Categoría: Gastronomía

  • La Máquina.

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    Hola amigos, muy buenas.

     Me pide el amigo Guille en un amable comentario a la entrada anterior que cuente algo de la penúltima excursión laboral a Madrid.

    Daremos por hecho que se refiere a la parte ludico-gastronómico-festiva del viaje, dudo mucho que a nadie le interese lo más mínimo conocer el desarrollo de una Audiencia Previa en los colapsados Juzgados de Coslada (con acuerdo transaccional previamente alcanzado con la contraparte) . Así pues, centraremos el tema en la cena, ya que del impersonal, frío, desproporcionado, hotel en que me alojé (Auditorium Madrid) no tengo mucho más que decir que que la habitación que me dieron, por la amable gestión del buen amigo Felipe Treparriscos, superó con mucho mis expectativas y que el detallito del plato de fruta a la llegada siempre se agradece. Del resto de servicios del hotel, poco os puedo contar. Llegué a las 21:15h., a las 21:30 me recogió Hoffman para irnos a cenar. A las 04:00 me costó encontrar la habitación y cuando, sin siquiera desayunar, salí a toda prisa no estaba en mi mejor estado para ir valorando hoteles.

    Del garito de la cena, Restaurante La Máquina, en C/ Sor Ángela de la Cruz, 22, (qué precioso nombre, el de la calle, digo) sin embargo, sí puedo contar algo más. Es un asturiano donde se combina la cocina clásica de toda la vida -la fabada, al parecer, la bordan, si bien la otra noche no se probó- con una barra de tapas y mariscos no menos tradicional. Dos ambientes muy bien definidos, la zona de la entrada, barra y mesas para comer en plan más informal y dos salones dentro, muy elegantes, con alfombras y decoración impecables. Guardarropía, aparcacoches, buen género, clasicismo y aparente buen servicio. De esos que luego, a poco que rascas evidencian lo complicado que es que el «buen servicio» sea bueno de verdad. Pero vaya, en descargo del chaval que nos atendió hay que decir que tampoco se lo pusimos especialmente fácil.

    Cenamos en plan más bien informal, percebes (impresionantes), gambas cocidas, supuestamente de Huelva, vaya Ud. a saber, pulpo gallega (de locura) y la mejor ensaladilla que he tomado en tiempo. Y algo más que ahora no recuerdo, es lo mismo. Buen detalle el tener un champagne de la casa a precio razonable. Tampoco recuerdo ahora la marca, de una de tantas de esas pequeñas bodeguitas artesanas de por allí, en todo caso muy rico. Otra de sus especialidades «obligatorias» es el arroz con leche, en realidad más bien una crema de arroz con leche, con un aire a la crema catalana de siempre. Unos cuantos rones añejos, viejísimos, tan sabrosos como el mejor cognac, mal servidos, eso sí, completaron el tema. Ni que decir tiene que salimos de allí los últimos.

    Tomamos unos gintonics sin más historia en un impersonal pub de por allí cerca y a las tres salimos hacia el hotel Auditorium al que, como ya se ha dicho, llegamos a las cuatro. Son cosas que pasan, a veces.

    Con todo lo cual ya imaginareis que ni Casa de Campo el miercoles, ni nada que se le parezca. Eso sí, por la tarde, ya en Valencia, me marqué un entreno por el río de máxima calidad, 58´de carrera a pie incluyendo 2 x cuestas + 4 x gradas + 1km. de cambios de ritmo cada 100m. + una torcedura + un pequeño esguince que hoy me molesta un poco. Veremos.

    Ilusionados saludos.

  • ¿Nos estaremos desviando, quizá?

    Hola amigos, muy buenas.

     Cabe preguntarse, me pregunto de hecho, sin que me quite el sueño, más en plan retórico que otra cosa, si podría entenderse como un desviación del supuesto camino haber…

     …jugado campeonato de Truc de Junta Central Fallera las noches de lunes y miercoles de la semana pasada, con todo lo que ello implica y de lo que que os omito detallada descripción, se os supone lectores inteligentes (hoy también, dicho sea de paso, de  ahí vengo en estos momentos).

    …cenado en casa el jueves pasado con mi amigo, digo mi hermano del alma, Carlitos Asensi, bebiendonos, entre cuatro, una de champagne Frank Bonville Blanc de Blancs, una de Alvariño, otra de tinto La Vía Mágica de Benjamín Romeo y tres de dulce, a saber, viejísimo Pedro Ximenez de Toro Albalá, de 1950, un oporto que ahora mismo no recuerdo y una de Punt Dolc de Heretat de Taberners, todo ello con caviar a cucharadas el champagne, con una dorada salvaje a la sal el alvariño, con un steak tartare -del que casi mejor que yo no opine, hace feo- el tinto y con quesos y una capuchina los dulces. Más unas copitas de Courvasier Napoleón para rematar la faena.

    …comido el viernes en la Dehesa del Saler, de nuevo con Carlitos (en mi descargo cabría decir que el hombre había venido adrede desde la Patagonia  argentina sólo para «divorciarse con éxito», si es que tal cosa cabe), esta vez con tres de Viuda de Clicot, unas entraditas y un arroz de langosta espectacular.

    …cenado en la falla, en la linea habitual, el viernes. Previas anchoitas en Casa Guillermo con una botellita de Protos joven mientras nos preparaban los bocatas.

    …comido el sábado en el polideportivo de Picassent, cazuelas y cazuelas sin fin, de arroz meloso de bogabante, esperando que dieran las cuatro, hora en que Pepe competía en un interprovincial de judo (con éxito, en este caso indiscutible, no como el del divorcio).

    …cocinado el domingo el enésimo arroz de bacalao y cebolla de la temporada, esta vez en casa de Josepepe y Alicia, previas unas cervecitas, acompañado de un Barolo 1995, dos o tres de Mestizaje, algo de champagne y gintonics por jarras de litro hasta que Verdasco ganó el quinto set. Y gracias a Dios que lo ganó, que si llega a haber quinto partido todavía estamos allí.

    …más lo de hoy.

     Hombre, leido así, todo seguido, podría parecer que sí, que nos estuviesemos desviando un poco. Pero tenga en cuenta el lector, digo, ten en cuenta, amigo, que no es menos cierto que…

    …el lunes no entrené, pero sí el martes, 20´de trote cutre+masaje.

    …hubo un buenísimo entreno por el río, carrera a pie, el miercoles. 50´, con 2x cuestas, 2xgradas, fartlek, de todo un poco. Sintiendome muy fuerte.

    …hubo su natación con Vanessa el viernes, milypocos metros, variaditos, pero la hubo.

    …salí en bici el sábado, dos horitas cortas, Casa-Perellonet-Casa, unos 38km., incluyendo lo de ir a ratos con una pierna, en plan Cojo Manteca. Un saludo, por cierto, por si pasase por aquí, a mi amiguete Rafa, el Pirata, el sí, triatleta de los de verdad, con el que compartí dos o tres kilómetros por la carretera del Saler.

    …y completé la semana, a duras penas, con carrera a pie por la playa ayer (o anteayer, según se mire) domingo. En sustitución del Gran Fondo de Paterna al que -pese a estar debidamene inscrito y ser el supuesto objetivo competitivo de la semana- mis debilitadas neuronas se negaron en redondo a comparecer. Yo solito y a mi bola hice por mi Malvarrosa 55 minutos, los primeros 30´por la arena blanda (road to Sables, plagiaría cualquier ultrafondista), los otros 25´, de regreso, por lo duro, un pelín más rápido. Tanto la ida como la vuelta con un par de paraditas de un minutillo, a contemplar el horizonte. Y, de paso, a respirar un poco a gusto, claro.

    Hoy (ayer, si consideramos que es ya la una de la mañana del martes) he corrido muy a gusto por el rio. Unos 40´, incluyendo «un mil», por capricho, me ha salido de ahí, quiero decir del alma, probarme un kilómetro. Al paso por el 400 las pulsaciones a 161, sin terminar de forzar. Por el 600 a 162. Igual. Por el 800 a 170, el crono marca 4´07´´, aprieto un poco en los últimos 200m. y termino en 5´03´´. Muy contento. De ahí, como ya se contó más arriba, directamente a dar una exhibición de Truc. Porca miseria. Así no hay forma.

    Por si me leyese el mister, o cualquier buen amigo, que los hay. Os cuento los planes para estos próximos días. Mañana por la tarde viajo a Madrid, para hacer un juicio en Coslada el miercoles tempranito. Si no se tuerce nada espero estar por la CdC para corretear un rato el miercoles a media mañana. Si fuese muy, muy, muy despacito, pero de verdad muy despacio, se agradecería compañía. Prejubilados de Telefónica «wellcome». Luego, directamente y sin pasar por la Taberna Laredo, (salvo que supiese a ciencia cierta, vaya, que fuese segura de total seguridad la presencia del Lobo) me vuelvo para casa.

    Y el fin de semana me lo planteo montañero total. El sábado hay una media de montaña por la Sierra del Espadán, en Castelnovo, 1ª Edición. El domingo Kilómetro Vertical del Puig Campana, en Finestrat. Lo del trekking del Campus de Altea de hace unos días pero saliendo del pueblo y llegando hasta arriba del todo. Salvo crisis de espíritu como la de ayer/anteayer, hoy por hoy, mi intención sería hacer las dos.

    ¿Qué más puede un hombre contar a estas horas?

     Pues eso, poca cosa más.

    Ilusionados saludos.

    P.C.: Fotos del arrocito de ayer debe haber cientos rulando por ahí, pero yo no dispongo ahora de ninguna. En todo caso, la imagen debió ser muy similar al penúltimo, al de Murcia hace unas semanas, donde Garbancito. Cambiad la sudadera de los 101 por la camiseta de IM, el resto se parecerá mucho a esto:

     

  • Recordando Zurich. Y más.

    Hola, amigos, muy buenas.

    Debo ser bastante más inutil de lo que pensaba, porque llevo un par de horas probando a ver si soy capaz de poner una entrada con algunas fotos, más que nada para que conste mi agradecimiento a los amigos que me las hicieron y enviaron, Fernando y Ana Chemaña. Además de las de la organización, claro está. Y no hay manera, ya digo que lo mío no es esto. Un último intento, que sea lo que Dios quiera:

     Bueno, parece que ya hay una medio presentable. En la que se me ve feliz y contento por haber salido vivo del agua. Sigamos:

    Coronando la tachuela, kilómetro 85. A ver, que parece que ya le voy pillando el truquillo a esto:

    En grupo, feliz, saludando. Sigamos con un par más, corriendo. Estas son más complicadas, que están «al revés», o sea, giradas. Veamos:

    Costó, pero al final se giraron. Si al final aprenderé, ya verás, ya.

    Y, por fin, tras el esfuerzo, el de colgar las fotos, digo, tras los sufrimientos técnicos, el premio, las dos fotos del final, las más chulas, las de meta, con los nanos:

    En fin, ya veis, ha debido quedar una de cada tamaño, sin orden ni concierto, un poco desastre todo, pero son chulas. ¿O no?

     Ya puestos, aprovecho y comento un poco como van las cosas:

    La semana pasada, más o menos, de entrenar, todavía nada reseñable. Un par de días de buceo y poco más. Comiendo y bebiendo a placer, con despedida de la mala vida el sábado por la noche en Denia, en «El Poblet». La cocina de Quique Dacosta de 11 sobre 10. Lástima de sumiller bocazas, charlatan, impertinente, maleducado, mentiroso, falso, timador y sin ninguna gracia que al final a punto estuvo de amargarnos la maravillosa velada de adiós por un tiempo a mesas y manteles. Al final sólo la genialidad de Quique le permitió un aprobadillo pelado al conjunto.

    Esta semana, ya de austeridad, régimen, orden y control la llevamos perfecta. Lunes 35´de carrera, incluye 2´andando. Ayer, martes, 500m. de natación. Hoy, miercoles, 30´de carrera + motivante reunión con Javi-Zorol y Xelvatico para ir concretando algunas cuestiones del viaje a Lanzarote del año próximo. Por cierto, se agradecen especialmente sugerencias de buen alojamiento.

    Mañana escapadita a Madrid, con Mar y los nanos, a ver «El Hormiguero» en directo. Sin cenas, ni comidas, ni excursiones, ni gaitas. Del plató al hotel, una ensaladita, agua, un pis y a la cama. Ya os contaré.

    Ilusionados saludos.

  • En el Camino: Chinchilla-Albacete-La Gineta.

    Por el precio de una entrada os cuento dos etapas.

    5 agosto: Chinchilla-Albacete. 15km. De casa de Ati salimos tempranito,  con un coche que nos prestan, a Chinchilla. El coche se queda allí, nosotros a las siete en punto estamos Caminando hacia Albacete. El camino va entre campos de cereal, es una inmensa recta, de repente desaparece, unos movimientos de tierra, parece que van a hacer un polígono, vaya Ud. a saber, hacemos tres kilómetros, hasta el Parador, campo a través. Lo que faltaba. Tras cuatro horas, a las once de la mañana, estamos ya callejeando por Albacete. Tras las etapas anteriores esto nos parece una broma. Andamos una horita más, hasta el Ayuntamiento, para sellar las credenciales, compramos un par de botellas de champagne Mumm y un par de cajas de Miguelitos para agradecer, siquiera mínimamente, la hospitalidad de Ati & Ade y nos volvemos a casa.

    Piscina, cervecitas, champagne, chuletitas con patatas a lo pobre, Montecristo Edmundo, maría, siesta, la limonada con hierbabuena y ginebra que insiste, maría y, tras recoger el coche olvidado en Chinchilla nos vamos a Albacete a cenar con Pedro Honrubia, Cepa para los amigos, y su encantadora esposa, María José.

    «Casa de la Leña» se llama el garito. El reservado más bonito en que he estado nunca. Arriba, con una pared traslúcida, tú ves a todo el mundo, ellos no te ven a ti. Proyector para conectar tu portatil (o lo que quieras), regulación individual de aire acondicionado y volumen sonido, mando a distancia para avisar al camarero, que -si se lo indicas- está fuera, sin molestar, con una lucecita que indica que ya viene. Decoración moderna, espectacular, alucinantemente original y bonito. A la entrada del local el fuego, los sarmientos, la leña, las brasas, a la vista. Servicio excelente. Copas, mantelería, cubiertos, todo perfecto. La cocina, bien. Triunfará, seguro, a la gente esos garitos le vuelven loca, en el fondo no mira tanto qué le dan cómo todo ese tipo de detalles. Del precio no puedo deciros nada, la hospitalidad de Cepa es todavía mayor que mi cabezonería.

    Mar insiste, «somos peregrinos, no penitentes». Debe querer referirse a aquello de «la vida que nos merecemos». Un beso, cariño.

     6 agosto: Albacete-La Gineta. 18km. «Tocaba» ir hasta la Roda, pero visto lo bien que nos salen las etapas cortitas y el calor que no cesa, decidimos, con buen criterio, que iremos sólo hasta La Gineta. Otra inacabable recta por un camino de tierra, el «Cordel de Chinchilla a La Gineta», se llama. En 3h.45´estamos tapeando en el bar Los Arcos, de La Gineta, de donde María José nos recoge, amablemente y nos devuelve a Albacete.

    Piscina, cervecita, hoy maría no está, mejor dicho, no participa de los eventos, arroz a banda sin alcohol, despedida de los amigos, ¡¡qué gratos recuerdos vamos a tener siempre de estos tres días!! y regresamos.

    Ojo, regresamos a Almansa, al HotelBlu, todavía no a casa. Nos queda el premio final. Circuitos de aguas en el Spa + masajes integrales + romantica cenita en la terraza, con el castillo iluminado enfrente y a descansar.

    Hoy ya sí, esta mañana ya sí, tras el desayuno, a Valencia. A recoger a los nanos de sus campamentos y -si termino esta tarde el trabajo que tendría que estar haciendo esta mañana en lugar de contar batallitas- a dormir a Denia.

    A empezar a preparar medio en serio la Pujada al Castell, que el día 16 ya está ahí.

    Ilusionados saludos.

  • En el Camino: Almansa-Higueruela.

    Hola, amigos, muy buenas.

    Acabamos de llegar a Valencia, tras unos días por tierras de La Mancha, disfrutando de la compañía de Mar, del reencuentro con buenos amigos, del descubrimiento de algún que otro garito, de pasar calor, tragar polvo, buscar sombras, disfrutando del Camino, en definitiva.

    2 agosto: Almansa-Higueruela. 37km. La víspera nos hemos alojado en Almansa, HotelBlu, muy muy recomendable. Hemos echado una buena siesta, hemos cenado en el «Mesón de Píncelín», un clásico, de lujo. (Möet con los percebes y la ensalada de perdiz, un tinto local, D.O. Almansa, sin más historia, con los gazpachos, del postre -milhojas de verdad- repetimos).

    Vamos, que el día 2 salimos a las 6 de la mañana sin excusas de ningún tipo, a la concentración previa no se le pueden poner defectos. Ya lo dice Mar, «somos peregrinos, no penitentes».

    11 horas por La Mancha, sin pasar por ningún pueblo, ni aldea, a pleno sol, entre campos de cereal, secos, áridos, algún viñedo, esparto, enebro, romero, sol, polvo, pueden hacerse duras. A 40º a la sombra (si es que hubiese alguna, claro, ya se entiende), más.

     Llegamos a Higueruela a a las cinco de la tarde. Mar reventaita, con una pájara de órdago, ampollas, dolores por todas partes, yo cargado con las dos mochilas desde hace un par de horas. A falta de tres kilómetros me decía, llorando, que ella se quedaba allí, que me fuese yo, en fin, que se hizo durilla la cosa. La ventaja es que si hemos salido vivos de esta, podemos hacer cualquier cosa. Yo iba muchos ratos pensando en Sables 09, con dos o tres etapitas como esta ya lo tendría entrenado.

    Hostal La Posada, bien. Digno, correcto. Cervezas en Bar El Maleno, caracoles, sangre encebollada, Miguel, un personaje, nos explica que aunque parece que están en fiestas (realmente lo están, procesión, música, calles engalanadas, actuaciones, etc…) esas son «para los turistas», las de verdad son en mayo. Vale, tío, pon un par de tercios más. Cenamos en La Posada, tapeo manchego con un tinto joven, sin pretensiones, de la zona (Dd.O. Almansa). «Higueruela» se llama el vino,  a base de garnacha tintorera, la variedad típica de la zona, con un color violeta muy característico. Con casera entra de cine y hace una espumita muy simpática.

    En resumen, una etapa de castigo, un gran día compartiendola con Mar.

  • Repasito a la Valencia gastronómico-taurina.

    O «como engordar cinco kilos en diez días». Que se dice pronto.

     Lunes: Al medio día, «Tratoria da Carlo». Tres pastas (linguine con trufa blanca, Gnochi relleno de queso con salsa fonduta, capricioso con setas de primavera), tres vinos («Mile Notte», Siciliano, de bodegas Donafugata, increible, «Barolo», el clásico por excelencia en Italia, el rey, «Amarone» de Valpoliciana, del Veneto, curioso, muy fuerte, con una personalidad muy definida, muy curioso).

    Luego tres toreros con toros de «El Torero», o sea,  encaste Domeq, cómo no. Vicente Barrera, sí pero no. Mira que le aprecio, en el primero estuvo bien, por momentos me recordó al Barrera de la primera matinal, citando de largo, al natural, también en las manoletinas del final. Pero no, no pudo ser. Media con dudas, otra entera, delanterilla, tímida petición, hizo bien en no dar la vuelta. En el cuarto, inválido, sin fuerzas, intentó, en vano, cuidarselo, mimarlo, pero era imposible. Se alargó en exceso, sin sentido. Mar comentó algo así como que «Manzanares ya estaría en la ducha». En ese momento yo escribía, en mis notas «lo que tendría que haber hecho es no cuidarlo tanto en el capote, abajo, sin contemplaciones, se derrumba dos veces y o lo cambian o se monta el pollo». Hace años lo hubiese hecho, ahora no puede.

    Me gusto Cesar Jimenez, con dos buenos toros, más en su primero que en su segundo. Buen toreo al natural, impresionante estocada.

    A Talavante, pese a cortar una orejita, se le fueron dos señores toros entre toreo de bronce, que decía Chenel, arrimones sin sentido y composiciones varias de figuritas varias. Eso sí, los mató a los dos de sendos estoconazos.

    En resumen, una tarde entretenida, lástima lo de Vicente.

    Cena: en la falla, especial, despedida de la temporada, cada uno baja algo y…lo que pasa en esos casos.

    Martes: Comida en «Burdeos in love», con un Sant Emilión Grand Cru muy rico. Tarde en Enópata Arzobispo, gintonic va, gintonic viene, preparando la cena del viernes. Cena en «La Goyesca».

    Miercoles: Comida en Silla, «Rest. Dieciocho», bien. Buen bacalao, Barón de Ley 2001, excelente.

    Jueves: Medio día en «Abadía de Espi». Como siempre, es decir, muy bien. Juan Carlos se traslada, a partir de septiembre a la plaza del Arzobispo, pared con pared con el Enópata. Miedo me da la placita. Recuerdo los inevitables hatillos de queso fresco y langostinos (nunca he pasado por donde Espi sin tomarlos) y las kokotxas. Y un Reserva Santa Rosa, de Mendoza.

    De los toros recuerdo a Ponce, discreto en su primero, de Manolo González y que se quitó de enmedio sin especiales apuros al cuarto, una alimaña de Zalduendo con la que más de uno lo hubiese pasado mal de verdad. El Cid estuvo bien con un toro antológico de Manolo González, jabonero, repetidor, con clase, aunque no sé si tanto como para la vuelta al ruedo que le dieron. En el caballo no lo vimos. Oreja de ley. Toro que hubiese desscubierto rápido a un torero que no estuviese a su altura, no es el caso, el Cid lo bordó. Que al Fandi le regalasen las dos orejas más alucinantes de mi vida no hizo sino confirmar que el público de Valencia no es de plaza de tercera, no, eso era antes, ahora es ya de plaza portatil, de pueblo, de esas de carros. Y el presidente el tipo más inutil e ignorante de la plaza. Después de su asesor taurino, Antonio Puchol, padre, ya se entiende.

    El cabreo por las orejas del granadino nos lo quitamos a la manera clásica, esto es, en la «Taberna Alkazar», a base de manzanilla, jamón y marisquito.

    Viernes: La cena de la temporada. Merece un post para ella sola, que no sé si escribiré algún día. Pero merecerlo, lo merece. «Enópata Arzobispo» cerrado para nosotros. Cocinero invitado Santi Soler, de Tutipaina, mi cuñado. Champagne Andre Clouet de bienvenida. Aperitivos (gazpachito, cecina de ciervo rellena de queso fresco y montadito de queso de cabra fundido sobre piña) y bacalao cocido a 62º con blancos de Mallorca, de Miguel Gelabert, a partir de cuatro variedades autóctonas. Pintada rellena que nos tomamos con unas cuantas magnums de una edición especial de Bodegas Calzadilla, de la Alcarria conquense, homenaje a Fernando Alonso. Espectacular. Postres con tinto dulce argentino, Malamado, variedad Malbec, recordando a los buenos oportos. Todos los vinos presentados por Juan Ferrer, el Enópata. Gintonics perfectos, magia, canticos, arias, risas, una noche genial.

    Sábado: paellita familiar en Denia, en casa, con un montón de invitados. Lo típico en esos casos. Mucho Andre Clouet, mucho Azpilicueta, mucha copa, algo de magia… menos mal que la balsa sigue operando milagros.

    Domingo: Mar,Pepe y yo -Macarena está de campamento- hacemos Valencia-Mareny en bici, como primera etapa del reto Valencia-Denia. Comemos en «Sucrer», un clásico de la zona, un buen arroz del senyoret. Muy digno cava valenciano (Reserva de la familia de Dominio de la Vega)  con las entraditas + Protos roble, tinto joven, con algo de madera, sin llegar a ser un crianza. Para el arroz, perfecto.

    La cena en la Pizzería de Paquito no se merece ser comentada aquí. Chufa.

    Lunes: completamos lo de la bici, esto es, hacemos Mareny-Denia. Al final, 100km. en dos días, 35 el domingo, 65 el lunes. Mar con la bici de señora que hasta el lunes solo usaba para ir a la compra, con la cestita delante, de paseo, con su timbre, su luz, su portaequipajes, sus guardabarros, un repetable hierro. Pepe con una de montaña de juguete, de esas de 100 euros. Un par de campeones. Descansamos de restaurantes, lo que, comiendo en casa en Denia, y con el hambre que traíamos, tampoco debeis traducirlo precisamente por «se tomarían una ensaladita».

    Martes: 14º aniversario de boda. «La Sucursal». Amancio 2001, uno de los mejores vinos de toda La Rioja. Antes Krug, después Niepoort Tawny 20 años y cognac Henessy XO. Cocina soberbia, como siempre, las estrellas Michelín no las regalan. Algún fallo de servicio, inadmisible en un garito de ese nivel. A mi no me puede Ud. decir que no hay servicio de puros «porque Manuela está de vacaciones». Que las rebajas son en El Corte Inglés y aquí no he visto carteles con descuentos. En fin, que si la sumiller se marcha ponga Ud. otra, o que se vaya cuando Ud. cierre, o haga algo, pero no tenga a una chiquita que no distingue 2001 de 2004, que no sabe qué es un cognac, que confunde Armagnac con Armani y a lo más que le suena un Napoleón es a cuando estudiaba historia en el instituto. Y cenamos de lujo, eh, y me encanta «La Sucursal», y volveremos, por supuesto, pero hay cosas a las que no hay derecho.

    Miercoles: cumpleaños de Pepe. Comemos los tres en «La Montaraza», chuletón de buey a la piedra (1kg.) con Pesquera. Antes dos tonterías, después un pacharán de época. Cena inconfesable en un centro comercial, con sus amigos. Lo siento, son cosas que a veces pasan.

    Hoy, jueves, último día de este loco julio, primero del resto de nuestras vidas: un par de martini cocktails en «Acuarium» que se complican y degeneran en comida a base de picoteo variado con unas cuantas cervezas.

    He cenado, por fin, la primera ensalada + manzana y nada más desde antes del IM.

    Mañana nos vamos mar y yo a Almansa, a hacer seis etapas del Camino de Santiago. ¿O, mejor, debería decir a hacer «Del Pincelín a Las Rejas andando»?

    Ya os lo iré contando si pillo algún ciber por ahí.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un pecador, reincidente, golfo, digo de un triatleta. -XXVIII-

    Hola amigos, muy buenas.

    Aquí andamos, recien llegaditos a casa, después de una noche tonta. La hora a que escribo esto no necesariamente coincide la que aparece en la cabecera. Si me acuerdo como se hacía, que lo dudo, la voy a cambiar para que aparezca esta entrada como si se hubiese escrito antes de las doce, o sea, todavía el miercoles, día 2. Total, ¿qué son dos o tres horas más o menos en la vida de un fornido triatleta?, ¿dónde van ciento veinte minutillos de más o menos en la dura prepareison del terrorífico Ironman? Pues eso, que las 23:59, exactamente, digamos que no son.

    Tras currar de caliente todo el día y correr un rato, (55´), a última hora de la tarde, de ellos 28´por la arena blanda (las neuronas están ya en Sables, qué se le va a hacer)+2´andando+14´por la arena dura, estos fuertecillos+reglamentario baño en el mar+10´de propina, trotando relajado hasta casa, digo que tras semejante proeza nos hemos puesto guapos Mar, Macarena y un servidor y nos hemos acercado a la fiesta de inauguración del que, mucho me temo, va a ser el garito que definitivamente acabe con mi futuro deportivo, con mi despacho y ya veremos con qué más. Tomad nota, «Enópata Arzobispo», Wine Bar libre de cervezas y humos en la plaza del Arzobispo de Valencia, precioso, elegante, noble, cuidado, detallista, pensado hasta el mínimo detalle, ya veremos, ya, en que queda el tema. Pánico me da. Sólo por disfrutar de las copas en que te sirven ya vale la pena ir. Mañana, de hecho, me ha liado Juan para una cata con unos checos, creo que ha dicho, que vienen a probar siete de las copas. Todas diseñadas por él, a cual más bonita. Sopladas, lo que hoy día es casi imposible de encontrar, modernas, espectaculares.

    Hoy sólo hemos bebido champagne. Siempre Andre Clouet, primero el Grand Cru, que ya es una pasada (seis cajas he dejado encargadas para el autobus de Zurich, tres de blanco, tres de rosado, más que nada para no pasar penas a la vuelta), luego ya nos hemos pasado al Milesimé 2000, siete años de crianza en lías, en fin, un champagne espectacular, de 70 pavos (de coste) la botella. Iban que volaban, por cierto.

     Sobre las diez y media la banda se han ido a continuar la fiesta en Isidoro, a tomar pescadito frito. Nosotros, en teoría a casa. De hecho íbamos hacia casa. La idea era ir a casa. Para la niña era tarde, nos íbamos a casa. De verdad. Lo que pasa es que Mar y yo llevamos tantos años juntos que sin hablar, por simple telepatía, nos comunicamos sin palabras. Al pasar junto a «Maipi», Avda. José Antonio, digo Reino de Valencia, perdón, producto, producto y producto, «sólo eso», nos hemos mirado y, como digo, sin palabras, cuando nos hemos querido dar cuenta estábamos dentro. Botellita de un muy recomendable Labor del Almadeque, Merlot, 2003 (ya ves Juan, en tu fiesta estaba el bodeguero, si antes lo comentamos, antes cae una) probablemente el mejor merlot de la Comunidad Valenciana. Con una ensaladita de tomate de verdad con anchoas, unas croquetas caseras y unas chuletitas de cabritillo, mínimas, de esas que no sabes si llorar de pena por el cabrito, por que se terminen o de risa por como están de ricas.

    Pues eso, golfos, pecadores, tomad nota de ese par de sitios, «Enópata Arzobispo», mi sitio preferido de hoy en adelante, «Maipi», un barecito de toda la vida, un clásico.

    El entreno, como ya se ha dicho, hoy miercoles, 55´de carrera sin más historia. Si de ayer, martes y del lunes no se ha dicho nada, no hace falta ser Sherlock Holmes para adivinar los motivos. Vamos, digo yo.

    Mañana más.

    Tendría que haber hablado un poco sobre Sables 09 y sobre la Pujada al Castell de Denia (16.08), pero a estas horas (vosotros no sabeis la hora que es, yo sí) no procede, en próximas entradas ya iremos comentando ambos temas.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XXV-

    Hola amigos, muy buenas.

    Aquí andamos, haciendo lo que podemos. Tratando de que si nos apartamos un poco del camino, que la carne, en el fondo, es debil, sea hasta distancias más o menos reversibles. Dicho de otro modo, toreando al natural las contradicciones del alma, que no son pocas. Acompañándolas, tratando de no forzarla tanto que se termine derrumbando, intentando parar las tentaciones, templarlas y mandar en ellas (como hacía, sin especial esfuerzo, estas últimas dos o tres semanas, que sí he mandado de verdad). Pero, por otro lado, si no se puede, al menos intentando no perder del todo la compostura, acompañar las circunstancias, darles pases sin forzar demasiado, sin que el conjunto de la faena se nos venga abajo, confiando en la enésima resurrección. En esto, en eso de los toros, se acostumbra a decir que quién tiene la moneda la cambia. Pero para eso se ha de estar ahí, en en el camino. Es lo que llevo intentando estos últimos tres días, cambiarla.

    El domingo, tras el buen entreno y el cuasi-glorioso 84.1 que, a título meramente testimonial e ilusionante, todavía figura en el post-it de la cabecera (y una inmediata muy simpática comida familiar en «La Cantinella, a tutti-plen) vino el mazazo de lo de Pepe «El Peixero». Aún no lo he terminado de asimilar. Me jode por Godayla, su amigo, me jode por Ximo, su sobrino, me jode por todos los que de vez en cuando corremos un rato sin más pretensiones que volver a casa más o menos felices. Especialmente mal me supo no poder asisitir el lunes, por el puto trabajo, a su funeral. El domingo cené, supongo que con pocas ganas de andar cuidándonos mucho, en casa de su prima, Alicia, y esposo, mi amigo, compañero del alma, compañero, Josepepe. Quienes, por cierto, hoy andaban también de médicos. Cruzo los dedos, toco madera, etc.,etc.,etc….

    Lunes, los 40´de carrera a pie se terminan convirtiendo en «entrenamiento para la Pujada al Castell con Macarena». Esto es, veinte minutos, veinte, ni uno más, alternando al 50% trotar muy despacito y andar por la playa, esquivando las aproximadamente 200.000 personas a punto de empezar el desenfreno de la noche de San Juan. O sea, a efectos prácticos, digamos que semidescanso. Nada.
    Cena en Calabuig. Ni mal del todo ni, por supuesto, bien.

    Martes, o sea, ayer, descanso total. Total, total.

    Hoy, miercoles, tenía natación y 40´de carrera a pie. Nadar no he nadado, por la mañana no tenía ganas, por la tarde menos. Lo que sí me he obligado a hacer, pese a no apetecerme mucho, ha sido correr un rato por el río. 45´, los primeros 35´de risa, sobre 125-130ppm., los últimos 10´mínimamente más en serio, a 157 de media. Menos da una piedra.

    Cena en Casa Montaña, uno de mis clásicos de siempre, con Mar y Macerena, (Pepe está en Denia, con los abuelos). Lo de toda la vida, copa de Möet, botella de Emilio Moro, las tapas habituales, clóchinas valencianas, auténticas, de lujo, anchoas de verdad, montaditos de brandada de bacalao, ensalada de tomate de huerta, ajoarriero, el espectacular solomillo de buey trinchadito con ajitos tiernos, un mixto de queso, Espadán incluido, trufas, cafés, moscateles, che, lo típico. He dejado reservada la sala de catas para montar una buena el jueves 24 de julio, ya de vuelta de Zurich, una cena/cata con un grupo de compañeros/amigos, tras ver a Ponce descerrajar por treintaytantasava vez la puerte grande del coso de Valencia.

    Resumiendo, que a ver si mañana, aunque por la noche hay partido de España en la Falla, con pantallas gigantes y todo el peligro ruso del mundo, digo que a ver si mañana, pese a todo, soy capaz de retomar el buen rumbo. Por lo pronto ya llevo la bici en el maletero del coche para rodar con Paz dos horitas y media por El Bosque al medio día, más 40´de carrera a pie. Revisada, engrasada, ajustada, con cadena nueva, manillar más bajo, cámara y cinta de manillar nuevas y, sobre todo, limpia como los chorros del oro, que básicamente para eso la dejé el lunes en el taller, para que me la devolviesen limpita. El resto, como aquel.

    Por cierto, ¿Dónde revisan, engrasan, ajustan, renuevan, bajan, cambian y limpian neuronas? Mi peso en vino pago por esa información.

    Ilusionados saludos, amigos. ¡Si no fuese, a veces, por vosotros!

    Repartios unos cuantos abrazos.

  • Para Javi-Womper, desde el sur. «La Cantinella».

    Hola amigos, muy buenas.

    El amigo Womper es un clásico. Uno de esos tipos que ya andaba por ahí cuando yo empezaba a correr, cuando me estaba quitando de lo de golfo impertérrito, de lo de gordo tremendo (esto último, como es evidente, con solo relativo éxito), cuando descubrí -todo a la vez- la Internet, los foros, elatleta, esa página a la que tanto debo y agradezco en esta vida. Le recuerdo de correr por La Pedriza, en aquellas míticas concentraciones que, bajo el título, «La Pedriza, quedada Navidad, convoca Spanjaard», me tenían enganchado. Y de una inolvidable media maratón de Santa Pola. Era febrero de 2003, yo estaba fino como nunca, dos semanas más tarde hice aquellas increibles 3h.33´en Valencia. Él vino con su hermano, como quien no quiere la cosa, se fueron los dos, mano a mano, por delante y ya no les volvimos a ver hasta la meta. Tras la carrera nos apretamos un arroz cojonudo, ahí ya les costó más dejarme atrás.

    Pues eso, que el bueno de Javi me pide un «post gastronómico». Con todo mi afecto, campeón, toma buena nota por si te pierdes por Valencia:

    «La Cantinella» es un italiano -¿o debería decir, mejor, un napolitano?- afortunadamente aún no muy conocido. Al que en casa le tenemos especial cariño. Familiar, la mamma en la cocina, encantadora, tímida, dulce, si al final se deja ver por la sala y te saluda, pese a que sabe que lo ha bordado, sale como con miedo de que algo no haya sido de tu agrado. Y fuera, atendiendo a la clientela, padre e hijo. El padre más distante, en plan jefe, patriarca, encorbatado, pelo repeinado, con aires de tenor de ópera. El hijo un gran tipo. Listo, con buena memoria, de una visita a otra recuerda qué bebiste, qué comentario hiciste la vez anterior. Te aconseja sin tomarte el pelo, ajustándose a lo que, más o menos, llevabas en mente. Si, como parece ser mi caso, les caes mínimamente bien, rara es la visita en que al terminar no te marchas a casa con un regalito, bien un panettone excepcional (en Navidad), bien una botellita de limoncello casero, destilado por ellos, puro perfume de limón, la locura, ayer mismo, sin ir más lejos.

    ¿Qué se come en «La Cantinella»? Para no hacerlo muy largo, la comida de casa, de toda la vida, del sur de Italia. De Nápoles, claro, pero no solo. Los martes y miercoles pizza. Pero ojo, pizza, pizza, de la que te quita las ganas de probar cualquier otra en meses. Un sábado como otro cualquiera, pongamos que ayer, entre Mar y yo: Ensalada caprese, con un aceite impresionante, la mozzarella fresquísima y poco más. Ensalada de pulpo. Merece un párrafo para ella sola:

    Tuve la suerte, años ha, de echar una de las mejores mañanas de mi vida en Mondello, un pueblito a diez kilómetros de Palermo, en la barra que, a través de una ventana a la calle, ofrecía un garito de por allí abajo. Tenían un caldero inmenso, en ebullición, lleno de pulpos, no muy grandes. Cuando pedías uno el tío «lo pescaba» del caldero, lo ponía en una de esas fuentes sicilianas, de cerámica de vivos colores, lo trinchaba y se limitaba a aliñarlo con abundante buen aceite de oliva y un limón de esos de verdad. Pues bién, ayer, en «La Cantinella», la ensalada de pulpo me transportó directamente a aquel día, a aquella barra, a aquellos pulpitos. Con rúcola, gambitas y un aliño de aceite y limón, como el de mis recuerdos. De verdad, no paseis por allí sin probarla.

    Luego un par de pastas, a cual mejor. Una con crema de cigalas, rica, rica, la otra escándalosa, con bacalao, tomate de verdad y aceitunas negras. Con todo el aroma de ser las que a esa hora podría estar tomando en su casa cualquier familia en Nápoles.

    Dos trocitos de dos quesos, un parmesano de 18 meses de afino (según el chaval, ya digo que es un tipo con el que da gusto hablar, se le nota que le encanta), el de 24 meses se hace un poco pesado y otra sorpresita, un queso perfumado a la uva de Barolo (probablemente uno de los mejores vinos de por allí), ideal para terminar el tinto.

    Tarta de chocolate puro con almendra.

    ¿Con qué? Con almendra…

    Que no, joder, que eso ya lo has puesto, que queremos decir que con qué se acompañó la tarta.

    Pues tomad papel y boli, tomad nota, chavales, que ahora viene lo bueno de verdad. El descubrimiento de la temporada. Si es que no hay como andar de garito en garito para acabar tropezándose uno con cositas como la que viene:

    «PASSITO DI PANTELLERIA». Uno de los mejores vinos dulces que he tomado en mucho tiempo. «Passito» supongo que se relaciona con el proceso de pasificación de la uva, «Pantelleria» es, al parecer, una isla de Sicilia donde se cultiva el moscatel con el que lo elaboran. No sé si habrá muchas más cosas en esa isla, pero, desde luego, con el «passito» ya van bien, ya. La botella preciosa, envuelta en un pergamino cerrado con un trocito de sarmiento, color oro viejo, denso, ya cuando te lo sirven notas que la cosa no va de broma. Olor profundo, con un dulzor muy natural, muy de sol, de laderas, hueles a Sicilia y a mar, pero en dulce profundo. Pegas un trago, te recreas, casi te sabe hasta mal que pase de la boca, pero no es problema, el vino ya lleva un rato en el estómago y los sabores, los olores, los recuerdos siguen dando vueltas por tus papilas. De verdad, si tropezais por ahí con alguna botella de esta joya, no lo dudeis, comprais dos, una para casa, la otra, contra reembolso, al Magopepo.

    Luego ya lo típico, buenos cafés, buen amaro, el limoncello que os decía antes y, con la sensación de haber preparado el triatlón de Valencia de hoy bastante mejor que muchos de los 480 que hemos participado, a casita a echar una buena siesta.

    Javi, por favor, no me pidas más post de estos en las próximas dos o tres semanas, que tengo el IM ahí, a la vuelta de la esquina y no puede ser.

    Lo del tri de Valencia lo cuento dentro de un rato.

    Ilusionados saludos.

  • Enópata abraza al Tio David, o «La fartá de Alfafara».

    Hola amigos, muy buenas.

     Me limitaré a copiar y pegar el correo que acabo de recibir del amigo Juan Ferrer. Se comenta solo.

    Ni que decir tiene que no puedo asistir, que lo primero es lo primero y ese fin de semana estaré por Madrid, con la ¿sana? intención de correr un rato por sus calles el domingo. Pero no me direis que no tiene buena pinta. Vamos, que como tuviese la suerte de hacerme un pequeño esguince, o algo, esta tarde corriendo, de cabeza me apuntaba a la gran fartá.

    «Estimadas criaturas enópatas, ya venía siendo hora que Enópata “abrazase” de nuevo a un restaurante amigo.Esta vez, va a ser a uno de los grandes desconocidos de la Comunidad Valenciana, Casa del Tío David en Alfafara.Es un restaurante muy original, situado en un pueblo de apenas 400 habitantes, (hay que tenerlos cuadraos para montar un restaurante en un sitio así), está muy cerquita de Bocairent que algunos de vosotros ya conocéis, y su cocina, además de gozar de una impecable tipicidad, es auténtica, sin florituras superfluas, sin mariconadas, con aromas y sabores rotundos.Después de visitar este restaurante en repetidas ocasiones, y disfrutarlo al máximo, hemos preparado junto con David (jefe de sala y sumiller) y su mujer (la excelente cocinera) un festival de gastronomía y vinos, que los tiempos venideros recordarán como: “la fartá de Alfafara”.Consta de cinco platos típicos, reinterpretados con sensibilidad y buen gusto, (Achtung a la Pericana y a la Olleta) y 14 magníficos quesitos artesanos, elaborados con leche cruda, ¡para rebajar!Las viandas serán presentadas “brevemente” por David, y los vinos por el Enópata. MENÚ:  Pericana de la sierra Mariola con aceite virgen extra de Blanqueta, Alfafarenca y ManzanillaCon champagne André Clouet Rosé Grand Cru Magnum Ensaladilla Marinera de calamar y merluza adobada a nuestro estilo Bolets de xop con Parmigiano Reggiano y manzana Perello.Con Fino Macharnudo Alto de Jerez Olleta medieval de Blat picat al amor del fuego.Con Domaine Michel Morey-Coffinet 1er Cru La Romanée 2005 Chardonnay Lomos de Bacalao con ajoaceite sobre fondo de Calabaza y Naranja.Con Signal Hill Straw wine 2001 de Sudáfrica Tabla de Quesos para el ChampagneReblochon, Valençay, Vacherin de Mont d ‘Or, Crottin de ChavignolCon Franck Bonville Cuvée de “les Belles Voyes” Grand Cru Tabla de quesos para los vinos TintosTorta del Casar, Parmigiano Reggiano, Manchego, Comté, Idiazábal.Con Gran Calzadilla 2002  Huete  Cuenca Tabla de Quesos  para los vinos dulcesLangres, Livarot, De la Peral, Roquefort y Blue StiltonCon Fondillón de Salvador Poveda Gran Reserva de 1980 Alicante Reserva: 95 euros. Vinos incluidos.   Los más perezosos o “indispuestos”, podrán  quedarse a dormir por la zona, pues aunque el camino de vuelta todo es de bajada, el reposo se hace aconsejable después de un menú de estas características.Alojamientos aconsejados: Casa Rural» El Pinet» en Alfafara. (Se puede llegar a rastras o reptando desde el restaurante) En Agres: 
    (a 4,6 kilómetros de Alfafara)
    El BatlleVerdechoMasía San JoaquínPensión Mariola En Bocairent:(a 5,9 kilómetros de Alfafara)Casa Rural L´AlboretCasa Rural BarettaHotel La EstacióHotel L´AgoraHotel Ferrero  (especialmente aconsejado por muchos motivos, uno de ellos, el increíble desayuno con champagne y el exquisito pata negra que sirven, además de los jacuzzy, el gimnasio, la piscina, la impecable cocina de Silvia, la genialidad en sala de Manolo y la impresionante carta de vinos de un servidor) Para poder asistir a este encuentro de hermandad entre las huestes enópatas y los lugareños de Alfafara, es necesario reservar plaza en este mail o al teléfono: 963 411 376. Tened en cuenta que solo disponemos de 26 plazas (Requerimientos del Tío David, pues quiere lucirse), por lo que es recomendable, que aquellos que tengáis la sana intención de asistir, reservéis lo antes posible.Para aquellos afortunados que se queden por la zona, tenemos prevista una visita turística, una especie de safari fotográfico (y de tapas) por la formidable fortaleza medieval de Bocairent, del árabe “Bekiren”, que significa colmena, pues tal es el apiñamiento de sus casas. Este pintoresco pueblo, es quizá el más bello de toda la Comunidad Valenciana. El que no me crea, que eche un vistazo a este link:http://cs.escolalliurex.es/elrebost/Bocairent/nocturno1000.jpg Os esperamos a todos.Rebeca y Juan  Coordenadas:Lugar: Casa del Tío David en Alfafara  (a 95,7 kilómetros de Valencia)Día y hora: sábado 26 de abril a las 13 horasPrecio de la Reserva: 95 eurosReservar a: enopata@enopata.com   y   al teléfono: 96 34 11 376Requerimientos: Calzado cómodo, traer mucha hambre y sed, y ganas de aprender y reír, además de compartir un día con amigos.     

                e n ó p a t a»