… o, simplemente te gustaría estar más delgado. Porque, claro, no es lo mismo.

Si realmente quieres adelgazar, te cuento lo que a mi me ha funcionado bien cada vez que ha hecho falta:

1.- (muy importante, más de lo que parece, no es coña): Ponerse bien gordo antes. ¡Hay por ahí tanta gente que no adelgaza ni a la de tres porque no les hace ni p.falta!

2.- Olvidate de “fuerza de voluntad”, “luchas”, “batallas” y demás historias. No se puede ganar esa batalla, es imposible. Si tu voluntad es comer, beber, no podrás nunca contra ella. Has de darle la vuelta. Has de dejar de desear comer más, tienes que querer estar flaco, desearlo por encima de todo, visualizarte muy fino, has de conseguir que, simplemente, te apetezca más no comer ni beber que lo contrario (salvo aquello que tú mismo has decidido que sí procede, claro, si no comes nada antes o después te mueres). Entonces resulta que cuando estás “no comiendo”, “no pidiendo una cervecita”, “no picoteando nada” no estás librando no sé qué batalla para evitar la tentación, que esa, insisto, al final se palma, sino al contrario, estás limitandote a hacer exactamente lo que has decidido que más quieres y más te apetece. Y, lógicamente, pasa a ser muy fácil. ¿Quién no puede estar todo el tiempo que sea menester haciendo lo que le da la gana?

3.- Disfruta del proceso. Sé feliz mientras ves lo fácil que resulta hacer exactamente lo que tú has decidido. Saborea cada kilo que pierdes, ve sintiendote cada día mejor. No te veas gordo, sino más flaco que ayer, que hace un par de días. Estás en tu camino, en el que tú has elegido, vuelves a ser el dueño de tu destino, controlas la situación, eres el puto amo.

4.- Se adelgaza desde la cabeza, dando constantemente órdenes al cuerpo para que vaya eliminando lo que le sobra. Cuando te parezca que tienes “hambre” (hambre, propiamente, en España, ya dudo que sea lo que tienes, será más bien esa sensación de “que a gusto me comería yo ahora algo, xxx”), pués en vez de esa sensación, cambia el chip por el de “que a gusto voy a pasar ahora de comerme xxx” y cómo me voy a sentir de bien, precisamente por no comermelo. Y, al tiempo, le das una orden al cuerpo de que, de paso, aproveche para -en ese preciso instante- quitar unos gramillos, unos cuantos.

5.- Sin hacerte trampas:

5.1. No pruebes ni una gota ni media de alcohol. Bajo ningún concepto, por mucho que te guste. Cuando no puedas más, piensa en el pobre Pepo, que está igual que tú. Y a él, te lo aseguro, menos que a ti no le gustaba.
5.2. Desayuna, come al medio día y cena. Entre esa comidas nada de nada. Cada vez que te apetezca algo, te das una orden de esas del punto 4 y a seguir la marcha.
5.3. Si en cualquier momento la sensación de “necesitar algo” se vuelve insoportable…que le den por culo a la insoportable sensación, en esos momentos es cuando más debes disfrutar, cuando más estás adelgazando. No comas, si empiezas con excepciones, es que no estás disfrutando de lo que estás haciendo, estás sufriendo, estás luchando, chufa. Antes o después otra excepción, luego tres, luego todas, al final chufa.
5.4. Bebe agua buena, de calidad, una que te guste. No todas saben igual, tu sabes la que te gusta, que te suban de mercadona o consum cien o doscientas botellas, tenlas por todas partes.
5.5. A medio día y por la noche come lo que te de la gana, que tu ya eres mayorcito y sabes de sobra “lo que engorda” (todo engorda, en el fondo es un problema de cantidades) y lo que “conviene”. Pues entonces, dejate de listas y come mayoritariamente de esto último.
5.6. Come únicamente hasta que notes que ya no tienes más hambre. Has de estar muy pendiente, en cuanto notes esa sensación paras, te levantas, te cepillas los dientes y te vas a otra parte. Ni que decir tiene que la sensación de “no tener ya más hambre” no es la misma que la de “no poder ya más” ni coincide, necesariamente, con el final de la ensalada, ni del plato. Si llega antes, pués mejor, antes terminas. Ten por seguro que ya has comido suficiente, aunque en ese momento te parezca poco. ¡Que sabremos nosotros lo que es comer poco!
5.7. Aprovecha para comer cosas buenas, buen marisco, buenas carnes, buenos pescados, alimentos frescos, no te putees sólo con ensaladas y cositas cutres a la plancha, no estás castigado, te sigue gustando comer, pues entonces, saborea y disfruta alimentos de la máxima calidad que te sea posible.

6.- Si haces deporte, mejor, eso que te encuentras. Pero no es lo que te hará adelgazar, sino los cinco puntos anteriores. El entrenamiento ayudará, sí, pero si te crees que vas a adelgazar sólo por lo que estás entrenando, como te descuides puedes engordar veinte o veinticinco kilos sin despeinarse. Quien lo probó, lo sabe.

95.400 ilusionados saludos.

P.S.: Por cierto, ya que estamos, aprovecho y dejo escrito para el mister, Pablo, que se supone que me lee, bueno, y para quien le interese, que la semana de entrenamientos ha sido perfecta. Aunque casi que como este sitio es mío abro otra entrada y la cuento un poco mejor.