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  • Diario de un triatleta (con perdón) -XI-

    Hola amigos, muy buenas.

    Para que no parezca que lo único que hago es el golfo, quede constancia de que hoy, domingo,  he participado, con ilusión, en el tri de Valencia.

    Distancia olímpica, la mañana preciosa, aunque al final hacía calor, mucho calor.

    En los tres segmentos la misma sensación, de ir de menos a más, de peor a mejor, de empezar a nadar como si no supiese a terminar fuerte y poderoso, en la bici lo mismo y en la carrera a pie igual. Bien, buenas sensaciones, todavía estoy a años luz de estar en medio buena forma, pero vaya, si con lo gordo que estoy, con lo poco que llevo entrenado, en mi estado actual, no solo no llego el último (a ojo habrán entrado diez o doce por detrás), sino que, además, acabo con la sensación de que hubiese podido hacer otro tri allí mismo, pués quiere decir que la cosa no va mal del todo.

    Coppi, buen amigo, me ha acompañado en la bici. En teoría iba a llevarme a su rueda todo el raro, pero al final hemos ido dándonos relevos, bien que los suyos un poco más largos. Pongamos que habremos ido delante en proporción de 70-30% del tiempo.

    El tiempo total, si no recuerdo mal, 2h.56´, o algo así.

    Lo dicho, para ser el primero desde hace un año no ha estado mal. En dos semanitas a volar en Denia.

    Ilusionados saludos.

  • Para Javi-Womper, desde el sur. «La Cantinella».

    Hola amigos, muy buenas.

    El amigo Womper es un clásico. Uno de esos tipos que ya andaba por ahí cuando yo empezaba a correr, cuando me estaba quitando de lo de golfo impertérrito, de lo de gordo tremendo (esto último, como es evidente, con solo relativo éxito), cuando descubrí -todo a la vez- la Internet, los foros, elatleta, esa página a la que tanto debo y agradezco en esta vida. Le recuerdo de correr por La Pedriza, en aquellas míticas concentraciones que, bajo el título, «La Pedriza, quedada Navidad, convoca Spanjaard», me tenían enganchado. Y de una inolvidable media maratón de Santa Pola. Era febrero de 2003, yo estaba fino como nunca, dos semanas más tarde hice aquellas increibles 3h.33´en Valencia. Él vino con su hermano, como quien no quiere la cosa, se fueron los dos, mano a mano, por delante y ya no les volvimos a ver hasta la meta. Tras la carrera nos apretamos un arroz cojonudo, ahí ya les costó más dejarme atrás.

    Pues eso, que el bueno de Javi me pide un «post gastronómico». Con todo mi afecto, campeón, toma buena nota por si te pierdes por Valencia:

    «La Cantinella» es un italiano -¿o debería decir, mejor, un napolitano?- afortunadamente aún no muy conocido. Al que en casa le tenemos especial cariño. Familiar, la mamma en la cocina, encantadora, tímida, dulce, si al final se deja ver por la sala y te saluda, pese a que sabe que lo ha bordado, sale como con miedo de que algo no haya sido de tu agrado. Y fuera, atendiendo a la clientela, padre e hijo. El padre más distante, en plan jefe, patriarca, encorbatado, pelo repeinado, con aires de tenor de ópera. El hijo un gran tipo. Listo, con buena memoria, de una visita a otra recuerda qué bebiste, qué comentario hiciste la vez anterior. Te aconseja sin tomarte el pelo, ajustándose a lo que, más o menos, llevabas en mente. Si, como parece ser mi caso, les caes mínimamente bien, rara es la visita en que al terminar no te marchas a casa con un regalito, bien un panettone excepcional (en Navidad), bien una botellita de limoncello casero, destilado por ellos, puro perfume de limón, la locura, ayer mismo, sin ir más lejos.

    ¿Qué se come en «La Cantinella»? Para no hacerlo muy largo, la comida de casa, de toda la vida, del sur de Italia. De Nápoles, claro, pero no solo. Los martes y miercoles pizza. Pero ojo, pizza, pizza, de la que te quita las ganas de probar cualquier otra en meses. Un sábado como otro cualquiera, pongamos que ayer, entre Mar y yo: Ensalada caprese, con un aceite impresionante, la mozzarella fresquísima y poco más. Ensalada de pulpo. Merece un párrafo para ella sola:

    Tuve la suerte, años ha, de echar una de las mejores mañanas de mi vida en Mondello, un pueblito a diez kilómetros de Palermo, en la barra que, a través de una ventana a la calle, ofrecía un garito de por allí abajo. Tenían un caldero inmenso, en ebullición, lleno de pulpos, no muy grandes. Cuando pedías uno el tío «lo pescaba» del caldero, lo ponía en una de esas fuentes sicilianas, de cerámica de vivos colores, lo trinchaba y se limitaba a aliñarlo con abundante buen aceite de oliva y un limón de esos de verdad. Pues bién, ayer, en «La Cantinella», la ensalada de pulpo me transportó directamente a aquel día, a aquella barra, a aquellos pulpitos. Con rúcola, gambitas y un aliño de aceite y limón, como el de mis recuerdos. De verdad, no paseis por allí sin probarla.

    Luego un par de pastas, a cual mejor. Una con crema de cigalas, rica, rica, la otra escándalosa, con bacalao, tomate de verdad y aceitunas negras. Con todo el aroma de ser las que a esa hora podría estar tomando en su casa cualquier familia en Nápoles.

    Dos trocitos de dos quesos, un parmesano de 18 meses de afino (según el chaval, ya digo que es un tipo con el que da gusto hablar, se le nota que le encanta), el de 24 meses se hace un poco pesado y otra sorpresita, un queso perfumado a la uva de Barolo (probablemente uno de los mejores vinos de por allí), ideal para terminar el tinto.

    Tarta de chocolate puro con almendra.

    ¿Con qué? Con almendra…

    Que no, joder, que eso ya lo has puesto, que queremos decir que con qué se acompañó la tarta.

    Pues tomad papel y boli, tomad nota, chavales, que ahora viene lo bueno de verdad. El descubrimiento de la temporada. Si es que no hay como andar de garito en garito para acabar tropezándose uno con cositas como la que viene:

    «PASSITO DI PANTELLERIA». Uno de los mejores vinos dulces que he tomado en mucho tiempo. «Passito» supongo que se relaciona con el proceso de pasificación de la uva, «Pantelleria» es, al parecer, una isla de Sicilia donde se cultiva el moscatel con el que lo elaboran. No sé si habrá muchas más cosas en esa isla, pero, desde luego, con el «passito» ya van bien, ya. La botella preciosa, envuelta en un pergamino cerrado con un trocito de sarmiento, color oro viejo, denso, ya cuando te lo sirven notas que la cosa no va de broma. Olor profundo, con un dulzor muy natural, muy de sol, de laderas, hueles a Sicilia y a mar, pero en dulce profundo. Pegas un trago, te recreas, casi te sabe hasta mal que pase de la boca, pero no es problema, el vino ya lleva un rato en el estómago y los sabores, los olores, los recuerdos siguen dando vueltas por tus papilas. De verdad, si tropezais por ahí con alguna botella de esta joya, no lo dudeis, comprais dos, una para casa, la otra, contra reembolso, al Magopepo.

    Luego ya lo típico, buenos cafés, buen amaro, el limoncello que os decía antes y, con la sensación de haber preparado el triatlón de Valencia de hoy bastante mejor que muchos de los 480 que hemos participado, a casita a echar una buena siesta.

    Javi, por favor, no me pidas más post de estos en las próximas dos o tres semanas, que tengo el IM ahí, a la vuelta de la esquina y no puede ser.

    Lo del tri de Valencia lo cuento dentro de un rato.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -X-

    Hola amigos, muy buenas.

    Ayer, viernes, me hubiese gustado hacer la doble sesión de natación. Tampoco pudo ser. Sí hice la primera parte, la matinal, tempranito, a las 7 estaba ya en la playa, con el neopreno puesto. Nadé 20 minutos, variaditos, quizá con un poco más de crol que de los otros, sin novedad, sintiendome muy a gusto, con la sensación de estar haciendolo bien y terminé con una sensación parecida a «hoy hubiese podido seguir nadando horas y horas». Luego ya el p.trabajo me complicó mucho el día, no pude volver a nadar por la tarde como me hubiese gustado. Y ya, para terminar el día, unos gintonics a última hora con cena en la falla, más copas, che, desastre total.

    Hoy, sábado tenía planificadas 3h.30´de bici. Las he dejado en 2h.45´, no me encontraba nada bien. Medio resacosillo, el día inhóspito, gris, frío, otoñal, desapacible. Vientecillo helado, yo con un maillot azul sin mangas. Muy chulo, sí, del IM del año pasado, sí, de poderío, vale, pero sin mangas. Y con la impresión de tener una pinta de globero total que debía tirar de espaldas. ¿Cómo se llamaba el teletubbie azul? Con la fiel RAZESA, que ya de por si impone respeto el cacharro, más una riñonera azul de gluco-sport que regalaron en Mapoma 03, cinco años llevaba la pobre esperando que un día la sacase, sin agua ni bebida, ni geles, ni na de na, sólo frío y resaca. Total, que bastante he hecho con aguantar 2h.45´paseando la bici. Porque ha sido exactamente eso, un paseo, muy despacito, sin prisas, sin nada mejor que hacer que pensar un poco en mis cosas e ir dejando el tiempo pasar.

    Lo dicho, no será el de hoy el entreno de mi vida.

    Mañana triatlón de Valencia, cortito (1,5+40+10), el primero de la temporada. Ya os contaré. Ahora me voy con Mar a comer por ahí. En un momento dado os lo cuento también, si es que vale la pena.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -IX-

    Hola amigos, muy buenas.

    Hoy, jueves, primer día del resto de nuestras vidas, tocaban dos horas de bici con algunas cuestas, subidas, puertecillos o similares. Las he hecho al medio día, de dos y media a cuatro y media, en la siempre grata compañía de Paz. El Bosque-Godelleta-Bunyol- El Bosque. Me he notado algo mejor que el jueves pasado, en que hicimos el mismo recorrido, pero se ve que ella también va poniendose en plena forma, porque, al igual que hace una semana,  era llegar cada cuesta y ver como irremisiblemente se me iba. Che, que o la amiga va como un tiro o yo no subo una mierda. O las dos cosas, claro. En todo caso, un entreno la mar de agradable.

     Antes, de buena mañana, he bajado a la playa para 21´de natación estilos. Con el mar como un plato, solecito naciente, relajante, estimulante, de lujo.

    El resto del día currar y currar, debe haber alguna extraña conjunción astral por algún sitio que hace que hoy todo sean problemas, líos, urgencias,  stress y similares. Bueno, detrás del uno el dos. Tot menos apurarse, que dicen por Denia.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -VIII-

    Hola amigos, muy buenas.

    Hoy, miercoles, 28 de mayo, festividad de San Germán, primer día del resto de nuestras vidas, tocaba sólo carrera a pie, unas seriecillas, 25´+ 3×1500 + 10´.

    Por mi cuenta y riesgo, a fueraparte del plan de entrenamiento, me he bajado a la playa bien tempranito, a nadar un rato. Hoy sí se podía. Todavía con alguna olita que otra, pero vaya, mínimas. He nadado 21´, record en aguas abiertas de esta temporada. El esquema el mismo del año pasado, voy alternando 50 brazadas braza, otras 50 crol, aunque aquí las estiro un poco, igual hago 60 o 70, según me apetece y otras 50 espalda que más bien recorto a 25 o 30. Y vuelta a empezar. Mañana voy a bajar de nuevo, la intención es hacer mañana por lo menos media horita. E ir aumentando poco a poco.

    Por la tarde he hecho un par de trayectos urbanos en bici con mi fiel RAZESA, casa-despacho, bajo una respetable lluvia, y un rato más tarde despacho-Evasión, donde la he dejado para que la repasen, ajusten y me la dejen como nueva para lo del domingo. Los apunto más para que se vea que sicológicamente estoy que me salgo que por el interés en si mismos, al final entre los dos no habrán sido ni 12 kilómetros, pero hace un mes, con toda seguridad, la bici hubiese ido a Evasión en el maletero del coche. Y más lloviendo. Hoy hemos ido dándole a los pedales.

    De ahí a Correcaminos paseando, por el río. Me cambio y me bajo a hacer las series. No han sido exactamente los tres x milquinientos planificados, pero bueno, más o menos:

    Calentamiento, 18´ a 122 ppm medias. Recupero 4´que aprovecho para estirar un poco y terminar de mentalizarme.

    a) Primer (y único) 1.500:  4´55´´+ 2´33´´. 155ppm, termino a 164 porque al final se van un poco, pero voy todo el rato sobre 157, 158. Bien, sin problemas, buenas sensaciones. Por complejas razones logísticas que no es del caso exponer, decido cambiar los dos milquis que me quedan por tres miles. Recupero 2´32´´, las pulsaciones bajan rápidamente a 113.

    b) primer mil: 4´45´´. A 161 ppm medias, terminando a 169. Bien. Los 15 segundos los gano en el primer cuatrocientos, luego ya me limito a contenerme, regular, tratar de ir a 5´/km., lo que, por cierto, para mi sorpresa, voy clavando cada cien metros sin especial problema. En dos minutos de recuperación las pulsaciones bajan a 109, termino la recuperación con ganas de salir a por otro, muy bien.

    c) segundo mil: 4´37´´. A 169 de media y terminando a 179. Este ya me cuesta un poco más, pero tampoco tengo la sensación de haber ido al límite. La semana pasada el mejor lo hice en 4´40´´ y casi me muero, hoy, sin duda, estoy mucho mejor. Recupero 2´30´´, bajando a 113.

    d) el definitivo: aquí sí, a tope. 4´27´´, con 172 ppm medias y terminando a 186. Satisfecho, feliz, contento. A la mayoría os dará risa que me pueda alegrar de hacer un mil en cuatro veintisiete, bueno, todo es relativo en esta vida. Hace un par de meses no lo hubiese ni intentado. Y, de haberme atrevido, que no era el caso, de seis no bajaba ni de coña. O sea, que no está tan mal. Dentro de tres o cuatro semanitas hablamos. Recupero 2´, las pulsaciones bajan a 112.

    Paso de los diez minutos de enfriamiento, en su lugar me incorporo a la clase de gimnasia, P.F., preparación física, con Miguel Rubio, el entrenador del club. Cincuenta y cinco minutos más de mucho abdominal, mucho estiramiento, mucha técnica de carrera, lumbares, flexiones, saltitos, de todo un poco.

    La ducha me sabe a gloria bendita.

    Mañana más, mañana, si Dios quiere, por la mañana natación, por mi cuenta y riesgo en la playa y luego la bici del plan, dos horitas con subidas. Repetiré con Paz al medio día la del jueves pasado, Bosque-Bunyol-Bosque.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -VII-

    Hola amigos, muy buenas.

     Ayer, lunes, descansé. ¿O, quizá, debería decir que me dediqué a recuperarme del fin de semana? Bueno, en todo caso, aunque Pablo me había planificado natación, pasé de todo y me limité a currar bastante durante todo el día y a bajar por la noche al campeonato de truc. Que, afortunadamente para nuestros intereses triatléticos, ya ha finalizado. ¡Vaya tela!

    Al llegar a casa, tardecito, abrí el ordenador y me encontré en el correo el nuevo plan de entrenamiento, para los próximos siete días. Para mi sorpresa, empezaba hoy con «descanso». El mister, todo un tipo duro curtido en mil batallas, hombre de hierro, él sí, se me está humanizando. Se ve que no quiere que, fatigado, me ahogue el próximo domingo en el tri de Valencia.

    Bueno, es lo mismo, un poco por compensar lo de ayer, que se supone que ya descansé bastante, otro poco por mis remordimientos, para lavar mi mala conciencia por la nochecita en la falla y los correspondientes whiskies, digamos que para castigarme un poco, cuando me metía en la cama, a eso de las dos y media, decidí que hoy se madrugaría para bajar a la playa a nadar, siquiera fuesen diez o quince minutillos, más de broma que otra cosa.

    Hoy, a las 6:45 ya estaba en pie, a las 7:00 en la bici, con bañador, zapas viejas, camiseta vieja y el neopreno a la espalda. 7:05 en la playa. Uff, que mala pinta tiene el mar, desde el paseo ya se ven unas olas poco recomendables. Es lo mismo, vamos para allá. Me voy acercando a la orilla, autoconvenciéndome de que hay que estar a las duras y a las maduras, que nadar con olas también es un buen entrenamiento, que mira tú que si el domingo, en el tri, el mar sigue así y no lo has entrenado nunca, etc., etc.

     Ya en la orilla, mientras me pongo el neopreno, las olas se me antojan inmensas, joder, esto tiene muy mala pinta. Me voy metiendo, poco a poco, sintiendo como la resaca, la del mar, quiero decir, de la mía ni hablamos, digo que la corriente hacia dentro es fortísima. Me empiezo a acojonar. El agua por encima de las rodillas, la primera ola me manda directamente al carajo, sin más trámites. Esto ya no es problema de nadar, que es evidenta que hoy no se nada, no. Ahora la cosa está en poder salir, y eso que hago pie, que -gracias a Dios- no me he metido unos metros más adentro, que ya hubiesemos visto. Incluso andando me cuesta bastante salir, la fuerza del agua es increible.

    Resumiendo, que cuando no se puede no se puede y, además, es imposible. O sea que hoy, en vez de «natación» apuntaremos «baño, y gracias». Mañana más.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -VI-

    Hola amigos, muy buenas.

     Os cuento lo de esta mañana, el entreno, quiero decir, hasta que me he incorporado a la comunión, ya a la salida de la iglesia. Sobre el resto de la jornada, casi que mejor corremos un tupido velo.

     Pues eso, empezaremos por apuntar «lo que tocaba» para hoy: 5h. de bici + 40´de carrera a pie.

     Con la mejor intención de conciliar vida familiar, social, deportiva, religiosa, triatlética, fallera, etc.,etc., he salido de casa lo antes que he podido, a las ocho menos cuarto, con un pelín de retraso sobre el horario previsto. Paz, por cierto,  se cayó ayer del cartel por problemas logísticos, luego he sabido que la lluvia le ha hecho renunciar a la bici de hoy. Ya me contará como le ha ido. Igual hasta nos lo podría contar a todos si pasara por aquí.

     Total, que he salido yo solito, con mi mono nuevo, una camiseta de esas que si hubiese salido el sol y hubiese hecho calor no me hubiese dolido tirar en cualquier contenedor y el cortavientos en el bolsillo trasero. La mañana gris, muy gris, otoñal, ventosa, fría, con muy mala pinta. Las sensaciones iniciciales tampoco eran para echar cohetes, digamos que a juego con la climatología. Por la rotonda del Perellonet paso cinco minutos más tarde que estos últimos días, serán los bioritmos, pienso, o el cansancio, o vaya Ud. a saber. En todo caso, paso de agobiarme, a estas alturas.

     Primer momento importante del entreno, entre el Mareny de Barraquetes y el Mareny de Sant Llorens me cruzo con una grupeta de Correcaminos que ya vuelven hacia Valencia. En seguida se me cruzan los cables, pienso lo que pienso y me pego la vuelta. Pero ya se ma han ido unos cuantos metros, no menos de dos o trescientos. ¡A por ellos! Bajo tres o cuatro piñones, me acoplo, empiezo a pedalear como si me fuese en ello la vida. No sé a cuanto me pongo, pero noto que el corazón me va a reventar. La distancia disminuye muy poco a poco, pero confío en que al llegar al pueblo, Mareny de Barraquetes, aflojaran el ritmo, hay semáforos, pasos de cebra, todos aprovechamos la travesía para recuperar un poco, supongo. Efectivamente, saliendo del pueblo les tengo ahí, a tiro. Último esfuerzo y engancho con ellos. Me pongo a rueda del último. Jadeando, jodido, sí, pero contento por haberles alcanzado, no ha sido fácil, bien sé que no. Ellos, lógicamente, siguen a su ritmo, a su bola, pasando de mi y del esfuerzo que acabo de hacer. Poco a poco voy recuperando. Me voy metiendo en el grupo. Saludo a Toni de Gregorio, el jefe de la banda. Por delante de mi Domingo y Bisbal. Delante los demás. De repente arrean hacia delante, me pongo a rueda, pasamos a la cabeza del grupillo, Bisbal delante, luego Domingo, yo, al límite, tercero. Entre ellos dos se dan un par de relevos. Y ahí se me cruzan los cables del todo. Total, para ir jodido el tercero, casi que mejor voy jodido delante del todo. Bajo otro par de piñones, aprieto todo lo que me queda y me pongo el primero, a tirar a saco. He hecho una recta del Perellonet como en mi vida. No sé a cuanto íbamos, no gasto chisme de esos, pero os aseguro que despacio no. Al final de la recta me vuelven a pasar, ellos dos, también Josemaría, quién, por cierto, alaba amablemente mi estado de forma. El resto del grupo se ha cortado y viene más atrás. Rápida composición de lugar, la compañía, con lo que les aprecio a todos, es peligrosa donde las haya, no tengo ninguna necesidad, ni ganas de ir en grupo, menos aun en grupo que va a toda leche y no tiene ninguna pinta de aflojar el ritmo. Sólo llevo 1h.43´de entreno y hoy tenía que hacer cinco horas, si sigo con esta banda ahora mismo estamos en casa, lo que yo tengo que hacer es rodar y rodar, yo solo, a mi aire, tal y cual, esto y lo otro, total, que en la rotonda me despido, me doy la vuelta y me dirijo de nuevo hacia Cullera, tranquilamente, de nuevo solito, sin prisas ni agobios, con la sensación de haber hecho en los últimos quince minutos el entreno de calidad del trimestre.

    A partir de ahí cuarenta minutitos de lluvia de verdad, sin tonterías, viento de cara, frío, agua por todas partes y la sensación de no estar seguro de si no hubiese debido seguir hacia Valencia con los compañeros de club. Pero bueno, como no hay mal que cien años dure, al final puteadillo y todo llego a la rotonda de Cullera, 2h.22´. Paro, bajo, me tomo un gel, hago un pipiripi, y relajadamente emprendo el camino de regreso a casa.

    A partir de ahí se suponía que ya solo era cuestión de rodar relajadamente, sin prisas ni agobios. De repente se me pone un hombre al lado, lo primero que veo de reojo es una BH roja, familiar. A continuación unas piernas de ciclista de verdad, con un culotte que pone «Correcaminos». ¡Coño, y este quién es, a estas alturas? Casi sin atreverme levanto la vista. Rafa, «el Pirata», ironman, crack, fino, fuerte, el año pasado quedó el primero de todos los que fuimos a Austria, este año está que se sale.  Saludos, cortesía y, gilipollas de mi, por un momento pienso que no hay peligro, que es tanta la diferencia entre su ritmo y el mío que la compañía es cuestión de un par de minutos, que, aunque no quiera, terminará marchándose sin tardar mucho. ¡Y una mierda, con perdón! Hasta Valencia hemos venido juntos, él de cháchara, de paseo, «haciendo fondo», que dice mi amigo Coppi cuando me acompaña. Yo primero axfisiado, luego peor, al final al límite. Acoplándome, tirando de espíritu finisher, de orgullo, de piernas, de lo que no son piernas, de todo un poco. Pero bueno, al final hemos llegado juntos hasta Valencia. Dudo mucho que nunca más vuelva a hacer yo Cullera-Valencia en el tiempo de hoy. Y con toda el agua que caía. Vamos ni en seco, quiero decir, ni de coña. De vez en cuando aparecían un par de ciclistas a lo lejos y en nada los estábamos pasando como si estuviesen parados. Che, un escándalo. Claro, si Rafa lee esto se descojonará, pero lo que para él habrá sido una vuelta de lo más normalita, para mi ha sido un entreno de calidad como en mi vida. Todo sea por Zurich, por el club, por la conciliación de la vida familiar y, como siempre, sobre todo, por la buena gente. Claro que sí. Gracias, campeón, ha sido un lujo.

    Al final «solo» 3h.33´, claro, si te traen de Cullera así tampoco es tu culpa, en circunstancias normales hubiese debido estar bastante cerca de las cuatro horitas.

    Ocho minutos de transición y media hora, media, de carrera a pie, sin más novedad, bien, sin problemas. Hasta la playa, un ratito por la arena blanda y de regreso a a casita. Hoy sin baño, claro, poca falta hacía con la que estaba cayendo.

    Ilusionados saludos.

    P.D. No tengo yo mucha costumbre de contar horas, minutos y segundos de esos, para lo de luego andar con las estadísticas. Pero oye, esta mañana, corriendo por la playa, me ha parado a pensar y en los últimos nueve días, nueve, han sido trece horitas de bici en cinco sesiones, he corrido seis veces, otras seis horas y media, y he apuntado tres sesiones de natación. Chico, ya sé que no se cuenta de nueve en nueve días, pero que me quiten lo bailado.

    Ah, y un admirado abrazo a todos lo LZ finisher que pasais por aquí. Enhorabuena.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -V-

    Hola amigos, muy buenas.

     Hoy, sábado, tocaban 2h.+2h., carrera/bici, y por ese orden. He terminado aproximándome un poco, sin llegar a cumplir a rajatabla. Han sido:

    1h.20´de carrera a pie, distribuidas en 15´por debajo de 130ppm + 15´por debajo de 140ppm.+ 15´por debajo de 150ppm + 6x 5´(2´30´´ a saco, a todo lo que podía, por la arena blanda de la playa -dreaming Sables- 2´30´´ de recuperación andando) + 5´trote cutre.

    28´de transición, que incluyen un maravilloso baño en la playa, espectacular, dando unas cuantas brazadas, diez o doce hacia dentro, diez o doce hacia fuera, con la sensación de que podría haber nadado un rato bien. Ojo, sólo con la sensación, eh, nadar no he nadado más de cien metros. Ducha y paseo hasta casa donde cojo la bici.

    1h.40´de bici, casa-Perellonet-casa. Bien, sin problemas.

     Luego, ya por la tarde, he hecho otros 8km. de bici, con la de montaña, de paseo, acompañando a mi niña Macarena por el paseo marítimo. Nos ha caido una tormenta encima de padre y señor mío. Con un viento que a la pobre le hacía casi imposible avanzar. Bueno, lo hemos pasado bien, ha llegado a casa empapadita, a contarle la aventura a su mami. A la que, por cierto, no estoy seguro que le haya hecho mucha gracia.

     Por cierto, ya que cuento de vez en cuando algún que otro exceso de comer y beber, quiero que conste, también, que escribo a estas horas desde casa, donde me he quedado, yo solo, por mi muy meritoria renuncia a asistir a una cena en casa de unos amigos. Una de esas de «vemos lo de Eurovisión con los niños, nos tomamos unas botellitas de vino, que cada uno traiga algo y tal y cual». Peligrosísima. Pues eso, que hoy, creo que por primera vez este año, me he quitado de enmedio de un plan atractivo. Que mañana a las 7:30 quiero estar dando pedales, preferiblemente bien descansado.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -IV-

    Hola amigos, muy buenas.

     La doble sesión de natación que hubiese querido hacer hoy, viernes, al final se ha quedado en una única sesión en piscina, hace un rato, después de comer en «De Valencia», buen garito, con un potencial tremendo a nada que cuidasen un poco ciertos detalles de servicio. Buenas entradas, a destacar un crujiente de queso y un buen calamar de playa, muy buen arroz, meloso de conejo, setas y foie, buenos postres, originalísima la «mascletá de fresas con chocolate», con sonido de mascletá de verdad.

    Tras meternos en el cuerpo una de champagne, Perrier Jouet Grand Cru, muy correcto, sólo había ese, o sea que poco que dudar + una de Pesquera Crianza 2005 + un par de copas por barba de Moscatel de la Marina, os podeis imaginar lo bien que nada uno. Bastante he hecho con no ahogarme.

     Aun así, record de la temporada, 1.700m., a mi aire (900m. calentamiento, mitad braza, mitad crol + 6×100 crol aletas + 200 con palas y pull). Intentando en todo momento hacer las cosas lo mejor posible, quiero decir, fijándome mucho en la técnica, en tratar de «nadar bien», en la medida en que puedo, claro, ya se entiende.

    Os dejo, me bajo a la falla a cenar. A ver si para de llover, si no veremos que pasa con la bici de mañana, no tengo demasiadas ganas de pegarme una galleta por culpa del agua.

     Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -III-

    Hola amigos, muy buenas.

    Aquí seguimos, en el camino.

    Ayer, miercoles, sí hubo natación matinal, playera. Es una gozada inimaginable para quien no lo haya experimentado, meterte en el mar a las siete de la mañana. Está como un plato. El agua a una temperatura agradabilísima. Enfrente, allá, en el lejano horizonte, el sol se asoma timidamente. Tú vas nadando justo por encima de su reflejo. Es como una inmensa calle dorada marcada en el azul. Te adentras un poco, hasta donde cubre, ahí giras a la izquierda y ya nadas relajado, sin pensar en nada, paralelo a la playa. Cuando decides que ya vale, te sales con una sensación de bienestar, de haber empezado el día como Dios manda que te dura horas. Ayer no sé cuanto rato nadé, no llevaba reloj. A ojo, calculo que no menos de quince minutos. Bien, muy bien.

    Al medío día no hice yoga.

    Por la tarde tenía series, un dosmil y tres miles a los ritmos establecidos por el mister. Sólo me salté un mil, el resto bien. Hice 18´de calentamiento, a 135 ppm. Luego 4´de recuperación del calentamiento, y, a) el dosmil: 5´10´´+5´35´´, el primer mil sobre 157ppm, el segundo sobre 159-160. De media 160, finales 161. Recupero 2´, las pulsaciones bajan a 112. Muy bien. b) el primer mil: 5´04, sobre 167ppm, la media sale en 163, termino con 170. Recupero de nuevo 2´, las pulsaciones bajan a 118. c) el segundo y último mil lo hago a saco, a todo lo que puedo. Sobre 178-179ppm, terminando en 184. 4´40´´, corazón, pulmones, todo a punto de estallar. Recupero tres minutillos, hasta 120ppm. y ya regreso al club paseando, relajado, sin ganas -ni tiempo- de trotar los diez minutillos del final.

    Campeonato de truc hasta las dos de la mañana, whiskies, más o menos los de siempre. Menos mal que el próximo lunes ya termina.

    Hoy, jueves, me he vuelto a levantar con el tiempo justo, cansado, no he bajado a nadar. Mal, muy mal. Mañanita de mucho stress, incluyendo un juicio bien complicado, líos varios hasta casi las tres. A las tres me he metido la bici en el coche y me he ido a «El Bosque». Desde allí he salido con Paz, para un precioso entrenamiento de dos horitas cortas, una hora cuarentaymuchos habrá sido al final, no daba el tiempo para más. Eso sí, todo el rato subiendo y bajando, con cuestas para aburrir. El Bosque-Godelleta-Bunyol y regreso. Con mucho calor. La principal conclusión es que los entrenos con Paz, que  a partir de ahora van a ser más o menos habituales, lejos de ser para contarle chorradas de motivación, como creíamos, van a servir para que sea ella la que me cuente historias a mi. ¡Cómo va de bien la amiga en bici!. Y lloraba, el otro día. Sube las cuestas que se las pela, está que se sale. Va a hacer un IM de narices. Y quejándose, y yo, que en cada cuesta me quedaba doscientos o trescientos metros descolgado, se suponía que era el que tenía que motivarle a ella. Ya.

    En fin, un buen entrenamiento. El domingo haremos juntos el de 5h. + transición de 40´de carrera. El plan es hacer muy temprano Valencia-Gandía-Valencia (unos 120, largos), con reglamentaria parada para la horchata en la heladería de la playa de Gandía. Me preguntaba hoy Paz si eso, lo de pararse a mitad, a tomar una horchata, «se puede». Se ve que a su entrenador no cree ella que le parezca muy bien. Yo me he tomado la libertad -perdona, Pablo- de imaginar que el mío no me iba a poner grandes pegas. Quisiera pensar que a estas alturas se la refanfinfla lo que yo me tome a mitad de un entreno. Un abrazo, Pablo, gracias por todo, como siempre. Luego correremos los 40´por la playa y terminaremos con un bañito en el mar. De ahí, ella a su casa, a descansar y yo, cómo no, a la enésima comunión.

    Pero bueno, antes queda la natación de mañana, que quisiera hacer doble sesión -playa matinal y algo de técnica en piscina al medio día, previa a una importante comida con Josepepe y amigos varios en Restaurente De Valencia. Y el entreno del sábado, 2h. carrera+2h. bici.

    Ya os los contaré.

    Ilusionados saludos.