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  • Diario de un triatleta (con perdón) -II-

    Hola amigos, muy buenas.

     Os cuento. Ayer, lunes, primer día de madrugón para bajar a la playa, a nadar un rato con el neopreno. Primera noticia: El trajecito me cupo. No sin esfuerzo, por cierto, pero me embutí dentro como pude y aunque no logré cerrrar del todo la cremallera, técnicamente puede considerarse que me lo puse. Nadé nueve minutos, nueve. Dato que permite varias lecturas. Habrá quien piense que no es mucho. Vale. Yo me consuelo pensando que el año pasado el primer día que bajé a la playa con el neopreno fueron cuatro. O sea, que este año han sido más del doble. Iremos progresivamente aumentando la dosis. Mañana espero que sean ya quince o veinte. Y poco a poco alguno más.

     Luego, por la tarde, aunque ayer no me tocaba correr, en previsión de que hoy no iba a poder ser, me adelanté la carrera a pie de hoy martes. Hice exactamente los cuarenta minutos de lo que Pablo llama «carrera regenerativa». O sea, rascándote las bolas. Yo tengo mis dudas de que regenere nada, pero hecha quedó. Con unas muy buenas agujetas del fin de semana, por cierto.

    Y, por último, todo seguido me metí una buenísima sesión de estiramientos. Ni me acordaba ya.

    De ahí al casal de la Falla Arquitecto Alfaro, donde estamos jugando el campeonato de Valencia de truc. De momento van dos ganadas y dos perdidas, será muy difícil pasar a la siguiente fase. Ganar ese campeonato algún año, esa sí sería la ilusión de mi vida. El balance de anoche se resume en tres o cuatro whyiskies y a las dos a la cama.

     Hoy hubiese debido hacer natación. En vez de eso me he metido el madrugón para hacer Valencia-Coslada en coche, reunión tensa, dura, muy áspera, pantagruelica comida en un asador junto a la A2 y viaje de regreso comentando con el cliente la jugada. Ya nadaré mañana temprano, si Dios quiere.

    Para mañana tenemos natación matinal, yoga al medio día y series por la tarde. Por la noche, más truc. El jueves he quedado al medio día con Paz, triatleta, de correcaminos, inscrita al IM de Zurich, en horas bajas de motivación, para rodar tres horas con las bicis, subir alguna cuestecilla y explicarle lo de siempre, las viejas historias de siempre, las de toda la vida. Nada que ella no sepa ya. Se tratará sólo de volver a creerselo.

    Ilusionados saludos.

  • Diario de un triatleta (con perdón) -I-

    Hola amigos, muy buenas.

     Tómese lo de «triatleta»  casí más como un recurso lingüístico que otra cosa. Para entendernos, que se suele decir. Algunos ya sabeis a lo que me refiero. Para el resto, que por aquí pasa gente de lo más variopinta, y no todos estarán, quizá, informados, me explico brevemente.

     Se trata de que entre la gente que hace triatlón se plantea de tarde en tarde -normalmente en invierno, época en que la gente suele estar más aburrida- una absurda polémica acerca de quién puede considerarse «triatleta». Sobre si basta para ello con apuntarse a un par de pruebas al año, ir y hacerlas o si, por el contario, para ser merecedor de tan alta distinción hay que vivir por y para el triatlón, hay que entrenar y competir al 100% de las posibilidades de uno, cuidarse al máximo, machacarse mucho, sufrir mucho en los entrenamientos, dar siempre lo mejor de uno mismo, relacionarse preferiblemente con triatletas, leer sobre triatlón, ver videos de triatlón, che, hasta echarse una novia/novio triatleta he llegado a leer por ahí como requisito poco menos que esencial.

     Si no, pues no eres triatleta «de verdad». Vienes a ser, en su consideración, una especie de intruso, un gordo inferior al que poco menos que soportan en sus competiciones porque no tienen más remedio, pero vaya, que nunca llegará a poder acceder al selecto grupo de semidioses del Olimpo que, ellos sí, dedicados en cuerpo y alma al tema, se merecen tan alto nombramiento.

     Bueno, no sé si queda muy claro, yo me entiendo.

    En todo caso, quede dicho, desde ya, que tomo prestada la denominación temporalmente, sólo para unas semanas, no más de ocho. En cuanto pase el IM de Zurich la devuelvo, renuncio de nuevo formalmente a ella, sin más trámites ni requisitos, y a otra cosa. Y sólo, como he dicho más arriba, para entendernos. Bueno, y porque espero que llevar este «diario de un triatleta» me ayude un poco a motivarme, a vivir parecido a como lo hacen ellos, mentalizarme casi como ellos, entrenar como ellos, sufrir como ellos, renunciar a tantas cosas (o casi) como ellos, portarme muy muy bien, adelgazar, entrenar como un perro, hacer todo lo que esté en mi mano en las próximas ocho semanas. Excepto lo de la novia triatleta, ya se entiende.

    Otra cosa que, por lo poco que llevo visto de ese mundillo, les jode bastante a los «triatletas de verdad» -y que conste que para nada es esa mi intención al escribir esto- son los planteamientos del tipo «¿se puede hacer un IM en x semanas?», como si se tratase de aprender alemán en diez días o chino en quince, o cocina austrohungara por correspondencia. Habráse visto, un IM, cuando ellos han pasado por todos los escalones del camino, durante años, hasta ver un día la luz blanca esa de la que habla Garbanzito a veces. Pues bueno, aún sin intención de que esto parezca un reality show de la tele, algo del planteamiento ya acabará teniendo, mal que nos pese. Finalizada Ronda, ahora toca IM a saco. El problema es que ya está ahí, quedan sólo ocho semanas, seis si quitamos las dos últimas en que no parece que sea prudente entrenar en exceso. O sea que habrá que intentar sacarles todo el partido que se pueda.

     Las lineas maestras van a ser: a) bici, bici, bici, mucha bici, hasta aburrirla. Tanta como pueda y sea capaz. b) Nadar en el mar, si pudiese, cada mañana de lunes a viernes, más un par de sesiones de técnica en la piscina. c) Cumplir con los planes de Pablo poco menos que en plan militar, religioso, triatlético, vaya y d) no competir ni en Zarautz ni en la QH, lástima de dos dorsales. Me limitaré a los tris de Valencia (01.06, olímpico) y Denia (15.06, sprint, con ida a Denia la víspera y regreso a Valencia tras la prueba en bici).

     De momento, tras los 91/101, hasta el jueves descansé. Descansar en sentido exacto, literal, sin paliativos. Nada de nada, salvo un día tonto de esos de comida, copas, cena, más copas y demás el martes. No es lo que ponía el plan de entrenamiento, claro, Pablo tiene un criterio de descanso menos riguroso. Es por ello que hasta el jueves ni lo abrí, no fuese a ser que me encontrara lo que, efectivamente, contenía.

    El viernes tenía natación. Ni me acuerdo de la vez anterior que nadé. Me fuí a la piscina e hice 1.200m., a mi aire. (300 calentar, casi todo braza, 25+50+75+100+100+75+50+25 crol, descansando a placer entre cada uno, 200 con palas y pullboy, 50 con aletas, tironcillo en gemelos, me las quito y acabo con 150 braza).  Bien, muy bien. No pensaba que pudiese pasar de 1.000m. «el primer día».

    Ayer, sábado, tenía 2h. de carrera+2h. de bici, y por ese orden. Me aproximé bastante. Hice 1h.40´de carrera a pie (15´125ppm., 15´135ppm, 15´145ppm. 6×5´mitad andar, mitad corriendo a saco por la arena blanda de la playa, a reventar, brindis a Sables09, 20´de regreso, tranquilo), 14 minutos de relajada transición y 1h.40 de bici, sin mayor novedad. Casa-Perellonet-casa. Con buenas sensaciones, en general.

    Hoy, cuando Mar me ha preguntado, comiendo en la Tratoria de Carlo -hay entrenos que se pueden perfectamente celebrar, ¿porqué no?- que qué tal el entreno, le he contestado que había sido el mejor entrenamiento de mi vida. Como suena. Tocaban 5h. de bici y 40´de carrera a pie. De bici han acabado siendo algunos menos (4h.20´), casa-Tavernes playa-casa, pero disfrutando como un enano. Todo el rato con el plato grande, casi todo el rato acoplado, feliz, sintiendome bien. Me he cruzado con varios compañeros del club, a los primeros no he podido reconocerles (¿Alfonso, quizá?; ¿Bisbal?). De Javi Abel, Zorol, no tengo ninguna duda, a él sí le he visto bien. Y eso que iba el tío como un misil. Toda la vuelta, desde Cullera, a tope, como si fuese una contrareloj. Cantando a grito pelado, para animarme más. Adelantando a bastante gente, incluso algunos gurpillos de tres y cuatro ciclistas. Che, inconmensurable. Hasta las cuestas de los puentes, ya llegando, donde normalmente ponía siempre un desarrollo un poco más asequible las he subido según venía, acoplado, como si fuesen llanas. Cantando «El rey», «Hoy puede ser un gran día», «Color esperanza» y no sé cuántas más, todo el rato cantando, feliz. Lo mejor ha venido al llegar a casa. Como venía tan fuerte en la bici, estaba poco menos que seguro que la transición me iba a costar un mundo. De hecho me he reorganizado el plan, en una rápida autonegociación para hacer diez o quince minutos de carrera, como se pudiese, y arreando. He salido con esa idea, hacia la playa, pero al cabo de cinco minutos iba como nunca de bien. Me he calentado y me he puesto a correr de verdad, sin tonterías. A los quince minutos he visto que las pulsaciones iban altas, 165, he controlado, bajan a 145, así hasta los 30 minutos, aprieto un poco, 155, aflojo, 150, es fantástica la sensación de que mi cuerpo me obedece, que hace exactamente lo que yo quiero, si quiero voy más rápido, si quiero más lento. No me arrastro por la orilla, corro, corro como un señor, playa arriba, playa abajo, con mi mono nuevo de correcaminos, esponsorizado por mi despacho. Los últimos cinco minutos a tope, por encima de 170ppm. Al final los 40´, de reloj, casi que sintiendo que no fuesen más.

    El final feliz ha consistido en un maravilloso baño en la playa, allí mismo, todo sudadito, para terminar. Ha debido ser poco menos que pecado.

     Ilusionados saludos.

     P.S. De las dos comuniones que «amenazaban» el fin de semana la cosa se ha quedado en media (ayer sí fuimos, por la tarde, pero cuando la cosa se ponía ya golfa, golfa, a las once de la noche, nos escapamos a casa. A la de hoy, al final,  ha ido Macarena sola, pero vaya, lo de Tratoria de Carlo no ha debido ser mucho mejor. Es lo mismo, hoy estoy especialmente contento, no me voy a mortificar. Eso ya a partir de mañana. O no, ya veremos.

  • Ronda 2008, 101, 91, H+QNC.

    Hola amigos, muy buenas.

    No ha podido ser. Esta vez no me ha dejado. Tras 91 km., cuando sólo me faltaba llegar, rematar la faena, con Ronda ahí, a un tiro de piedra, con gran dolor de mi alma tuve que tirar la toalla. Voy a tomar prestada una reflexión de Pablo Cabeza, mi entrenador. Él se refiere al IM, pero, en el fondo, es lo mismo, es igualmente válida para los 101: Entonces no lo sabía, pero luego lo he llegado a entender. El Ironman es un gran monstruo al que uno mira a los ojos fijamente desde meses antes y con el que te bates en duelo en una lucha tal vez demasiado larga  (…) Aquí la suerte no existe, solo el trabajo. Al Ironman se le debe respetar, enfrentándose a él con las armas de que se dispongan en función de la preparación realizada, conociendo los propios límites para no rebasarlos, porque en un solo zarpazo, en un descuido, el monstruo te lo puede arrebatar todo.   

                Me gusta lo del monstruo y el zarpazo, algo así debió ser lo que me hizo a mi la carrera de Ronda el domingo de madrugada, a eso de las cuatro de la mañana.

      Yo, por mi parte, tengo una teoría, llevo ya algún tiempo diciendo que el éxito en este tipo de pruebas, duras, largas, extremas, a fe que Ronda lo es, el éxito, digo, se asienta en tres pilares, cualquiera de ellos tan importante como los otros dos: a) Tener una confianza ciega, ilimitada en uno mismo, b) haber entrenado moderadamente y c) hacer las cosas muy bien el día de la prueba, no hacer tonterías. En mi caso el primero, la confianza, siempre me la doy por supuesta, como el valor en la mili. No tenía, nunca tuve, la menor duda el respecto. Había entrenado, quizá no al 100%, pero sí, desde luego, razonablemente. Cuatro maratones en los meses previos, más la Macrofondo de la Comunidad, el Campus de Altea, algunas etapas del Camino de Santiago, los largos de bici, algo de natación, en fin, que sin ir para echar cohetes –ya sabéis, el p.peso (sólo había logrado bajar de 99 en enero a 87 hace unos días)- podría haber sido más que suficiente, de haber hecho las cosas bien. No las hice, cometí errores y el zarpazo del monstruo fue de los que hacen época. Probablemente sea por eso por lo que le quiero tanto, por lo que estoy tan enganchado, por lo que valoro tantísimo las dos ediciones es en que se quedó quietecito y me dejó llegar al kilómetro 101. Bueno, ahora mismo estamos 2-2. Ronda 2, zarpazos del 2003 y 2008-PEPO 2, incontestables triunfos de 2005 y 2006. No es un marcador que piense dejar así. Bien sabe Dios que no. 2-2 no va a quedar este partido. 

                Venga, os cuento un poco, a vuelapluma, según me vayan viniendo los recuerdos.

     

     Un frío del carajo en el campo de futbol, esperando la salida. Salgo con Josepepe, sin contrato (ya tiene coña que para haber decidido ir sin contrato llegásemos juntos al 90). La calle de La Bola, como siempre, muy emocionante.               En el 11 las chicas, Mar y Alicia, con un impresionante despliegue de medios, medio mercadona, media farmacia y media tienda de deportes en el maletero. De todo llevaban. Breve parada y seguimos. La cosa va bien, normal, sin problemas.  

                En el 25 Josepepe se va un poco por delante, yo sigo a mi ritmo, luego nos reagruparemos en el 35. Todo en orden, ni tengo sensaciones especialmente buenas, ni especialmente malas. Simplemente me limito a ir pasando los kilómetros. Disfruto, como siempre, eso sí, del campo, de la Serranía. Es una pasada.

                  En el 35, Arriate, la primera parada larga. Las chicas nos preparan medio bocata de jamón a la catalana, tomo también unas galletitas saladas y algo de chocolate con almendras. Con una cocacola. Cambio de calcetines, de cortavientos, de buff y de gorra (lo que más se había mojado en un par de chubascos aislados que nos habían pillado por ahí atrás) y debidamente alimentado, con las piernas frescas de colonia y voltarén emulgel, los pies cuidaditos, compeed renovados, la moral por las nubes, en plenitud, continuamos.  

                Los 20 kilómetros siguientes, hasta Setenil, cuesta de los cochinos incluida, los hacemos en estado de gracia. Voy como un tiro, a Josepepe, que de normal anda mucho más que yo, le cuesta seguirme. Corro a placer, zancada larga, fuerte, poderosa. Los ratos que vamos andando pasamos a un montón de gente. De hecho al llegar a Setenil las pomponeras alucinan de que ya estemos allí, “tan pronto”, nos esperaban al menos una hora más tarde. Dicen. Segunda parada larga, de nuevo calcetines, colonia en pies y piernas, voltarén en gel por las piernas, algo de picar, nos relajamos un poco con ellas y seguimos.

    Para los amantes de las estadísticas, dejaré dicho que por el km. 50 pasamos en exactamente 7h.30´. Paradas, avituallamientos, todo incluido.

                De Setenil salimos comiéndonos el mundo. Corriendo cada vez que se podía, sin la menor duda de estar haciendo la carrera perfecta, venga a adelantar gente. Así hasta el 65 o 66, en que poco a poco se fue haciendo de noche. Y empezó a caer agua, pero agua de verdad. ¡Qué manera de llover, joder! La bajada hacia el cuartel se hace casi imposible, venga barro por todas partes, imposible andar sin caerse, midiendo cada paso, venga agua, venga viento, ¿”dantesco”, o algo así, se dice en esos casos? No sé, de verdad que la bajadita se hizo bien complicada. Me pegué una muy respetable galleta bajando, un buen costalazo. Pero bueno, no estaba la cosa para andar mirándose uno mucho, en pié y para abajo. En el 72 hay un avituallamiento, la gente se está retirando como moscas, definitivamente hoy vamos a tener mérito, vaya que sí.

                Al cuartel, km. 77 llego al borde de la hipotermia. ¿”Al borde”, digo? Heladito de frío, con tiritonas, calado de agua hasta los tuétanos, una sensación horrible. Nos metemos en el coche, toda la ropa fuera, toda limpia, nueva, seca. Tardo un ratillo en entrar en calor. Cenamos un bocata, otra cocacola, me siento de nuevo bien, de nuevo firme, decidido, todo en su sitio, ya sólo quedan 24km. ¡Vámonos!

                Aquí cometo el principal error, garrafal, de novato, ahora, a toro pasado. Pero había que estar allí, había que haber pasado el frío que pasé una hora antes, claro que ahora es todo muy fácil, en ese momento no lo fue. Mallas largas, dos camisetas de manga larga, chubasquero impermeable, con capucha, gorra, braga militar gruesa, guantes gruesos y, encima de todo, impermeable gordo, de plástico duro, rígido, por las rodillas. Vaya, como a pasar una ventísca en el Himalaya iba yo saliendo del cuartel. Justo cuando, además, para más coña, se empezaba a quedar una noche espléndida.

                Salimos muy bien, rapidillos, decididos, muy recuperados de todo lo anterior, a buen ritmo. Sin dudas. De hecho el amigo Quintiliano, con el que nos cruzamos, ha dejado escrito por ahí que me vio, dice, “con muy buen porte y ritmo”. Efectivamente, así era. Mar me ha dicho luego que es, con diferencia,  la vez que mejor me ha visto salir del cuartel. Cierto, también. Salí como nuevo.

                Llegamos a la cuesta de la Ermita y, por no hacerlo más largo, me pegó la pájara de mi vida. Un golpe de calor. Sí, ya sé que suena a cachondeo que te pegue un golpe de calor a las dos o las tres de la mañana, en plena subida a la Ermita, pero es lo que hubo. Yo iba como dentro de una sauna, las cuatro capas, dos completamente impermeables, más el esfuerzo de la subida, en menos de lo que se tarda en escribirlo me deshidrataron. Josepepe me ha contado luego que al girarse y verme la cara, sudando como un cerdo, pálido, desencajado, se acojonó un poco. De repente estábamos ahí, kilómetro 81 u 82, en mitad de las subida y mi problema ya no era subir, que también, sino, de momento, no caer redondo en el sitio. A pasitos muy cortos, con un tremendo esfuerzo, logramos llegar arriba. Ni sé el tiempo que nos costó, pero al final llegamos. Bajando me medio recupero un poco. Ya puedo hablar, que no es poco, subiendo no podía. Llegamos al avituallamiento del 84, trato de beber, mi cuerpo no admite nada, ni líquido n i sólido, un mínimo trago de agua, me mojo los labios en acuario, relleno el bidón, para tratar de beber más adelante y seguimos.

                Parada técnica en un campo, junto a la carretera, aguas mayores o termine Ud. de deshidratarse del todo, si es que le quedaba algo.

                A trancas y barrancas llegamos al puto camino junto al río. Una especie de interminable barrizal amazónico, como los de las películas de rambo, en las selvas, imposible dar un paso. Yo ya voy zombie. Grogui. Poco a poco se me va Josepepe, dejo de verle. Me cuesta dar un paso, las zapatillas se hunden en el fango, estoy torpe, me caigo tres veces, para levantarme he de agarrame a las hierbas. Al salir del camino, mi amigo me espera. Según me contó luego, tras la carrera, llevaba allí ya un cuarto de hora (el último kilómetro, o poco más, me ha costado 45 minutos, que se dice pronto), los 15 minutos “los he perdido” en tan solo tres o cuatrocientos metros.

                Tengo la boca seca, completamente seca, es una sensación extraña. Trato de mojármela con el bidón, no se me pasa. Beber no puedo, no me entra.

                Es el km. 90, le pido a Josepepe que, por favor se vaya, estoy sufriendo de verle como me espera, como se preocupa. No sin insistir un poco lo consigo. GRACIAS por todo, una vez más, amigo, la próxima vez que pase por ese puto camino, si Dios quiere será contigo y saboreando cada uno de los pasos que demos.

                Me arrastro del 90 al 91 y, al llegar al avituallamiento me siento a recuperar un poco. Estoy vació, aún así sé que lo que me queda es más fácil que lo hecho, trato de convencerme de que sí que puedo. Solo que no es verdad. No puedo dar un paso más. Jode mucho, claro, sabes que Ronda está ahí, al ladito, que lo único que has de hacer es seguir, que no te queda nada. Pero no puedes. De nuevo escalofríos, tiritonas, me echan un par de mantas por encima, “a ver si mejoro”. Por los cojones, con perdón, voy a mejorar. No tengo fuerzas ni de llorar. Ni ganas. Con las cosas que no tienen repuesto se puede jugar un poco, sí, pero con cuidado. Y hoy ya hemos excedido los límites a partir de los cuales las bromas dejan de ser de buen gusto.

    Con la última energía que me queda me levanto, miro al legionario con la cabeza alta, sin nada de que avergonzarme y le digo que, por favor, me lleven a Ronda, que ya vendré a terminarla otro día, otro año, que hoy, de verdad, no puedo más.

    Eso, más o menos, debió ser todo.

    ¿Se dedican los fracasos?

    No, claro, los fracasos no se dedican. Pero lo de esta fin de semana, si me permitís, yo sí quiero dedicárselo a un par de amigos. Ellos no se conocen, creo y, paradójicamente, tras 101km. por esas sierras de Dios no entraron juntos en meta por tan solo un minutillo de diferencia. Uno es Josepepe, claro, es obvio, con todo mi agradecimiento. El otro Hilario. Compañero, buen tipo, a quien hace un año y pico me sorprendí mucho de verle subirse al autobús en el kilómetro 40 de la maratón de Sevilla. Entonces no lo entendí. Desde anteayer, amigo Jaime, te sigo apreciando tanto como siempre pero, además, no sabes cómo te admiro.

     

    Enhorabuena a todos los que sabéis en primera persona el frío que hacía en ese campo de fútbol, justo antes de la salida.

       

  • Todas las cosas estarán listas…

    …si nuestras mentes lo están.

     Hola amigos, muy buenas.

    Hace un mes, más o menos, escribí un post bajo el título «Me está costando». Por ahí abajo anda. En uno de los comentarios el amigo Lander me recordó, amablemente, algo que escribí hace un par de años, unos días antes de participar en la inolvidable maratón de Nueva York. Una especie de escala de valores, unos criterios para valorar el grado de cumplimiento de no se sabía entonces muy bien qué objetivos. He buceado por las entrañas de mi muy querido foro de elatleta hasta encontrar el tema en cuestión, del que copio y pego. Salvando las distancias, allí eran 42km., pasado mañana serán 101, entonces hablábamos de tres o cuatro horas, el sábado de entre diecisiete y veinte, espero. Digo que salvando las distancias, el concepto sigue siendo válido. Estar en la salida es, con diferencia, lo que más valoro. Luego ya, una vez que empiezas, ya puestos, ¿qué vas a hacer?, pues darte un garbeo, disfrutar lo que se pueda y tratar de llegar.

    Lo dicho, copio y pego, de NY 2006:

     Guille, me ha gustado eso de que no sabes si me saldrá o no «lo que me propuse». Pero si yo no me propuse nada. ¿O quizá sí?Es lo mismo. Aprovecho y te cuento, a día de hoy, cuales son mis objetivos más realistas, sinceros, en relación a NY. Ayer, sin ir más lejos, lo hablaba con mi hijo Pepe, que me preguntó más o menos lo mismo. Si tuviese por algún sitio el anterior tema del deseo y el camino, el anterior a Ronda 06, podría copiar y pegar, recuerdo que justo antes de Barcelona 06 escribí algo parecido a esto, venían a ser los mismos (allí se cumplieron al 70%, eso sí, lo pasé bien de verdad, sobre todo después de la carrera, comiendo en La Clara. Bueno, cenando en L¨Abac la víspera tampoco estuvo mal lal cosa):

    1.- Estar en la salida me supondría un grado de satisfacción, de cumplimiento, del 50%. Eso, que parece una tontería, cada vez tengo más claro que no lo es. Supone no haberte lesionado, no haberte desmoralizado, ni desmotivado, implica haber completado, mejor o peor, sí, pero completado, una preparación ambiciosa. Y, quieras o no, tiene su cierto mérito. Insisto, ponerme el día 5.11 en la linea de salida, pase lo que pase luego, para mi ya supone un aprobado.

    2.- LLegar a meta sano y salvo, entero, terminar la carrera, en el tiempo que sea, lo valoro en un grado de cumplimiento del 70%. Es un 7, un notable, cada vez le tengo más respeto a esta distancia, me gusta, sí, me divierto haciendolos, sí, pero no dejo de reconocer que son largos de cojones y pasan muchas cosas, y no todo el mundo termina, y hacerlo entero muy bien, en el tiempo que sea. Sería la 21ª vez que corriese más de 42km. de tirón (la 20ª desde Valencia 2003, la 6ª en el último año). Me dejaría, seguro, feliz y satisfecho conmigo mismo.

    3.- Bajar de 4h. sería un 75%. Sólo dos veces en mi vida he bajado de 4 horas y de la última (Valencia 04 hace ya muuuucho tiempo).

    4.- Bajar de 3:56 implicaría hacer la segunda mejor marca de mi vida. Si eso no es para ponerse uno por lo menos un ocho ya me dirás…o sea, 80% de cumplimiento.

    5.- Cualquier tiempo inferior a 2h.99´ me parecería un escándalo, un 10. Máxima felicidad, el summum. La leche.

    6.- Bajar de las míticas 3h.33´53´´ de Valencia 2003 me sigue pareciendo una utopía, un sueño. No es esa, tampoco, como te digo, mi intención, me conformo con -aparentemente- mucho menos, con ser feliz, correr a gusto, disfrutar, sentir que le puedo a la carrera, que hago las cosas bien, que, tiempos a parte, me sale «un carrerón». En fin, los que habeis saboreado alguna vez esa dicha de correr en estado de gracia sabeis de que hablo. Pues eso.

    En todo caso, además, joder, no borro todo lo anterior porque llevo ya un rato escribiendo y me sabe mal. Pero, ¿quién coño (con perdón) me he creido yo que soy para andar estableciendo los objetivos? Aqui el Team Manager el el Jefe Felipem. Se hará lo que él mande. Y punto.

    Ilusionados saludos

    Pues eso, amigos, que en menos de 35h. tenemos una cita importante, con nuestro destino, con nuestra carrera, con los más bellos sueños. Y con un puñado de buenos amigos.

    Entre mis ilusiones, este año, esas ideas-fuerza que nos hacen seguir cuando parece que ya no se puede más, estarán a) un tatoo de «101 H+QNC» que me voy a regalar si consigo, al menos, un 70% de cumplimiento, b) el compartir la gloria con Josepepe, socio, amigo, hermano, compañero del alma, compañero, c) el saber que en meta estará su mujer, mi amiga, Alicia (a la que en el 2006 le regalé la llegada, entonces andaba ella peleándose con un p.cancer, hacerlos por ella me dió la fuerza para llegar) y, d) sobre todo, por encima de todo, tener siempre a mi lado a la mejor persona de este mundo. Va por ti, cariño.

    Ilusionados saludos.

  • Semanita de lo más razonable.

    Hola amigos, muy buenas.

     Dentro de una semana, a estas horas, estaremos, si Dios quiere, tragando polvo, a pleno sol, entre Alcalá del Valle y Torrealhequime, empezando a pensar en la puta cuesta del infierno que nos espera un poquito más adelante. Ronda, los 101, la carrera por excelencia, la única, por ahora, que de verdad me ha enganchado con fuerza, la que me hace sentir cientounero todos y cada uno de los días de mi vida, esa de la que tan orgulloso estoy, mi carrera, mi Ronda, digo, con sus cuestas, sus miedos, su Legión, bendita Legión Española, ya está ahí. Ya tengo ganas de llegar, el viernes, con Josepepe,  a la Alameda del Tajo y abrazar uno por uno a un montón de amigos, tipos duros, buena gente, que andarán por allí. Todos haciéndose los relajados, como si nada, aparentemente tan tranquilos, pero todos con los duendes en la barriga. Que, aunque no digamos nada, todos, al final, el viernes, tendremos una mirada muy parecida. Una de esas de las grandes ocasiones, de las que necesitan de pocas explicaciones. 

    Lo dicho, ya tengo ganas de estar allí. Sentirme uno de ellos. Sufrir, reir, pasar calor a las cuatro de la tarde, a pleno sol,  sentir como el frio de la madrugada se te mete dentro y te bloquea, te limita, notar cada dolor, extasiarme con las gentes, con las vistas, empaparme de sudor, de reflex, de aspirinas, de geles, de ampollas, de todo, comerme la Serranía con patatas y volver a sentirme, si Dios me concede de nuevo tamaño privilegio, el hombre más grande del mundo subiendo la p.cuesta del Cachondeo.

     Esta semana, como digo en el título, ha sido, está siendo, razonable. El lunes tocaba descanso. esos los cumplo a rajatabla. El martes natación. Hice 1.000m. a mi aire, lo que me apetecía. Si no recuerdo mal fueron 200 + 200 aletas + 200 pull/palas + 200 aletas + 200 pull/palas. Miercoles 40 minutillos de carrera, al tran-tran, por el río y luego PF en el club. Bien, sin problemas. Antes, por la mañana, había hecho media horita de bici urbana, con la BTT por la playa, de mi cosecha, fuera del plan. El jueves bicicleta. Valencia-Villalonga, unos 73km., 3h.35´. El plan ponía «5h.máximo», o sea que lo cumplí. Pero vaya, con malas sensaciones, no sabía cómo sentarme, me dolía todo, no iba cara al aire. Llevaba veinte días sin tocar la bici, desde Altea, y me parecía como si fuese el primer día de mi vida. Ayer viernes Camino de Santiago, con Mar. La Font de la Figuera-Almansa, 27km., algo menos de 6h., muy bien. Salimos entre viñedos, entramos en la Comunidad de Castilla-La Mancha, por la que haremos más de 400km. Trigales, amapolas, polvo, tierra, camino, largas rectas, sol de justicia, soledad, silencio, campo y satisfacción, mucha satisfacción. Almansa nos recibe con una mascletá, están en plenas fiestas de Moros y Cristianos, pese a lo cual logro comprotarme medio bien. El post-Camino se limita a cuatro claras de cerveza, una, dos, tres, cuatro en menos tiempo de lo que se tarda en escribirlo y sin dar tiempo a que la cosa se complique más nos volvemos a Villalonga, con los nanos.

    Hoy he hecho la bici de regreso. Villalonga-Valencia. Alargando un poco la etapa, al salir me he ido hasta Oliva, allí ya he tomado dirección Valencia, habrán sido ochentaypocos. Unos 10km. más que anteayer, 26 minutos menos. He venido como un señor, a tope, los últimos 50km. con el plato grande, acoplado, como si estuviese haciendo una contrareloj y llevase la cámara de la tele detrás. Una pasada, he disfrutado, me sentía fuerte, en estado de gracia. Muy bien. Espero que no haya sido un espejismo.

    Mañana toca una horita de carrera continua. Bajaré a la playa, tempranito. Podría ser que la terminase con el primer baño de la temporada. Ya veremos. Con eso terminará esta semana, la penúltima. La próxima, en realidad, se limita a cuatro días, lunes a jueves, el viernes ya saldremos de viaje y el sábado, a las once, sonará el cañonazo que da la salida de  los 101. Supongo que lo que procederá hacer será ya muy poca cosa, un par de masajitos, un par de sesiones de yoga, un par de días de natación, dos trotecillos de broma, de esos de veinte minutos por lo de los nervios (el que tenga) y poco más. En cualquier caso, estaremos a lo que mande el Jefe Pablo, que para eso es el que sabe de esto.

    Ilusionados saludos.

  • 29/43

    Hola amigos, muy buenas.

    La vigésimonovena vez no ha deparado ninguna sorpresa reseñable. A estas alturas y con estos kilos estaba más que claro que se trataría de sangre, sudor y lágrimas, de correr despacio hasta dónde se pudiese (media maratón, 2h.18´) y de ir alternando andar y correr en la segunda media (2h.55´) . Ningún kilómetro por encima de 9´, mucho calor, una más que respetable insolación + quemadura de hombros, cansancio generalizado y poco más. Otra medallita a la vitrina y un buenísimo entrenamiento para Ronda. Espero.

     Hoy, por no tener, no tengo ni agujetas. Eso sí, estoy francamente cansado de los últimos cinco días, con más de dos mil kilómetros de coche, varias comidas y cenas (Santceloni inconmesurable, por cierto. Laredo muy bien. La Bola como siempre) y un coñazo de juicio de tres horas hoy en Alcañiz.

    Mañana empezará a normalizarse mi vida, entrenamientos incluidos.

    Ilusionados saludos.

  • La semanita del MA.PO.MA.

    Hola amigos, muy buenas.

     No es uno de los objetivos, nunca lo ha sido. Se trata sólo de correr un rato por las calles de Madrid, en compañía de siete, ocho o nueve mil tíos más. Sin prisa, tiene uno toda la mañana para completar los 42.195. Pero, para que nos vamos a engañar, cuando faltan cuatro días, por muy relajadito que te lo plantees, por mucho que digas, pienses, hagas como que dices o hagas como que piensas, al final, la sensación esa en la barriga, algún ratillo ya la vas teniendo.

    Será por el calor, ¿la calor?, será por las cuestas, será porque ayer corrí una hora, con cuatro cuestecillas (nada al lado de las que habrá que subir el domingo) y me noté cansado, será por lo que sea, pero tengo la impresión de que a esta del domingo, a la de Madrid, le tengo algo más de respeto del que le tenía hace un par de meses a las de Valencia, Sevilla y Barcelona. En fin, lo que tenga que ser será. Ya os contaré.

    Por el momento la semana va muy tranquila. De entrenamientos, quiero decir, que de trabajo vamos serviditos. Lunes y martes descansé. Ayer miercoles bajé al río a correr, a última hora de la tarde. Me cayó una buena tromba de agua encima. Disfruté del olor de la lluvia en primavera, de la tierra mojada, de cuatro cuestas, las de siempre, Parque de Cabecera, algo más suaves que la semana pasada (2´19´´+2´10´´+2´03´´+1´49´´) y, sobre todo, de un maravilloso arco iris, ya llegando al club, de regreso, por encima del puente de Serranos, con las torres, las nubes, el sol, los jardines y, por encima de todo, el arco iris. Bien bonito.

    A partir de hoy, en los próximos días, voy a hacer unos cuantos kilómetros. Con el coche, quiero decir. Hoy, por la tarde, Valencia-Madrid. Mañana Madrid-Valencia. El sábado Valencia-Madrid de nuevo. El domingo Madrid-Valencia. Y el lunes, para rematar la faena, Valencia-Alcañiz-Valencia. Con algunas reuniones, algún juicio y una maratona de por medio. O sea que entrenaremos lo que podamos. Las intenciones serían hacer hoy, al medio día, un par de horitas de bici. Trotar mañana temprano media horita larga por la Casa de Campo, otra media horita, ésta más bien corta, el sábado, por la playa, mi playa, viendo amanecer, Mapoma el domingo y descansar el lunes.

    En cuanto  a «lo otro», pues bueno, al no haberme hecho el esguince, lo del Enópata de la entrada anterior queda descartado. Lo que sí tengo confirmado es que hoy se cena en Santceloni y que el domingo la recuperación del maratón será en La Bola. Supongo que el sábado no comeremos mal, ya que invita un buen cliente, aún no sé dónde y habrá que encontrar un huequecillo para volver por la Taberna Laredo, supongo que el sábado a cenar. También os lo contaré, si Dios quiere.

     Ilusionados saludos.

  • Enópata abraza al Tio David, o «La fartá de Alfafara».

    Hola amigos, muy buenas.

     Me limitaré a copiar y pegar el correo que acabo de recibir del amigo Juan Ferrer. Se comenta solo.

    Ni que decir tiene que no puedo asistir, que lo primero es lo primero y ese fin de semana estaré por Madrid, con la ¿sana? intención de correr un rato por sus calles el domingo. Pero no me direis que no tiene buena pinta. Vamos, que como tuviese la suerte de hacerme un pequeño esguince, o algo, esta tarde corriendo, de cabeza me apuntaba a la gran fartá.

    «Estimadas criaturas enópatas, ya venía siendo hora que Enópata “abrazase” de nuevo a un restaurante amigo.Esta vez, va a ser a uno de los grandes desconocidos de la Comunidad Valenciana, Casa del Tío David en Alfafara.Es un restaurante muy original, situado en un pueblo de apenas 400 habitantes, (hay que tenerlos cuadraos para montar un restaurante en un sitio así), está muy cerquita de Bocairent que algunos de vosotros ya conocéis, y su cocina, además de gozar de una impecable tipicidad, es auténtica, sin florituras superfluas, sin mariconadas, con aromas y sabores rotundos.Después de visitar este restaurante en repetidas ocasiones, y disfrutarlo al máximo, hemos preparado junto con David (jefe de sala y sumiller) y su mujer (la excelente cocinera) un festival de gastronomía y vinos, que los tiempos venideros recordarán como: “la fartá de Alfafara”.Consta de cinco platos típicos, reinterpretados con sensibilidad y buen gusto, (Achtung a la Pericana y a la Olleta) y 14 magníficos quesitos artesanos, elaborados con leche cruda, ¡para rebajar!Las viandas serán presentadas “brevemente” por David, y los vinos por el Enópata. MENÚ:  Pericana de la sierra Mariola con aceite virgen extra de Blanqueta, Alfafarenca y ManzanillaCon champagne André Clouet Rosé Grand Cru Magnum Ensaladilla Marinera de calamar y merluza adobada a nuestro estilo Bolets de xop con Parmigiano Reggiano y manzana Perello.Con Fino Macharnudo Alto de Jerez Olleta medieval de Blat picat al amor del fuego.Con Domaine Michel Morey-Coffinet 1er Cru La Romanée 2005 Chardonnay Lomos de Bacalao con ajoaceite sobre fondo de Calabaza y Naranja.Con Signal Hill Straw wine 2001 de Sudáfrica Tabla de Quesos para el ChampagneReblochon, Valençay, Vacherin de Mont d ‘Or, Crottin de ChavignolCon Franck Bonville Cuvée de “les Belles Voyes” Grand Cru Tabla de quesos para los vinos TintosTorta del Casar, Parmigiano Reggiano, Manchego, Comté, Idiazábal.Con Gran Calzadilla 2002  Huete  Cuenca Tabla de Quesos  para los vinos dulcesLangres, Livarot, De la Peral, Roquefort y Blue StiltonCon Fondillón de Salvador Poveda Gran Reserva de 1980 Alicante Reserva: 95 euros. Vinos incluidos.   Los más perezosos o “indispuestos”, podrán  quedarse a dormir por la zona, pues aunque el camino de vuelta todo es de bajada, el reposo se hace aconsejable después de un menú de estas características.Alojamientos aconsejados: Casa Rural» El Pinet» en Alfafara. (Se puede llegar a rastras o reptando desde el restaurante) En Agres: 
    (a 4,6 kilómetros de Alfafara)
    El BatlleVerdechoMasía San JoaquínPensión Mariola En Bocairent:(a 5,9 kilómetros de Alfafara)Casa Rural L´AlboretCasa Rural BarettaHotel La EstacióHotel L´AgoraHotel Ferrero  (especialmente aconsejado por muchos motivos, uno de ellos, el increíble desayuno con champagne y el exquisito pata negra que sirven, además de los jacuzzy, el gimnasio, la piscina, la impecable cocina de Silvia, la genialidad en sala de Manolo y la impresionante carta de vinos de un servidor) Para poder asistir a este encuentro de hermandad entre las huestes enópatas y los lugareños de Alfafara, es necesario reservar plaza en este mail o al teléfono: 963 411 376. Tened en cuenta que solo disponemos de 26 plazas (Requerimientos del Tío David, pues quiere lucirse), por lo que es recomendable, que aquellos que tengáis la sana intención de asistir, reservéis lo antes posible.Para aquellos afortunados que se queden por la zona, tenemos prevista una visita turística, una especie de safari fotográfico (y de tapas) por la formidable fortaleza medieval de Bocairent, del árabe “Bekiren”, que significa colmena, pues tal es el apiñamiento de sus casas. Este pintoresco pueblo, es quizá el más bello de toda la Comunidad Valenciana. El que no me crea, que eche un vistazo a este link:http://cs.escolalliurex.es/elrebost/Bocairent/nocturno1000.jpg Os esperamos a todos.Rebeca y Juan  Coordenadas:Lugar: Casa del Tío David en Alfafara  (a 95,7 kilómetros de Valencia)Día y hora: sábado 26 de abril a las 13 horasPrecio de la Reserva: 95 eurosReservar a: enopata@enopata.com   y   al teléfono: 96 34 11 376Requerimientos: Calzado cómodo, traer mucha hambre y sed, y ganas de aprender y reír, además de compartir un día con amigos.     

                e n ó p a t a»

     

  • Macrofondo

    Hola amigos, muy buenas.

     Bonito fin de semana el pasado por Rubielos de Mora y alrededores. En compañía de un puñado de socios de Correcaminos, algunos de ellos historia viva del atletismo popular valenciano, leyendas, hombres a los que les debemos mucho. Tipos duros como el pedernal, que con sesentaytantos años, alguno setentatay…se meten entre pecho y espalda 127km. en 48 horas sin darse la menos coba, como quien no quiere la cosa, por la sola y exclusiva satisfacción personal de haberlo hecho.

    Paquito López, organizador, ha corrido las 24 ediciones, si con calor, con tirantes, si con frio, manguita corta. Ordiñana, sesentaypico, corrió la primera maratón de Valencia. Y unas cuantas más, ya se entiende. Ahí sigue. LLentiscle, José María, no sólo es que la termina, no, es que, además, va como un tiro. A sus sesenta y muchos. O Eleuterio, al que conocí hace dos años, en mi primera participación. Se ha quitado un puñado de kilos (no como yo, dicho sea de paso) solo por no quedarse atrás. Lo mismo, sesentaytantos.

    Dejo para el final a Ricardo Fayos, «El Juvenil». Setenta y uno. La leche. Sube más que yo, lo cual no es difícil, pero baja, ¡cómo baja!, me la jugaría con cualquiera de vosotros en una carrera bajando. Tú vas hecho una mierda y él, que lleva a esas alturas cientoypico kilómetros, él va cantando, contando chistes, sin la menor queja de nada. Alucinante.

    El otro día, leyendo la segunda parte de «La columna de Andrópolis» de Toni Lastra, donde recopila sus mejores columnas en Las Provincias entre 1993 y 1999 ya se refería a todos ellos, a estos mísmos, en términos elogiosos. Quince años después su leyenda continua. Y que dure. Solo espero que la del año que viene, la 25ª, no sea completa y absolutamente incompatible con Sables, por las fechas, digo. Me gustaría llegar en condiciones de plantar cara en la carretera a todos esos campeones.

    Junto a ellos, otros veteranos de edades, digamos «más normales», Jorge Pérez, ciencuenta tacos, unas cuantas macros, Toni Allueva, Salva Gallach, también curtiditos en unas cuantas batallas y algunos debutantes, jóvenes, de esos finos finos que van que vuelan, de los que se toman esto en serio.

     Y yo.

    Imaginad.

    Viernes tarde, 18:00: Manzanera-Rubielos de Mora. 30km., rompepiernas, toboganes, montaña. Los hago todos, y casi todos corriendo, a excepción de una única subida, el último puerto, +/- 2km. El resto bien. 3h.12´.

    Sábado : Salgo dos horas antes que el grupo, andando, con Ordiñana. Subimos de 1.000 a 1.800m. de tirón. Sierra de Gudar. 22km. de subida, el resto hasta el hotel bajando. De los 58km. previstos sólo hago 30km, la mayoría andando, todavía alguno trotando cuesta abajo. A las 5h., helado de frio, empezando a nevar, me subo a una de las furgonetas de apoyo. Ellos siguen. Ampollas de órdago.

    Domingo, nuevo madrugón, nueva salida dos horas antes, andando. Bajo una lluvia torrencial. Cuatro horas mojándome, helado de frio. Tras 25km., prácticamente todos andando, en La Venta del Aire, a falta de otros 15 lo dejo. Me meto en el Bar Los Maños y me pongo ciego de embutido, queso, vino y carajillos hasta que llega Mar a pagar la cuenta y «rescatarme».

    Al final han sido 85km. en 41h., un buen entreno para Ronda, supongo.

    Lo dicho, lo mejor, como siempre, la gente, la buena gente.

    Ilusionados saludos.

  • Un regalo de Talín.

    Pepopancarta.

     Hola amigos, muy buenas.

     Es la primera foto que pongo aquí, en una entrada del blog. De un lado soy muy zoquete, de hecho aún no estoy seguro de que vaya a quedar bien. De otro, no quería poner fotos por poner, prefiero que se lea lo que escribo, sin más. Pero hoy se impone la excepción. La foto me la manda un tipo muy especial, Talín. Triatlón, Ironman, Espíritu Finisher en estado puro. Lleva tropocientosmil triatlones de esos largos terminados, sin despeinarse. Lanzarote, sin él, no sería Lanzarote. Conoce a todos y cada uno de los míticos, de los legendarios, de los de verdad. Su blog es mucho más que un blog, es el sitio donde puedes encontrar todo lo que necesites saber al respecto. Él, a su vez, lo sabe todo y más. Y, sin embargo, es un tipo cojonudo, que ve por ahí una foto en un reportaje del IM Arizona y se acuerda del gordito de Valencia, y la copia, y se la manda en un amabilísimo email. Gracias, Talín, un placer compartir contigo cuatro ratos de estos.

    Obviamente el «Pepo» de la pancarta, el del 1220 que tiene que llevar a Kona a no sé sabe quién a cambio de amor eterno no soy yo, ni este año parece que vaya a poder ser lo de Hawaii (la lotería ha fallado y clasificarme en Zurich no sé, no sé cómo va a estar, dependerá mucho del nivel que traigan los demás, pero lo veo bastante improbable), ni aspiro a más love4ever de ese que el de Mar. Pero bueno, me ha hecho gracia que en Arizona, ahí al ladito mismo, con el calor que debe hacer por allí, le hayan puesto semejante pancarta a mi primo el triatleta.

    Pues eso, Bernardino, que te debo una cervecita, será en Zurich, si Dios quiere.

    Agradecidos saludos.