…si nuestras mentes lo están.

 No va a ser fácil esta vez, desde luego que no.

 La semana pasada, -2: Un día de natación (1.000m.), uno de bici (2h. cortas, Valencia-Perelló y volver) y dos de “carrera a pie” (un día 30´, el otro 35´alternando andar y correr, con “Ron”).  Bien aderezado todo con una agenda social de esas que no parecen creibles, reuniones, directivas, cenas, sevillanas, teatro, fiesta en Las Ánimas, pesca en la playa, che, de todo, nueve o diez eventos en siete días.

 Rematando la faena ayer, domingo, con una comida familiar en un garito al que ya van dos veces que vamos y salgo bien contento: “La LLuerna”, en C/ Sueca, 47. Con una carta de vinos cojonuda a precios increiblemente baratos (“La Cueva del Contador”, de Benjamín Romeo a 50.-€, “Billecart Salmon” a 37.-!!) y un buen acompañamiento a base de tapas de calidad, steak tartare 7.-, quesos internacionales (brie, stilton, parmesano, Chevre) 10.-. Che, muy muy bien para ir en plan informal, y beberte un señor vino por un 60-70% de lo que te cuesta en cualquier garito un poco más estirado.

 A Barcelona nos vamos Mar y yo el viernes, sin nanos. Pasaremos por la feria por la tarde.  El sábado de nuevo a Calella, a dejar la bici en boxes, briefing y esas cosas. El domingo la prueba. Nunca mejor dicho, porque va a ser eso, una prueba. Mejor dicho, una sucesión de ellas. Lo primero que he de probar es si quepo dentro del neopreno, no lo he descolgado de la percha desde Zurich, hace año y pico. Me temo lo peor. La segunda prueba va a consistir en pasar el corte de la natación (2h. de tiempo límite para 3.800m). Considerando que estoy nadando una sesión semanal de 1.000m. en treinta minutos….Uffff. La siguiente prueba será la bici, ver cómo responde mi cuerpo a partir de las cinco o seis horas. Y ver si paso los cortes de tiempo, que a falta de uno hay dos. Si termino la bici y empiezo la maratón, supongo que la terminaré, aunque sea cuando hayan desmontado la meta y no quede nadie por allí.

 El lunes aperitivo en Pinocho, en La Boquería, probablemente uno de los mejores bares del mundo, comida dónde nos pille y cena en L´Abac. ¿Para celebrar, para olvidar?, ya se verá.

 Alea jacta est. (Dónde “alea” no es mucho, precisamente).

 Acojonadillos saludos.