmuren, pero chico, al menos que sea con motivo. LLeva la caña con una finura digna de mención. Aquí le tenéis, sufriendo:

Con ambos comí el 27 en un garito inolvidable, “Ramos Generales. El Almacén”. Luego, por la tarde/noche volví y esto es lo que, sobre la marcha, escribí, entonces, en riguroso directo, desde el local:

EL ASESINO SIEMPRE VUELVE AL LUGAR DEL CRIMEN.

Este ladrillo lo estoy escribiendo, mientras mis compañeros cenan no sé dónde, desde Ramos Generales , el garito, El Almacén, al que no me he podido resistir a volver. Un pisco sauer, otro….. Me acuerdo de mi suegro, Pepito. un gran tipo que cuando nos liamos a tomar martini cocktails siempre dice que “el tercero es cariiiiiiiiiidimo”. En esas ando, y a 100 metros del casino que abre a las 10. De hecho, voy a pedir otro, que aquí aún es mi cumpleaños (gracias otra vez a LDP).

Más detalles del garito. Hay una rubia que o es la dueña, o merecería serlo. Con una clase extraordinaria. Merecedora de una visita de Max, el bailarín mundano de la última novela de Arturo. Si no la has leído, ya tardas. Una noche con Pérez-Reverte en este garito no tendría precio. O sí, pero se pagaría.

A la gente se le ve feliz aquí, andan todos de paseo, como los del trasatlántico del “Tango de la Vieja Guardia,”. Hoy en lugar de smokings, fracs y vestidos de alta costura llevan, llevamos, polares, chaquetas , botas, pero, como ellos, también nosotros todos dejado los putos problemas en algún sitio lejano, que no en vano esto es el Fin Del Mundo. De ese faro , por cierto, de su réplica en el Museo Marítimo de Ushusia, de la novela de Julio Verne, de isla de los Estados, de naufragios y del faro de Año Nuevo, este ya sí, un poquito más eficaz, ya hablaremos en la crónica “oficial”.

Me pido el cuarto y sigo. Ufff……..

El garito tiene, a la entrada, pastelería. En Patagonia y más al Sur hay una cultura del chocolate, que flipas.

Si el tercero es cariiiiiiiiisimo, con el cuarto que no nos pase na.

Os dejo, amigos, que me queda 6%. De batería.

Bueno, tras los cuatro piscos volví al barco y allí estaba el quinto hombre,

MARCELO ROSADO.

El más joven de los seis, supongo que treintaytantos. Empleado público. Por así decir, el más sensato de todos, el más “normal”, si es que se puede considerar “normal” a alguien que, como si tal cosa se va de Punta Arenas a Isla de los Estados en kayak, como si tu te bajas al bar de la esquina y te tomas dos cañas. Todo Beagle, enterito, en kayak. Vamos, como si te coges un kayak en Valencia y te vas dando un garbeo hasta Girona, o algo similar.

A vela era su primera vez, pero es un tipo listo, agil, se orientó muy rápido. Me preguntaba todo y, en la medida de lo poquito que sé, le iba contando. Congeniamos muy muy bien. En esta foto está con su encantadora esposa, Moni:

Una de las alegrías grandes de verdad de 2013 nos la vamos a llevar el día que nos lleguen noticias de Tierra de Fuego y nos enteremos de que Moni está curada al 100%. JUNTOS PODEMOS, guapa. Un besazo.

Y, por último, un personaje.

“EL RUSO.”

Digo, perdón, Kasimir, o sea, Casimiro. Cumplió 60 años a bordo, el día 30. En la foto, subiendo al faro de Hornos:

Tres o cuatro pinceladas, a vuelateclado:

1.- Llegó sin equipaje, Lufthansa se lo había extraviado. vestido con una chupa negra, de cuero, de esas “de ruso de toda la vida”. Entre todos le equipamos.
2.- Le acompañaba Helena, su esposa. En el trayecto en taxi desde el aeropuerto al barco, escasos diez minutos, fue convenientemente informada por Casimiro de que las vacaciones en Ushuaia no eran exactamente como ella pensaba, los dos tortoleando en el hotel, que ella se quedaba en el hotel, sí, pero que él se piraba en un barco a Hornos. Como os lo cuento, ella se enteró en el taxi. Según él, mejor diez minutos de “grande cassino” que dos meses de “continuo cassino”. Eso sí, mientras tuvimos cobertura de móvil, a cada rato le llegaba un mensajito SMS. Lo miraba, se descojonaba de risa y decía “Helena, VISA”. Vaya, que ella le estaba haciendo polvo la tarjeta de crédito.
3.- “¿Y tu, Casimiro, a qué te dedicas?” Sonrisilla pícara. “Bussiness. Finanzas”. Y mirada glacial de esas de “…y no preguntes más.”
4.- Se sabía todos los vinos de Ribera del Duero. T O D O S. No obstante, la primera noche, mientras todos cenábamos con un rico Malbec, él detectó la botella de cognac y cenó con cognac, a cada vaso nuestro de vino, él uno de cognac. Como si tal cosa. “¿Vodka? No interesante. ¿Cognac? Muy interesante.”
5.- Las ocho o diez primeras veces que me llamó “Pepa” intenté corregirle, “no, Pepa no, PEPO, es PEPO”. Y él otra vez, “sí, OK, entiendo, Pepa.”
De hecho, a partir del segundo o tercer día me proclamó, “Pepa, segundo capitano”. Terminamos el viaje y seguía llamándome Pepa.
6.- Acaba de comprarse una mansión por Alicante, cerca de Orihuela, a la que se va a venir unos meses. Y para verano tiene en mente comprarse un pedazo de motora, de esas “de ruso ejerciente”, para ir a Ibiza, comer y volver en menos de lo que el “Magopepo” tarda en llegar de Denia al Cabo de San Antonio.

Un crack, el amigo Casimiro.

Y, por último, un servidor.

MAGOPEPO:

Ya estamos todos a bordo.

Pasamos los odiosos trámites de aduanas, prefectura naval, control de salidas y demás y nos vamos.

No me diréis que Ushuaia, esa mañana, 28.12.12, no estaba bonita de veras:

¿Qué podría presagiar una mañana así, sino una travesía inolvidable?

Ilusionados saludos.

Continuará….

P.C.: Como en las próximas entradas ya nos vamos a ir de navegación, que ya va tocando, y dejamos Ushuaia, permitidme colgar aquí una última foto que no encaja en ningún sitio, pero me hizo mucha gracia. En Argentina la expresión “coger” no tiene el mismo significado que acá. Allá llaman “coger” a fornicar, copular, tener relaciones sexuales, joder o como lo queramos decir. Aclarado lo cual, mirad que bonito cartel.

La versión fueguina del clásico “NO APARCAR, AVISAMOS GRUA”:

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Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (I)

domingo, 13 de enero de 2013

LOS ANTECEDENTES:

Hola, amigos, muy buenas.

Lo prometido es deuda, dicen.

El precio, que uno paga bien a gusto, de hacerse alguna vez en la vida una foto como esta, es, ¡qué menos!, el de contar a los amigos cómo llegó hasta allí:

Vamos a ver si soy capaz de transmitiros con palabras, de llevar al teclado, a la pantalla, emociones, sentimientos, recuerdos, sueños, anhelos, amistades, sensaciones, sabores, olores, pensamientos y vivencias de una de las semanas más intensamente disfrutadas de mi vida.

No sé muy bien cómo, ni cuándo, ni porqué empecé a darle vueltas a la idea de doblar el Cabo de Hornos a vela. Siempre que sale el tema simplifico diciendo que fue a raíz de leer un relato escrito en LTP por Julio Sánchez, “Addabaran” en el foro, amigo, patrón del “Jambo” (apréciese, por cierto,en la foto el detalle de su remera, como llaman por allá a la camiseta, puesta para la ocasión), quién por primera vez me subió a un barco de regatas hace ahora un par de años. La verdad es que en este mundo no paso de ser un novatillo, un recién aterrizado, a quien, por decirlo de una manera que se entienda, “no le tocaba todavía” hacer tan mítica travesía. Pero vaya, entre que uno es de natural inquieto, que los retos me motivan, que desde siempre, desde niño, cuando ni soñaba con que algún día navegaría, he leído novelas y aventuras de todos esos mares, supongo que en alguna estrella estaba ya escrito, desde ni se sabe cuando, desde tiempos muy lejanos. Walter Besteiro, otro buen amigo, me dio el empujón final cuando hace un montón de meses mandó un correo del tipo, “si alguna vez os planteáis tal y tal……mi amigo Atilio Mosca, en Ushuaia, es el patrón ideal.

La cabeza que no para de darle vueltas, un par de huchas, cuatro lecturas en La Taberna (Urtzi, Magicus Max, etc.), Mar que dice que ella no se viene, pero que ni se me ocurra dejar de ir yo, que disfrute, que sea feliz, total, que cuando me quiero dar cuenta he contactado con Atilio, el proyecto es irreversible y ya no hay marcha atrás.

Llego a Ushuaia el 27.12.12 y, tras un primer susto grande al ser dejado por el taxista en el club náutico equivocado, donde, obviamente, de mi barco ni rastro, finalmente llego al muelle del Naútico de Ushuaia, un único muelle, sin instalaciones, ni baños, ni duchas, ni nada de lo que aquí concebimos como “Club Náutico” y allí está, ahora sí, esperándome,…

EL VELERO “KSAR”.

Réplica del legendario “Joshua” de Bernard Moitessier, 13.000 kilos de casco de acero, más otros 4.000 de lastre en su quilla corrida. Aparejado en Ketch. Genova extraño, con el puño de escota alto como un yankee, resultado de unos apaños y recortes para reciclar el anterior, trinqueta viejecita, con sus años, pero en buen estado de uso (sucia como ella sola, eso sí), mayor nueva, de CONCEPT SAILS, Pinedo (Valencia), la velería de Walter, una señora vela con dos manos de rizos y, por último, una mesana que ni fu ni fa. Drizas de trinqueta y mayor, cargadera y rizos, todo en el palo, no reenviadas ni a bañera, ni a ningún sitio. Driza de mesana, igualmente en su palo. A la bañera llegan únicamente todas las escotas (a la alemana, las de mayor y mesana) y las burdas. El resto, cuando se tercia, hay que salir a buscarlo.

Mi primera impresión, que luego se demostrará más que cierta, es que nos vamos a entender perfectamente, que tiene toda la pinta de ser un barco noble, seguro, sin tonterías ni chorradas, pero que no nos va a dejar tirados. me llama la atención lo reducido de su bañera, más pequeña que la de mi chiquitín, pero claro, si piensas que su primer armador, un tal Jean Paul, lo mandó construir para bajarse con él tres meses a la Antártida….bañeritas, las justas.

Por el contrario, su interior es más que confortable, es muy acogedor, madera y bronce por todas partes. Nada más bajar, a babor su amplia mesa de cartas, muy cómoda. Y a estribor una señora cocina. Sigue un buen salón. Precioso. Libros por todas partes. Lleva a bordo una biblioteca náutica en todos los idiomas que dan ganas de quedarte un par de meses, leyendo tranquilo. Más a proa un único camarote, con cuatro literas, dos a cada banda. Y más libros. Seguido de un único baño, amplio que, a su vez, termina en los pozos de anclas, pañoles, armarios y demás. Una estufita de gas se basta y se sobra para mantenerlo perfectamente caldeado, de hecho el saco de dormir, muchas noches, termina sobrando.

Aprovecho y, ya que voy a poner otra foto del interior, os voy presentando a la banda. Este es Pacho, Panchito, un crack, el puto amo. 79 años, instructor de buceo en activo, buzo civil en activo, de esos que vuelan puentes con explosivos, paracaidista, en activo, mil anécdotas, una vida exprimida al límite. Le idolatro y le adoro, y por ese orden, amigos quedan algunos, genios van quedando muy pocos:

Y otra más, esta tomada prestada de su página web (www.veleroksar.com):

Aquí tenéis el barco fondeado, el día 31.12. en Caleta León, Isla de Hornos, con 30 metros de sonda, mientras nosotros paseábamos por tierra, visitando el monumento al albatros, el faro de Hornos, etc., pero bueno, de todo eso ya hablaremos más adelante:

Sigamos con el “KSAR”.

Electrónica, la justa. O sea, GPS y sonda. Plotter en el PC y teléfono satelital Iridium. ¿Equipo de viento? No, gracias. Ni lleva, ni se le espera. Atilio, cuarenta y tres años, en el mar desde los quince, navega por sensaciones, no quiere que un chisme le diga si tenemos quince nudos o sesenta.

El barco navega asentadísimo, no es un barco de regatas, claro, eso es evidente. Sus reacciones no son impetuosas, no vira sobre una moneda de dos euros, no es muy muy ceñidor, no, pero, amigo, cómo corta las olas, cómo transmite poderío y fuerza. De hecho, a veces, mirando solo su cubierta de acero, sus regalas, si conseguías abstraerte de que por encima llevabas cuatro velas al viento, si solo mirabas la cubierta y el mar, tenías la sensación de ir en uno de esos pesqueros duros de verdad, o uno de esos remolcadores, que se meten por todas partes, en cualquier condición, pero, eso sí, en tu caso, oyendo solo el mar y el viento. Salvo los cuatro ratos que hemos encendido su motor de 60 caballos, ya se entiende.

No sé si en un par de fotos se puede llegar a apreciar lo que quiero decir, pero vaya, por si acaso, a esto me refiero:

Pues eso, amigos, resumiendo y en definitiva, un gran barco para una gran travesía.

En la próxima entrada os termino de presentar al resto de la banda y zarpamos cuanto antes.

Ilusionados saludos.

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Tres momentos, tres.

domingo, 9 de diciembre de 2012

 

Hola, amigos, muy buenas.

A ver si soy capaz de resumir al máximo tres momentos inolvidables vividos en estas últimas semanas.

1.- 39/47. La trigésimo novena vez en mis cuarenta y siete años. Once años seguidos corriendo al menos una. Sangre, sudor y gloria. JUNTOS PUDIMOS. Va por ti, Alicia.

La salida, como siempre, emocionante, adrenalina, nervios, palmadas, compañeros, amigos, uno de los momentos chulos del año. La carrera, bueno, ni sorpresas ni milagros, con lo gordo que estoy sabía de sobra lo que me esperaba. Eso sí, de todo el programa de animación que me había currado disfruté de lo lindo. La llegada, impresionante. Si, ya de por si, en maratón el premio es grandioso, esta llegada, en la Ciudad de las Ciencias, vale por si misma el esfuercito.

 

2.- Martes, montaña. Otro sueño cumplido. Tras años y años viéndolo en la tele, en reportajes, en fotos, en libros, en revistas, por fin la vida me regaló la oportunidad de visitar Machu Picchu, una de las maravillas del mundo, la ciudad perdida de los Incas (del pueblo Quechua, en realidad). Un santuario que impresiona, a poquita imaginación que tengas, alucinas.

 

Y, 3.- Acho. La plaza de Lima, la más antigua de América, donde se celebra la feria taurina más importante del Perú, donde han toreado, triunfado, desde siempre, las figuras. Con su celebre Escapulario del Señor de los Milagros como trofeo al ganador. El sábado día 1 tuve el privilegio de  asistir, invitado por Enrique Ponce, a la fiestecita en que recogió ¡¡el quinto de su carrera!!

Vi dos tardes: La del domingo 25.11, faenón histórico de Perera, le tenía un rabo cortado al toro si lo hubiese matado bien, Fandi y Talavante, chufa. Y la del domingo 02.12. Fracaso ganadero de Roberto Puga, la ganadería de moda, la que exigen la figuras, la supuestamente buena, del que se salvo Enrique por su privilegiada cabeza, su conocimiento de los toros, su buen gusto y su profesionalidad (y sus cojones, claro, ya se entiende) cortando una oreja a cada toro. Manzanares, aseado con un torete abecerrado y Juli con un lote imposible se limitaron a estar ahí, a intentarlo.

Las dos tardes las vi en el mismísimo callejón de la plaza, en el burladero de la empresa, al lado de los apoderados de los matadores. Una pasada.

 

De entrenos y demás, si os parece, hablamos a partir de mañana, lunes. ¡¡¡Vaya dos semanitas!!!

Ilusionados saludos.

P.C.: Pasaré por aquí, siquiera a despedirme, antes del 26.12, día en que me voy a Tierra de Fuego, a embarcar una semana en el Velero Ksar, www.veleroksar.com para doblar Cabo de Hornos a vela. Aun estás a tiempo, si te animas, me envías un correito y nos vamos juntos. Es más tarde de lo que parece.

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Copa del Canal.

miércoles, 17 de octubre de 2012

Hola, amigos, muy buenas.

La foto, obviamente, es robada. Una de la puestas de sol más celebradas del mundo es la que se disfruta desde el mítico Café del Mar en San Antonio, Ibiza. Y, ¿porqué no pones una tuya, en lugar de andar robando aquí y allá? El problema viene si acabas de comer,con la sana intención de poco a poco ir yendo hacia allí, pero sin querer, sin querer, te lías a gintonics, magias y risas en Villa Mercedes y cuando quieres darte cuenta llegas a ver la puesta de sol siendo noche cerrada. Sí, amigos, el sábado no llegamos a tiempo a la puesta de sol, pero a cambio echamos un día grande, pero grande de verdad, por San Antonio.

Previamente, el viernes, habíamos participado con el “Toletum II”, un First 41S5 con sus añitos, pero todavía guerrero como el que más (no en vano este año ganó la Ruta de la Sal, que no es algo que puedan decir todos) en la Copa del Canal, una regatita de altura, Denia-San Antonio, unas 56 millas. Hicimos quintos de clase, lo que, sin estar mal, no nos dejó del todo satisfechos. Salimos bien, nos atuvimos a la táctica previamente acordada entre todos, esto es, Norte, Norte, tan al Norte como fuese posible. Por momentos estuvimos muy bien situados, a barlovento de toda la flota. Todos fueron cayendo poco a poco a sotavento, metiendo asimétricos, nosotros, fieles a nuestra táctica, con un génova muy abierto, seguíamos ganando barlo, bien que a costa de verles irse poco a poco. De repente, la putada, ni táctica, ni estrategia, ni leches. Nos quedamos parados, anclados, flotando como un puto corcho, metidos en una encalmada que no se sabe de dónde ni cómo vino, pero la cuestión es que nos dejó media hora muertos. Ahí se nos fue definitivamente la flota y, con ella, cualquier opción en la regata. Y aunque luego luchamos lo indecible, remontamos barco a barco, puesto a puesto, milla a milla, grado a grado, ya no fue suficiente. Lo que sí fue, es bonito. Muy bonito. Un fantástico día, trece horas en el mar, con José Luís, el patrón, tipo sereno, tranquilo, que confía en su tripulación y comparte con ella al 100% aciertos y errores. Y sin una voz más alta que otra. Como debe ser. Y con Txema, Txemita, el segundo de a bordo. Un enamorado del mar, de los vientos, de la gente, de la vida. Fiel a su patrón, a su barco y a su tripu como pocos. Y con Jose María, en el buen sentido de la palabra serio, reflexivo, siempre pendiente del correcto trimado de velas y ambientes a bordo, servicial, amable, buena gente. Y con José Ramón, JR, espíritu Toletum en estado puro, animando, jaleando al resto, “siempre positifffo, nunca negatifffo”. De verdad, quedamos quintos como pudimos haber quedado séptimos, o terceros, o yo qué sé, qué más da. Disfrutamos, ¿no?, pues ya está.

Un comentario, breve, pero que no me voy a callar, que para eso en este blog mando yo, para una menda lerenda, una bocafresca sin respeto, conocimiento, educación, sentimientos ni mesura que se permitió el lujo de decir, en público, que la remontada -que incluyó, precisamente, una preciosa pasada en la misma Bahía de San Antonio al Bavaria 46 en que iba ella- la habíamos hecho poniendo motor, o sea, con trampas. En fin….. Si no fuese porque sería darle importancia a  quien no pasa de ser eso, una pobre chica, sin más luces, ni conocimiento, ni sentido del ridículo, le iba a explicar algunas cosas. Pero bueno, no vale la pena. Eso sí, en el “Toletum”, la menda lerenda, Belén No Sé Qué, como la Esteban se llama la colega, ha sido declarada persona non grata. ¡Qué menos!

Y, ya que estamos, mención especial para la navegación de regreso a la peninsula. La noche soñada. La mar como un plato, viento por la amura de babor, muy estable, entre quince y diecisiete nudos, noche estrellada, prácticamente sin luna. Horas y horas me tiré a la caña, feliz, relajado, en paz con la vida y conmigo mismo, disfrutando de momentos y sensaciones únicos, que recordaré por siempre. Mientras veía amanecer no me podía sacar de la cabeza una estrofa de Ana Belén que me encanta: “Besos, ternura, ¡que derroche de amor, cuánta locura! Que no acabe esta noche, ni esta luna de abril, para entrar en el cielo, no hace falta morir……

Una de esas noches, ¿irrepetible?, no sé, el tiempo lo dirá, pero en todo caso, mágica sí, seguro. Una noche mágica que recordaré mientras viva. Eso, exactamente eso, es lo que fue. Y, claro, para que no nos faltase de nada, fue hacerse de día y 28-30-32-33-35 nuditos, olas de dos metros, temporal en toda regla, un rizo, dos rizos, mayor arriada, sobra génova, enrrollamos parcialmente, al final con un pañuelito en la proa, el barco vuela desbocado. Se terminaron las estrellitas fugaces y los amaneceres de ensueño, es hora de adrenalina por las nubes, de tensión, de rociones, de fuerza desatada, de ……..aquilones, el estrépito y temblor de los cables sacudidos, del negro mar los bramidos y el rugir de mis cañones. Y tal y tal. Nada que no pudiese arreglar la reglamentaria paellita en tierra, en Burriana, con los compañeros de fatigas.

TOLEEEEEETUM!!!!!!!!! Nos vemos en La Ruta de la Sal, 28.03.13, si es que antes no hacemos alguna escapadita de 300 millas, o algún entrenamiento, o lo que sea. TOLEEEETUM!!!!!!!!

JUNTOS PODEMOS.

Ilusionados saludos.

P.C. Aprovecho y resumo los entrenos de la semana pasada, por si queda algún lector que vaya siguiendo la evolución de la preparación maratoniana. Tres días, tres, de correr un poco y uno de bici. C´est tout.

 

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TP52

lunes, 24 de septiembre de 2012

Hola, amigos, muy buenas.

Por una vez, y sin que sirva de precedente, las fotos no son robadas. Las hice yo el sábado, desde una embarcación de invitados de la organización de la Audi Cup Valencia, una de las mejores regatas del calendario europeo que se celebró en Valencia la semana pasada. Disfruté como un enano viendo la competición desde el mar, los TP 52 son una pasada, es increíble cómo corren. Una pena que no hubiese más ambiente, que no se promocionase más el evento, que el puerto estuviese medio vacio y en el mar, en la baliza de sotavento, sólo dos veleros viendo llegar a la flota.

Mi amigo Nacho Braqueais, del que ya hemos hablado alguna vez por aquí, hizo segundo, a bordo del Audi ALL 4 ONE. De los dos de la siguiente foto, es el barco rojo. El otro es el QUANTUM, el gran derrotado, llegaba a Valencia con seis puntos de ventaja y los italo-argentinos del AZZURRA  le dieron la vuelta a la clasificación:

 

Ya que estamos, aprovecho y os cuento. Ayer terminamos una nueva semana de entrenamientos con vistas a la Maratón de Valencia del 18.11.12 con aprovechamiento, alegría y buen humor. Se podría decir que una semana casi perfecta. A saber:

Cinco días de carrera a pie (53 + 26 + 46 + 36 + 27 minutos)
Dos días de natación (1.000 + 1.100 metros)
Un día de bici (1h.50´)
Un día de Preparación Física
Un masaje
Siete días, siete, sin probar una gota de alcohol y cuidando bastante bien la alimentación. Ayer, 95,5kg.
La ilusión por las nubes. Las tentaciones, que aparecer, aparecieron, las muy putas, vencidas por KO.

Hoy, por cierto, estaba molido, me notaba tremendamente cansado. Y con un dolorcillo en el pie que no me hacía ninguna gracia. Mi sabio cuerpo me ha mandado el recadito de regalarme una TDP no programada. Y así ha sido. Por un día de menos entreno, de más recuperación, a según qué edades, no pasa nada. Al revés, dentro de un orden, menos es más. Mañana, a las 7:00 estaremos de nuevo en la Malvarrosa, con Josep1 y Berruezo, para darle un repasito corriendo a la playa, ver amanecer y darnos uno de esos baños que no tienen precio.

JUNTOS PODEMOS.

Ilusionados saludos.
PEPO.

P.C. : Un buen amigo, Florentino Ariza en la Peña Despacito, Budialen en la I´net, John Douglas Edwards en los poco a poco lejanos años 90, me envió el otro día un correo informándome de las impagables actividades que lleva a cabo una Asociación Benéfica valenciana, “La Casa Grande”. Si das un vistazo a su web y te comprometes con alguna pequeña cantidad mensual, o trimestral, o cómo quieras y puedas, seguramente te sentirás mejor tú, por hacerlo, y, además, mucha gente, a la que le llegará tu ayuda. Pero vaya, no negritos del Domund, ni chinitos de las misiones en Asia, no, gente de aquí, vecinos tuyos, gente de la que cada día te cruzas por la calle y ni te imaginas lo mal que lo están pasando. ES MÁS TARDE DE LO QUE PENSAMOS. Hazlo ya.

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