
Hola, amigos, muy buenas.
Resiliencia. Según la wikipedia, «la capacidad de afrontar la adversidad saliendo fortalecido y alcanzando un estado de excelencia profesional y personal».
Pues eso, que, sin saberlo, resulta que estoy resiliente perdido. Nunca un aparente fracaso, abandono en la maratón de Valencia hace una semana, va a tener más y mejores consecuencias. El miércoles me hice análiticas varias. Con el resultado que ya imaginaba, colesterol, transaminasas, tensión y cuatro cosas más comme ci, comme ça, ni muy bien, ni muy mal, pero la glucosa en sangre y los triglicéridos por las nubes. Al parecer lo más preocupante es lo del azucar (253mg/100ml. se ve que es mucho) , la diabetes es traicionera, el jamacuco anda rondando.
Me estoy cuidando al máximo, como muy sano: no alcohol, no fritos, no azucar, no dulces, no bollería, no embutidos, no grasas, muy poco pan, pasta, arroz y similares, muy poca carne roja, mucho pescado, fruta, ensaladas y demás. Solo he bajado 800gr. en la semana, pero claro, el domingo pasado comí y cené más de la cuenta y el miércoles ni os cuento. Aún así, 800gr. buenos son.
Mira tú por donde, la pérdida de peso que «necesito» para llevar los análisis al sitio, me va a venir muy bien para entrenar más y mejor y cumplir con los objetivos atléticos, si se pueden llamar así. Y estos entrenamientos, a su vez, ayudarán a controlar la p.glucosa. Por fin un círculo vicioso «bueno».
Con la carrerita a pie de esta mañana, 48´por El Saler, (9 x 4/1 + 3) , de ellos un 80% por dunas y arena blanda, con las neuronas volando libres hacia el sur de Marruecos, hacia mi deseada Marathon des Sables 2016, completo una semana de seis días de carrera a pie. Sí, «solo» seis, el miércoles con los preparativos de la p.cena de LCM no pude correr. Pero bueno, seis de siete hacía dos meses que no corría. Si esta próxima, como espero, hago el primer pleno 7/7, habrá que remontarse al año pasado para encontrar algo parecido.
El problema viene luego, cuando pase la MDS, que me quedo sin objetivos. ¿Qué decíais algunos que hay por ahí en Klagenfurt en 2017, un Iron-qué? Todavía debo un helado en el km. 39 de su maratón, de cuando la corrí en 2007, habría que ir pensando en pagarlo, diez años después.
Ilusionados saludos.
PEPO, «El resiliente»





A partir de ahí, navegamos en estado de gracia, peleando cada metro, orzando cada grado que podíamos para tratar de estar lo más afuera posible cuando se instalase el previsible garbí. Fuimos de los últimos en arriar spi -quizá, incluso, apuré en exceso, pero bueno, en ese momento iba tan a gustito… Sopla bien, sopla más, no querías viento, toma viento. Exigente de verdad la última hora y media. Se forma mar -obviamente- que de proa nos frena, es lo malo de ser pequeño. Vamos en los límites, ciñendo, apurando, hay que pasar la escollera de Gandía, preferiblemente sin dar un bordo. Mar a la banda, arriba, abro lo justito la mayor para no irnos a la mierda, tratando de no parar el barco que por momentos vuela. Todo al limite, concentrado a muerte, disfrutando. Pasamos la p. escollera. Rumbo a Oliva. Arrecia el Lleveig. La ola ya es ciertamente antipática. ¿Rizo, no rizo? Debe andar alrededor de los 18 nudos, calculo a ojo de buen cubero, con rachas de veintitantos. Y de proa, pues aparenta más, ya se sabe. Seguimos, abro carros, abro un poco de escota y aguantamos, que queda milla y media y el «Canó» nos viene siguiendo, cada vez más cerca. Lo tenemos a cien metros, a cincuenta, a veinte, a dos esloras…..Llegada de infarto, si la regata dura dos minutos más nos habrían pasado.
O esta otra, con la niña en brazos, al terminar la actuación, una de esas fotos que no tienen precio.



