Categoría: General

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XXI-

    Hola amigos, muy buenas.

    Telegráficamente, que se supone que estoy currando.

    Lunes, sin ganas, a duras penas, 45´de carrera a pie por la playa. Al atardecer. Incorporando cinco progresivos y acabando con un maravilloso baño. Muy cansado todo el día.

    Martes, descanso total. Que, por cierto, agradecí especialmente.

    Hoy, miercoles, de momento ya hemos nadado 25´, bien temprano.  Me he descontado, creía que ya llevaba media hora, me he dado cuenta del error cuando ya estaba fuera. Bueno, es lo mismo.  Más valen 25´que una patada en cierto sitio. Esta tarde, si no se tuerce nada, correré 45´tranquilos, por el rio y luego tengo masaje.

    Sin más novedades, todo bien, todo en su sitio.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un pecador, digo de un triatleta. -XX-

    Hola amigos, muy buenas.

    El viernes por la tarde, después de invitar a comer a todo el despacho en «Tridente», bebernos unas cuantas botellas de champagne, Belondrade, Alvariño y Casta Diva, fumarme un Siglo VI y ponerme morao, estuve a punto de sentarme al ordenador y escribir un post que iba a comenzar, más o menos, con «Yo, pecador, me confieso ante ti, Hoffman, y ante vosotros…..». Pero pensé lo que pensé, valoré el fin de semana que tenía por delante, con Javi-Zorol en casa, más unos cuantos amigos de la familia, mi hermana y Javitxu invitados a comer hoy, y, con buen criterio, pensé que con una única confesión, hoy domingo, a última hora, quizá me valiese para redimir todo de una tacada, para obtener el perdón no sólo de lo del viernes al medio día sino del fin de semana completo. Sirva esta entrada como tal.

    ¡Qué bien lo hemos pasado por Denia, la verdad!

    Por llevar un orden. Ni que decir tiene que el viernes por la tarde ya no nadé. Afortunadamente, claro, gracias a eso sigo vivo. Me hubiese ahogado seguro. Total, que la cosa se limitó a la natación matinal que ya se contó en la entrada anterior. El doblete de natación mar+natación piscina en el mismo día se me sigue resitiendo. Ya caerá.

    Ayer, sábado, lo primero que hice al levantarme fue bajar a la playa. Pablo me había puesto 2.000m. de natación opcional y 3h. de bici. No sé cuantos metros nadé, en total fueron 35 minutos muy a gusto. Supongo que algún metro menos de los dos mil, claro, pero bueno, no dejó de ser el cuarto día seguido de natación en el mar. Disfruté. A continuación, con Javi y Paz nos fuimos con las bicis hasta Denia. Parando en el horno del Mareny de Barraquetes (pizza+coca-cola) y en Gandía (horchata). Cuando no estábamos parados comiendo o bebiendo la verdad es que le dimos a la bici a base de bien. Paz venga a quejarse, que si yo le había engañado todos los días previos, que si íbamos a 33, que si a 35, que si a no sé cuánto. Llevamos toda la mañana el viento a favor. Y claro, así cunde mucho. Pero vaya, que con eso y con todo hay que pedalear. Yo fui casi todo el rato delante, marcando el ritmo, cantando, muy muy bien. Con las dos paradas es difícil saber lo que tardamos, además Javi pinchó cuando ya casi estábamos en casa, o sea que no tengo datos de tiempo, medias y demás. Pero, desde luego, debió salir muy muy alta. De esas que no se pueden contar porque luego te ven con la barriga, te ven lo poco que andas en bici de normal y, lógicamente, nadie se las cree.

    El resto del día se puede sintetizar en cervecitas antes de comer en la terraza del Hotel Los Ángeles, arroz al horno en casa, siesta, futbol, más cervezas en Helios viendo la puesta de sol más bonita del mundo, barbacoa en casa y, apañaditos,  a dormir.

    Hoy, domingo, tocaba triatlón, el sprint de Denia. Hemos ido hasta la salida calentando, con las bicis. He tenido excelentes sensaciones en los tres segmentos. He nadado razonablemente bien, según me cuenta Mar, que estaba de pomponera, detrás de mi han salido algunos. Pero vaya, es que, además, he nadado mucho más rato a crol que de normal, che, que me he visto bien. Con la bici sin alardes, tranquilo, a ratos solo, a ratos con un abuelete ingles dándonos relevos, a ratos detrás de un par de chavales. Un poco a mi aire, con la RAZESA, sin buscar mis límites en ningún momento, sin mayor problema. Y la carrera a pie, más o menos lo mismo. De menos a más, la segunda vuelta la he hecho muy suelto, adelantando gente, corriendo ligero, sintiendo que podría ir bastante más deprisa (lo que, obviamente, por otra parte, ni me apetecía, ni me hacía la menor falta, ni he hecho). En conjunto 1h.33´ de lo más agradable, más los ocho kilómetros en bici de ir y venir. Resumiendo, un buen entrenamiento para lo de la tarde.

    Cocas, arroz a banda, ensaladas, aperitivos variaditos, quesos, café granizado con leche merengada, buena gente, impagable compañía, armonía, satisfacción por la carrera, unas cuantas cervezas (creo que garbanzito a lo de hoy le llama «una mano», pero ha debido ser la de Margarita Seisdedos, la madre de Tamara).

    Siesta. Pesadez extrema. Sensación cuando me levanto de que me han sobrado, más o menos, cinco o seis cervezas, dos de las cocas, uno de los dos platos de arroz, el 80% de los aperitivos y uno de los cafés granizados (quitando todo eso ya hubiese sido una comida de lo más correcta).

    Pablo me había puesto que volviese en bici solo si a) me apetecía y b) me quedaban fuerzas. En ese momento, no se daban ni a), ni b).

    A esas alturas hacía rato que Paz, amparándose en su entrenador ???, se había  borrado del plan.

    Las tentaciones son grandes, pero no puedo, no debo, no quiero dejar a Javi solo. No soy tan cabrón. A las cinco, con un ánimo muy similar al que debe llevar el primer toro de la tarde al saltar al ruedo he salido yo, con mi fiel ISAAC caminito de Valencia.

    Pero mira tú por donde, debe ser verdad que estoy empezando a coger un puntillo decente de forma en la bici, porque hemos venido muy muy bien. Por momentos escandalósamente bien. 3h.10´de bici para 91km. Sale una media de 29, si no me equivoco. Los primeros 29km. en 1h.10´, ya que hemos empezado un poco más relajados, íbamos prácticamente de paseo hasta Oliva. Luego 62km. en 2h. justas. A pijo sacao. Y sin haber ido a rueda de Javi más que en contadas, muy contadas ocasiones, como mucho 10 o 12 de los 91km. El resto del tiempo o juntos o delante.  Como debe ser.

    Ah, y con una única parada. Hemos fusionado conceptos, en vez de primero horchata en Gandía y luego Mareny, hemos optado por parar en un horno nuevo, no el de siempre de la carretera, otro que hay que tiene horchata y fartons. Muy buenos, por cierto.

    Contando merienda y todo el tiempo total ha sido de 3h.25´. Sigue siendo un tiempazo, o sea que cada uno que se quede con el que más rabia le de.

    Pues eso, Javi, que ha sido un placer. Muchas gracias.

    Con unas cosas y otras ha quedado una semana de lo más apañadita, no he contado las horas totales, pero seguro que han sido bastantes. El plan cumplido al 100%, los dos entrenos «opcionales» incluidos. Ya sólo quedan cuatro.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XIX-

    Hola amigos, muy buenas.

     Brevemente, que se supone que estoy currando.

     Ayer, jueves: 31´de maravillosa natación matinal, en la playa de La Malvarrosa, el mar como un plato, agua clara, limpia, transparente, el sol en el horizonte, saludando al día que comienza, todo el mar para ti y la luz, qué luz, señores, qué luz. Lo de los cuadros de Sorolla que estudiabais en Historia del Arte, pero de verdad, al natural. No puedo entender dónde coño están todos los triatletas valencianos a las siete de la mañana.  Me parece increible que no seamos cien o doscientos cada mañana en la playa. Cada día que voy alucino más de ser el único nadando. Mejor, en el fondo mejor, más tranquilo. Ellos se lo pierden.

    Por la tarde hice un buenísimo entreno de bici. Tocaban cuestas, no pudo ser, horarios, niños, Mar que tenía una comida, en fin, eso que llaman conciliar la vida familiar con la deportiva. Salí a las 6 de la tarde, hacia el Mareny, vientecillo en contra, plato pequeño, ritmo relajadito, buenas sensaciones. 1h.22´, doy la vuelta. Plato grande, acoplado, fuerte. Me pasan dos como motos, se van doscientos metros, se me cruzan los clables, hago un superesfuerzo, les alcanzo. Me pongo a diez metros, adrede, para no ir chupando rueda, sino como iré en Zurich, manteniendo la distancia con el de delante. Aguanto detrás de ellos ocho o diez kilómetros. Pulsaciones a 145, pletórico. Luego se van, yo sigo bien, fuerte. Al final llego a casa en solo 1h.00´. He hecho 29 o 30 km., entrada en la ciudad, rotondas y semáforos incluidos, en una hora. Veintidos minutos menos que a la ida. Sí, cierto, con el vientecillo a favor, pero no dejan de ser veintidos minutos menos.

    Un buen día. Luego, por la noche, me pasé por La Cantinella a tomar unas aguas con los amigos de Carreraspopulares, sólo agua.

    Hoy, viernes: ya he nadado esta mañana. 34´. Vale el comentario de ayer, corregido y aumentado. Esta tarde quiero ir a la piscina y nadar otro rato más. Ya veremos. Mañana también bajaré a nadar en el mar, luego nos vamos a Denia, con las bicis, el domingo triatlón y regreso a Valencia. Va a ser un fin de semana chulo.

    Ilusionados saludos.

     P.S.: La buena noticia del día de ayer fue que hice el entreno de bici con el tritraje pequeño. Me explico, de los nuevos monos de Correcaminos, esponsorizados por mi despacho («SOLOABOGADOS, S.L.») por razones obvias, me pedí dos. Uno talla L y otro XL. Hasta ahora sólo me había atrevido a embutirme en el XL. Ayer ya pude meterme dentro del L. Cierto que parecía una morcilla de Burgos, pero bueno, por algo se empieza. Si ayer ya cupe dentro, igual dentro de cuatro semanas hasta me queda bien y todo.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XVIII-

    Hola amigos, muy buenas.

    Se os saluda a todos con alegría, buen humor, los ánimos a tope y la moral por las nubes.

    Hoy, miercoles, tocaba carrera a pie, 60´ incluyendo seis cambios de 400m. sin pasar de 165ppm, recuperando 1´.

    Pero, aprovechando este pico de moral, este momento psicológico dulce por el que estoy pasando, he hecho:

    34´de natación en el mar de buena mañana. Relajantes, estimulantes, de lujo.

    La carrera a pie del medio día, en compañía de Paz. Hemos salido desde Correcaminos, con la sana intención de hacer exactamente lo planificado. Al final, como suele pasar, ha salido algo más o menos parecido, pero no exacto. Por nuestra cuenta y riesgo, cuando nos hemos querido dar cuenta estábamos subiendo la cuesta de la Colina Mirador. Como ha coincidido que hemos tardado dos minutos, y que las pulsaciones arriba eran de exactamente las 165 indicadas para los cambios, «me he contado la cuesta como uno de los 400 a realizar», mira tú por donde, ya llevamos uno. Y, claro, ya puestos, hemos vuelto a subirla, mismo tiempo, mismas pulsaciones, sin haber hecho todavía ninguno ya van dos. Así sí que cunden. A continuación unas gradas, también de capricho, sin saber muy bien por qué. Estas, para compensar, no las contamos como un 400. Vamos regresado hacia el club, a por los 4×400 que nos quedan. Donde empiezan las marcas del rio empezamos el primero. Juntos, a un ritmillo aparentemente lógico (1´51´´, o similar, lo pongo de memoria), con pulsaciones medias de 167 (casi bien) y finales de 172. Bueno, no son las previstas, pero casi. Recuperamos un minuto, bien. Empezamos el segundo. Yo voy igual que antes, pero Paz se empieza a escapar, para seguir su ritmo tendría que esforzarme más de la cuenta, le dejo ir. Yo termino el 400 en idéntico tiempo e idénticas pulsaciones que el primero, clavadito, bien, sin problemas. Otro minutillo que se pasa volando y a por el tercero. Yo igual, a mi ritmo, ella a saco, pese a que yo vuelvo a clavar tiempo y pulsaciones, ella me saca una distancia muy respetable. Y eso que no hace más que decir que no va cara al aire, que todo son dudas, que no ha entrenado bastante, esto, lo otro y lo de más allá. Impresionante lo fuerte que está la colega. ¡ Y quejándose! Ya os conté que con la bici me deja tirado como y cuando quiere. Pués corriendo más. En fin, y se suponía que se apuntó a entrenar conmigo para que le motivase, que no me entre a mi la depresión y ya haremos bastante…Llegamos al último. Este, no sé porqué, lo voy a correr un poco más en serio, a mi ego podría no venirle bien del todo llegar cien metros detrás en un cuatrocientos. Y, al paso que vamos en los anteriores, o espabilo o me los saca. Corro todo lo fuerte que puedo, a todo lo que doy, al límite de los límites. La llevo ahí, pegadita, oyendo sus pisadas detrás hasta casi el final, donde ya echo el resto del todo y me voy un par de metros. 1´33´´. 190ppm al llegar. Creo que nunca en mi vida había visto yo el 190. Trotecillo suave hasta el club para completar la hora de entreno.

    Masaje/siesta con MIguel Bañón. Me he quedado frito. Son cosas que pasan.

    Por la tarde, al llegar a casa, nueva sesión de carrera a pie, esta vez para acompañar a mi niña Macarena en su primer entrenamiento en serio para la Pujada al Castell de este año. Había dudado en algún momento si este año volvería a meterme en el fandango que supone organizar tan magno evento. Esta mañana Maca me ha quitado, de golpe, cualquier duda. Me ha dicho que quiere correr «la de los mayores». Pués nada, cariño, no hay más que hablar. La correremos juntos. Total, que esta tarde ha empezado sus entrenamientos. 45´alternando al 50% andar rápido con correr, más bien trotar, muy muy despacito.  Calculo que habremos hecho entre cuatro y cinco kilómetros, casa-playa-orilla-fuente barca-paseo marítimo-casa. Una pasada, ya os podeis imaginar, si puede uno correr más chulo y orgulloso que acompañado de semejante princesa. De momento saldremos un par de días o tres a la semana, siempre el mismo recorrido, a intentar que vaya cogiendo fondo, adaptándose, andando cada vez menos y trotando cada vez un poquito más suelta.

    Resumiendo, que aunque lo de Macarena, el masaje y la natación matinal los apunte en la libreta de entrenos en la casilla «varios», cajón de sastre de todo lo que no cuenta oficialmente, en el fondo lo de hoy no deja de ser un triplete en toda regla.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XVII-

    Hola amigos, muy buenas.

    Ayer, lunes, tocaban 40´de carrera a pie. Llegué a bajar a la calle y todo, vestido de corredor, dispuesto a hacerlos. Pero caía un agua que no veas. Y a mi no me gusta salir a correr lloviendo. Otra cosa es que a mitad de entreno se ponga a llover, eso ha habido veces que hasta lo he disfrutado. Pero empezar ya con todo el aguacero, eso no. Total que descansé, que también viene bien.

     En compensación hoy, martes, que sí tocaba descanso, he madrugado y me ha bajado a la playa a correr un rato. He terminado haciendo los 40´de ayer, incluyendo 6 progresivos de 100m. que he ido intercalando en el tramo de regreso, según me apetecía. Bien, sin problemas, a gusto. Y, por supuesto, bajo la misma lluvia de ayer, o más. Pero bueno, hoy debía estar yo más motivado, o con remordimientos, o vaya Ud. a saber. La cuestión es que sarna con gusto no pica, dicen.

    Un par de buenos datos: ayer comencé un periodo de ayuno, a base solo de sirope de savia. En principio van a ser, como mínimo, digamos «garantizado», cinco días, hasta el viernes, incluido. Sábado y domingo sí comeré algo, en plan muy muy sano, fruta, ensaladas y un arrocito el domingo con los amigos que quieran pasarse por casa tras el tri de Denia. Sin alcohol, ni aperitivos, ni dulces, ni nada de nada. La semana que viene, si tengo narices para hacerlo, que está por ver, me volvería a meter otros cinco días de sirope. O sea, o 5 y ya está, o 5+2+5. Veremos.

    El pulso: hacía un montón que no me controlaba las pulsaciones en reposo. Históricamente, cuando empecé a correr, al principio del todo, las tenía sobre 69. Al poco bajaron y se medio estabilizaron en torno a 60-61. Cuando he estado medianamente en forma tenía entre 55 y 59.  Poco antes de la maratón de Nueva York, uno de los momentos en que más fino, fuerte, en forma he estado de mi vida, llegué a ver un 51. Pues bien, ayer, para mi tremenda sorpresa, me tumbo en el sofá al llegar a casa vestido de corredor, pero sin haber corrido (lo de la lluvia que decía antes) y, ya que llevaba el pulsómetro, me dió por controlar un poco: 51, 50, 49, 50, 49, 50, 51…Hasta un 45 y un 47 llegué a ver fugazmente. Si me lo cuentan no me lo hubiese creido. ¿Será posible que me esté poniendo en forma de verdad?

    Uff, miedo me empieza a dar ahora cuando adelgace, ¡¡¡¡voy a volar!!!!

     Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XVI-

    Hola amigos, muy buenas.

    Buen fin de semana de entrenamientos que culmina otra semanita muy correcta, cumpliendo prácticamente al 100% los planes del mister, excepción hecha de los cambios de ritmo del miercoles en lugar de los dosmiles. Dos sesiones y media de natación, tres de carrera, tres de bici, unas quince horitas, entre unas cosas y otras, varios momentos de encontrarme fuerte, de sentirme bien, buenas sensaciones generales, che, una buena semana.

    Os cuento el finde:

    Ayer, sábado, efectivamente, como muy bien suponía yo el viernes cuando escribía el post anterior, me levanté cansadito de la bici fuerte de la víspera y de la noche larga en la falla. Salí dispuesto a simplemente cumplir el trámite, rodar y rodar, sin más pretensiones, tan lento como me fuese pidiendo el cuerpo, las 3h.30´ previstas. Para no tener referencias de tiempos y distancias me dediqué, en la primera parte, a explorar un poco rutas y caminos nuevos. Así me di el lujo de rodar unos kilómetros en solitario por el circuito urbano de Valencia, en construcción. Luego me metí entre arrozales, primero por la carreterita que va de El Saler a Alfafar, luego por unos caminos rurales muy estrechos, con un canal a un lado, el arrozal al otro y los patos cruzándose por delante, muchas aves, mucha vida, un paseo precioso. Al rato volví a mi carretera de siempre y al tran-tran llegué al Mareny de Barraquetes, seguí un poco más y, sin ninguna prisa, acometí el regreso a casa.

    Pero, amigos, esa carretera es más peligrosa de lo que yo imaginaba. Pero peligrosa, peligrosa, sin bromas. No por los coches, no, quiero decir, sí, también por los coches, claro, pero eso ya se supone, ya se sabe, no me refiero a eso. La carretera del Perelló es tan peligrosa por los ciclistas que la frecuentan. Por los compañeros, los amigos, quiero decir. Ya os conté hace un par de semanas (al post del domingo 25 de mayo me refiero, a él me remito) la mala vida que me dió, aquel día, volviendo a casa, Rafa Estellés, el Pirata. Pués ayer, sábado, cuando más tranquilo venía yo, pensando en las musarañas, repetición de la jugada. Un ciclista que se pone a mi lado, levanto la mirada, Javi Abel, «Zorol» para sus muchos amigos de la Internet, una máquina de devorar kilómetros, una mala bestia, va como un tiro, está fortísimo. Mis sensores detectan «peligro». Efectivamente, poco a poco, como quien no quiere la cosa, me toca meter el plato grande, que me había jurado que ayer ni se tocaba. Luego un par de piñones menos. Me acoplo, joder, él va igual, tan tranquilo, ni se inmuta, de palique, yo me voy a morir. Otro piñoncito menos. Otra vez las piernas jodidas, como el viernes, así no hay manera. Miro las pulsaciones, que se habían mantenido todo el rato entre 90 y 100, un par de veces, incluso, 88, 89, de repente ya están a 157, y subiendo. Menos mal que el amigo tenía el coche en Pinedo, no sé si hubiese aguantado los cuatro kilómetros que me quedaban a casa a ese ritmo.

    Bueno, Javi, como te dije ayer, fue un placer. Sin coñas, un lujo los 20 km. que hicimos juntos. Gracias. Eso sí, a partir de ahora el día que quiera ir despacito saldré de lagarterana, camuflado, disfrazado, no sé, que no me reconozca nadie.

    El entreno lo terminé con 30´de impecable carrera a pie, controlando el ritmo sobre 145, sin problemas, muy a gusto acabando en la playa, con un relajante baño.

    Resumiendo, 3h.30´+ 30´, muy bien.

    Hoy, domingo, primer día del resto de nuestras vidas, he quedado con Paz para hacer cinco horitas. Las hemos hecho, bien, muy bien. Desde el principio rodando a un ritmillo bastante mayor del que suelo llevar yo en las salidas «largas», pero sin ir al límite. Con el plato pequeño, desarrollo cómodo, buena cadencia y muy relajados. De cháchara, hablándo de lo divino y lo humano, cuando nos hemos querido dar cuenta, sin despeinarnos, estábamos ya en la playa de Gandía (61km. desde casa, 2h25´, engañosas, incluyen la salida de Valencia, semáforos, rotondas, tráfico, quiero decir que para ir a 25 de media había que ir todo el rato un poco más rápido) Bueno, es lo mismo, che, que hemos ido cómodos, a gusto, pero sin hacer el manta del todo. Espero que así se entienda un poco mejor.

    En Gandía entrenamos un poco la transición bici-bici. Quince minutos. ¿Que qué es eso? Pués eso, un entreno de transición bici-bici. Llegas, te bajas rapidito, sin perder tiempo, entras en la horchatería, pides una líquida, grande, yo, y un zumo de naranja, ella, sales, te sientas en la mesita, te lo tomas en la calle, controlando las bicis, uno entra al baño, luego el otro, te relajas, comentas que te quedarías ahí toda la mañana, pagas y te vuelves a subir a la bici. Con un entreno estás preparando la T1 y la T2 a la vez.

    La vuelta, pués más o menos como la ida pero algún rato con el viento de cara y, pasando por Cullera, aflojando un poco el ritmo para explicar a Paz como es el pedaleo en modo «mínimo esfuerzo, tan solo lo indispensable para que la bici no se pare, viviendo de la inercia». Modo muy útil, en un momento dado, que conviene haber entrenado un poco, por si fuese menester  hacer uso del mismo el día del IM.

    En contrapartida, por El Saler nos hemos dado el capricho de rodar unos metros fuertecillos, acoplados, a 32, 33, 34 por hora (dice ella, que lleva chisme, yo me limito a fiarme). Al final la vuelta 2h.30´, en total 4h.55´muy gratificantes.

    También a ti, Paz, si pasas por aquí, muchas gracias. Ha sido un placer.

     Ilusionados saludos.

     P.S.: En cuanto a «lo otro» la semana se resume en comida y cena del miercoles, cena del viernes y comunión de ayer. Bueno, y lo que nos depare lo que queda de domingo, que nos bajamos ahora mismo a «La Velería», mítico garito en el puerto que de milagro no logró arruinar mi preparación del IM del año pasado, con toda la Copa América en marcha. A punto estuvo.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XV-

    Hola amigos, muy buenas.

    Hoy, viernes, primer día del resto de nuestras vidas, acabo de marcarme un entrenamiento en bici de escándalo. Pero bueno, vamos por orden.

     A primera hora de la mañana he cogido la bici de montaña y me he bajado a la playa, con bañador, camiseta y zapas viejas y el neopreno en la mochila.  Banderas rojas por doquier, algún barco cabrón nos dejó un vertido de petroleo, o fuel o lo que coño sea delante de nuestras playas hace un par de días. No obstante, yo he cogido el neopreno por si acaso. Bandera roja, prohibido bañarse, bueno, aprovecharemos el tiempo dando un garbeo con la bici. Por el paseo marítimo, hasta Alboraya y volver, siempre con el mar al lado.

    ¡Qué mar, joder, qué mar! Precioso, en calma, tentador, no hago más que mirar y volver a mirar, prohibido, ¿por qué?, ¿quién?, de algo hay que morir, dejo la bici y me acerco a la orilla. No la he visto más clara, más limpia, más transparente, más deliciosa en mi vida. Es imposible que esté contaminada. Me río de la imagen de todos los triatletas en Zurich, justo antes de darse la salida, guardando un minuto de silencio por un compañero, valenciano, que se metió en aguas contaminadas a «entrenar». Seguro que el speaker glosará mis esfuerzos, mi dedicación, los largos, duros meses de entrenamientos, el sueño truncado, jajaja, a ver si de una p. vez nos van reconociendo. Me meto al agua, está como nunca. La pena es que con el paseito en la bici he consumido el tiempo, he de llevar a los nanos al cole y la natación se queda reducida a los diez minutos más tranquilos, relajados, disfrutados de mi vida.

    Y llegamos a lo de esta tarde. Dos horitas con la bici.

    Le he puesto las ruedas «oficiales», las que llevaré en Zurich, una Corima de palos detrás y una Hed Jet 50 delante. Se las había quitado para el campus de Altea, 11 de abril y por unas cosas u otras no se las había vuelto a poner. Como, además, la semana pasada rodé con la vieja RAZESA, hoy he flipado con la diferencia. Volaba. A la ida, hasta el Mareny de Barraquetes, llevaba un vientecillo de cara, molesto pero no demasiado, el tiempo ha sido más o menos el normal, 1h.10´. A la vuelta, con el vientecillo ya en la dirección correcta, he venido muy muy rápido. No llevo cuentakilómetros, no me gusta agobiarme, pero por curiosidad he cronometrado algunos kilómetros, hacía uno a saco y otro más relajado. Los rápidos en 1´40´´ y 1´35´´, los «lentos» en dos minutos. Todo el rato acoplado,  con el plato grande, un par de veces hasta se me han acabado los piñones pequeños, emocionado, iba poniendo cada vez más pequeños, las piernas al límite, de repente le doy y ya no quedaban más. En mi vida había puesto esos desarrollos, ni cuesta abajo. Es verdad que eso ha sido solo un par de veces, pero el resto del tiempo también iba fuertecillo. Che, una gozada. 55´en total la vuelta, un cuarto de hora menos que la ida.

    Supongo que mañana y pasado lo pagaré, pero bueno, de momento que me quiten lo bailado.

    Os dejo, me bajo a la falla.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XIV-

    Hola amigos, muy buenas.

     Por aquí andamos, en el camino. Os cuento, brevemente:

     Ayer, miercoles, tocaban los tres dosmiles a pie. Ya anuncié el martes, vease la entrada inmediatamente anterior, que no iba a estar fácil la cosa. Bueno, hice lo que pude, levantarme prontito, bajarme a la playa y calentamiento, cambios de ritmo (3×5minutos fuerte/3 minutos suave), con pulsaciones en los cambios alrededor de 150, 160 y 170ppm., respectivamente. Luego baño (que no natación, no confundir los conceptos) y relajado paseo de regreso a casa. Ya digo, sin ser el entreno de mi vida, algo es algo. En total 40´.

    El resto de la jornada, efectivamente, cómo ya se preveía, duro de cojones. «Burdeos in Love» al medio día, buen garito. Con Möet Rose + Pago de Carraovejas + Álvarez Nölting y por la noche, con los magos, reunión del Comité Organizador del Congreso de Septiembre en un sitio nuevo muy interesante, C/ Sueca, 47, «La LLuerná». Nos descorcharon unas botellas que llevábamos nosotros de un vino muy especial. Se llama «La vía mágica», como un mítico libro de Juan Tamariz, lo ha elaborado el enólogo de moda en La Rioja, Benjamín Romeo, en rigurosa exclusiva para nosotros, 1.000 botellas únicamente, . Una pasada de vino, de sitio, de cena, de gente, de noche.

    Hoy, jueves tocaba bici, 2h.30´. Vestido estaba ya de ciclista, al medio día, poniéndome el casco para salir de casa cuando Mar me ha advertido de la que estaba empezando a caer. Una cosa es que me pille la lluvia por ahí, como alguna vez me ha pasado, otra es salir de casa ya bajo el aguacero. Paso. Total que sobre la marcha he cambiado de planes y en vez de hacer la bici me he adelantado la natación de mañana. Me he ido a la piscina y he hecho 2.100m., record de la temporada, el anterior estaba en 1.700. Han sido 900m. de calentamiento braza/crol a partes iguales + 10×100 crl aletas + 200 c/palas y pull. Bien, sin problemas.

    A ver si mañana no llueve y hago la bici de hoy. Ya veremos.

    Ilusionados saludos.

    P.S.: Por cierto, de «La vía mágica» he pillado un par de cajas, una para el autobus del IM de Zurich, la otra para ventilárnosla en agosto en la 7ª Edición de la Pujada al Castell de Denia.

  • Diario de un triatleta (como la copa de un pino) -XIII-

    Hola amigos, muy buenas.

     Hoy, martes, primer día del resto de nuestras vidas, lo tenía fácil. «Descanso», pone el plan de entrenamiento. De esos suelo fallar los justos.

    Aún así, me he levantado prontito y he bajado a nadar a la playa. 29´estilos, muy a gusto, amaneciendo, el mar como nunca, precioso, limpio, el agua clara, transparente, ni fria ni caliente, ni olas, ni corrientes, nada. Y la luz, esa luz de las mañanitas en La Malvarrosa que me vuelve loco, y el sol, ese solecito saludando, tímido, con su reflejo en el agua, como si fuese una intermianble calle por la que nadar. Che, es complicado de explicar, un escándalo.

    Luego, al medio día, masaje. En un sitio nuevo que han abierto enfrente de Correcaminos, interesante, bien, se le dará una segunda oportunidad, siempre sin abandonar a mis clásicos de siempre (Miguel Bañón, Logic Men).

    Por la tarde nervios, tensión, a las seis se firmaba, por fin, un contrato que llevamos estudiando, negociando, redactando, cambiando, volviendo a negociar, desde febrero. Horas y horas, muchísimo trabajo metido, y los contrarios sin aparecer. A las siete han venido, piden unos minutos a solas, joder, a que no firman, bueno, por no aburriros, a las nueve y pico, tras los últimos ajustes, se ha firmado.

    Consecuencias: a) en cuanto administrador de este blog, lo cuento y doy un poco el coñazo a mis lectores con temas que les importan un pimiento. b) en cuanto que triatleta (como la copa de un pino), gracias, guapa, mañana he quedado a comer con el cliente. «Para celebrarlo», que se suele decir.

    O sea que los 3×2000 que tenía previsto hacer por la tarde, en el río, como cualquier miercoles, o los hago por la mañana tempranito, después de nadar un rato o ya los he hecho. Igual se queda la cosa en ir en bici hasta la playa, nadar media hora y luego correr un rato intercalando un par o tres de cambios de siete u ocho minutos corriendo un poco más ligerito. Que ni en la playa tengo dos mil metros medidos, ni dispongo ya de GPS (el 305 con que preparé New York, New York, 06, anda por ahí, cedido a un atleta más serio que yo), ni a las siete y media de la mañana estoy yo sicológicamente para mucho agobio. Ya os lo contaré.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -XII-

    Hola amigos, muy buenas.

     Hoy, lunes, dos de junio, cumpleaños de mi amigo Carlitos Asensi, ni he nadado por la mañana ni he ido a yoga al medio día. A las seis de la mañana estaba ya camino del despacho y he currado de tirón, sin parar, hasta media tarde.

    Afortunadamente, al menos sí he podido estar a las siete de la tarde en Correcaminos para 40´de relajadísima carrera a pie. Uno de esos entrenos que no apetecen lo más mínimo, hasta dolorcillos sicosomáticos y todo tenía para ver si me lo pelaba, pero al final me he puesto y lo he hecho, sin más. Luego incluso he empezado la P.F. con el grupo de Miguel, hasta que se ha vuelto a poner a llover y ya he pasado de todo, me he subido a ducharme. Sin más novedad.

    Mañana quisiera nadar tempranito, ir al medio día a hacerme un masajito y por la tarde cumplir con lo que haya previsto el jefe P., que aún no lo sé.

    Ilusionados saludos.