Categoría: Triatlón

  • Aquí seguimos.

    Hola amigos, muy buenas.

    Por aquí andamos, en el camino. Muchiiiiiisimo trabajo esta semana, un p.curso me ha ocupado las dos tardes de martes y jueves, de 3 a 9 y, claro, si quieres entrenar un poco empiezas a tener que hacer virguerías.

    El lunes descansé de la media informal del domingo. No tocaba, pero vino así la cosa. A cambio el martes, que sí tenía planificado descansillo total, nadé un poco al medio día (1.200m., variaditos: 900 br-crol + 100pies + 200 c/pullboy y palas).

    Ayer miercoles corrí a última hora de la tarde, 45 minutos incluyendo unos cambios de ritmo muy majos, un minuto a tope, un minuto recuperando al trote. Luego P.F. en el club. Muy muy bien.

    Hoy, tras calentar 20´muy despacito he hecho una seriecillas, 4 x 1000, recuperando 1´30´´. Como, de momento, no tengo pulsometro, se me debe haber quedado sin batería, he ido un poco a ojo. El primer mil, de tanteo, 5´35´´, sin especial problema. El segundo un pelín más rápido, todavía sin cansarme mucho, 5´25´´. El tercero ya me notaba corriendo un poco más en serio, ya he llegado más tocadito, 4´57´´. El último a tope, 4´35´´ disfrutando, con esa sensación de agonía al final, los últimos 300m. pensando que el corazón, los pulmones, todo, se va a salir por la boca, resoplando, jadeando, ¿sufriendo?

    Como series son una mierda, claro, distintos ritmos, mucha diferencia entre unas y otras, no entrenas nada en concreto, no tienen nada que ver esos miles con lo previsto por Pablo pero, qué quereis que os diga, a mi me han dejado bien contento. Hacía mucho que no corría «tan rápido». Por cierto, Pablo, en cuanto pase el febrerillo loco este de las maratones la cosa se debería normalizar bastante. En cualquier caso, que sepas, que se sepa, que sigo a tope de moral, de confianza, de convencimiento de que Ronda en mayo y Zurich en julio nos van a salir dos pedazos de carreras. Hoy le he puesto un comentario al Hijo del Viento en su blog. Dice Stani que va a bajar diez o quince minutos su marca en maratón. Iba yo por el rio pensando si me valdría la pena bajar tres horitas de tirón la del IM. Bajar tres horas de la primera a la segunda ya estaría, digamos, «bien visto» como recorte, ¿no? Ya lo iremos viendo.

     Por si acaso, mañana toca natación, quizá también vaya a judo, según me pegue. Y el sábado y el domingo a cumplir a rajatabla (cuestas+bici el sábado, bici larga el domingo).

    En el blog vamos, poco a poco, introduciendo cositas, ya sale el peso actualizado cada mañana en la cabecera. Lo siguiente será una gráfica con las curvas del histórico real y del objetivo. A ver si pronto está lista. De momento al abrirlo suena una canción, la de «Color Esperanza», en breve añadiremos alguna otra, que no sea siempre la misma. He colgado más fotos del IM y he puesto dos tonterías en el about me. Faltan enlaces, más fotos, los relatos de algunas carreras a las que tengo especial cariño, bueno, poco a poco le iremos dando forma. Tampoco hay ninguna prisa, de momento para lo que se trataba, escribir algún rato y que os pasarais por aquí los amiguetes va haciendo su papel.

    Ilusionados saludos.

  • 904, G.R. 1982

    Hola amigos, muy buenas.

    Ya lo hemos hablado alguna vez, es un debate recurrente. El mejor aficionado a los toros se suele decir que es aquel al que más toreros le caben en la cabeza. En 1982, añada del 904 Gran Reserva de la foto de la cabecera, andaba yo siguiendo a Manzanares por toda España. No había otro torero. Poco a poco, a base de ir viendo toros, de viajar, de esto y lo otro, sin dejar de considerar a Josemari uno de mis ídolos (sigue siéndolo, junto con Serrat y el Mago Migue) he tratado de acercarme a otras formas, a otros conceptos. ¡Hasta con Vicente, «El Soro», excelente persona, por cierto, llegué en 1993 a emocionarme en un entrenamiento, viéndole matar tres toros a puerta cerrada, en Badajoz, el año que le llevaba Pablo Lozano! Si me lo llegan a decir a mi unos años antes…

    Viene esto a cuento del especial cariño que le tengo a ese vino. Habla El Enópata de gerontoaficionados, de vino de otro tiempo, de aromas de desván, moho, bosque umbrío, hojarasca seca, de cuaderna de barco, de vino «muerto», al que contrapone el concepto de vino vivo. En estos últimos dos años me he bebido casi cuatro cajas, veintidos magnums, deben ser las que han caido ya, porque solo quedan dos. En un par de ocasiones, quizá tres, efectivamente, el vino se había ido irremisiblemente. Y punto. Pero el resto de botellas han tenido una evolución muy similar. Todas han necesitado su tiempo, su tranquilidad. Efectivamente, le sensación inicial, tras el descorche, se ha parecido mucho a esa descripción, pero poco a poco el vino se ha ido abriendo, se ha manifestado vivo. Le ha costado, sí, claro, está mayor. Y, ¿porqué no, quién tiene prisa? Siempre con mucha más madera que otros vinos que, Juan lo sabe bien, no es un secreto, también disfruto y me encantan, claro, ya se sabe, pero no por ello exento de interés. Pasa un poco como con las mujeres, ¿acaso sólo nos gustan las jovencitas que se comen el mundo con veinte años?

    Yo tengo un pequeño problema, una especie de deformación, si se quiere. Esos sabores, esos vinos clásicos, buen tempranillo, no demasiada graduación, «ariojados», si se me permite la expresión, con sus años de barrica, lineales, previsibles, siempre iguales, clásicos, vuelve a salirme la palabra, son, precisamente, los que desde que empecé a beber vino, he identificado/me han identificado con el concepto de «buen vino». Quizá me enseñaron mal. Quizá mi padre, sus amigos, en aquellos años, ¡qué años!, no conocieron otras formas de elaborar el vino (tampoco, por cierto, hace treinta años, en España, había la información que hoy tenemos). Quizá no hubiesen debido alabar, en mi infantil, juvenil, adolescente, joven presencia, esa barrica, esos bosques, esas humedades, ese humedo desván como lo hicieron. Pero chico, a base de beberlo, de que me gustase, de oir que era bueno, de saborearlo, ese sabor se me quedó dentro como «el sabor del buen vino de cuando yo era pequeño». El que yo tengo asociado a ese concepto. Y no estoy dispuesto a sacarlo de mi acervo de sabores. Admito con gusto otros, claro está, cada día más. Pero ese no sale.

    Digamos que hay otros vinos que, hoy por hoy, hasta podría admitir que, digamos, objetivamente, me gustan más. Pero el cariño, la nostalgia, la ilusión, la emoción, los recuerdos, el punto, digamos, subjetivo, de ese 904 GR.1982 es demasiado fuerte. Iba a decir «lo siento». ¡Qué coño!, no lo siento. Me encanta que así sea.

    Añadid a ello una cierta emoción por el tiempo, por los veintiseis añitos, que se dicen pronto, que han pasado. Descorchar cada botella es, además de una aventura, de una emoción, también como un repaso a estos años. Uno se recuerda tan joven, aquel verano del Rock&Rios en el jardín de casa de mi amigo Carlitos, cada tarde, nosotros descubriendo el mundo, el alcohol, el poker, el sexo, las fiestas, la amistad, la vida, todo a la vez, y el 904, ese, precisamente, ese que ahora me bebo de vez en cuando, ya en la cepa. Nos hemos esperado veintiseis años. Mientras yo golfeaba a base de bien, él estuvo en La Rioja, luego en Zaragoza, años y años en una bodega privada, reposando. Dando tiempo a que a Chemaño, buen amigo, proveedor habitual, le diese un año por correr la maratón de Valencia, brujulear por la Internet, contactar con un tal Pepo. ¿Después de veintiseis años esperándonos, no habríamos de perdonarnos algún defectillo? Por favor…

    Ya que estamos. Que sepais que hoy he corrido una media maratón, de broma, por el rio, compensada, se trataba de llegar todos a las once, cada uno salía cuando le parecía. 2h18´ indican con claridad mi actual estado de forma. Mejor que los 2h.24´de antes de Florencia, claro, pero todavía a años luz de como me tengo que poner para mayo. Ha sido el primer -y último- largo antes de las maratones de febrero. Lo he pasado bien, ya tenía ganas de sentir las piernas como palos otra vez. La siesta de esta tarde, de pijama y orinal.

    El resto de semana, bien también. Ayer 2h.45´de bici, sin novedad. El viernes 1.400 de natación, con Vanessa, todo técnica. Sin judo. El jueves corrí, mal, muy cansado. El miercoles muy bien, diez cambios de 1´rápido, 1´lento, muy intensos. Con la natación y la carrera a pie del lunes, una semanita correcta. Una más. Una menos.

    Adelgazar, lo que se dice adelgazar, lo justo. Cuatro días llevo estancado entre 91.2 y 91.5kg. Podría ser peor, especialmente si consideramos que he cenado en la falla lunes (Junta directiva), viernes (porque toca, los viernes toca) y sábado (carnaval, carnaval…). Y que comí el martes en Abadía d´Espí, con champagne, muy bien, como siempre. Es un local pequeño, con poca intimidad, pero buena cocina -a destacar los hatillos de queso fresco y langostinos, uno de sus clásicos, junto con las fideadas- aceptable bodega, buena relación calidad precio y la exquisita amabilidad de Juan Carlos Espí . Y que el miercoles le dimos un repasito a la Tratoria de Carlo, el mejor italiano de Valencia, ya os hablaré de él otro día con más detalle (y del Brunello di Montalcino, San Felice 2000, que me metí entre pecho y espalda). Resumiendo, que bastante hemos hecho con seguir en noventa y uno. A ver si estas próximas dos semanas me pongo las pilas, que las maratones están ya ahí, llamando a la puerta.

    Ilusionados saludos.

  • El Enópata

    Hola amigos, muy buenas.

    A ver si me acuerdo de como se ponían los enlaces. Así, de paso que practico un poco os presento a un gran tipo, todo un personaje, con sus partidarios incondicionales y detractores acérrimos, indiscutible -y, no obstante, discutido por la mediocridad general, claro-, genial, amigo de sus amigos, fiel a sus clientes, divertido, brillante, che, por decirlo en términos más modernillos, todo un crack.

    Señoras, señores, con todos ustedes, Juan Ferrer, «El Enópata». A él debo el recibir una vez al mes correos como el que transcribo: «El proximo martes día 29 de enero, si no recibimos aviso de lo contrario, os enviaremos los vinos seleccionados a vuestras casas. Os recuerdo que la selección estaba compuesta por el champagne André Clouet Grande Reserve Grand Cru, de todos vosotros conocido, y seleccionado por aclamación, el siguiente vino es un clásico del Rodano sur, elaborado con Garnacha, Syrah y Monastrell, se llama Châteauneuf du Pape «Les Bartevelles», y su autor es Jean Luc Colombo, un viejo conocido de todos, seguimos nuestro viaje vinicola hasta Australia, donde hemos descubierto una garnacha que enamora, curiosamente esta variedad está muy arraigada allí, y la que elabora Kilikanoon, tiene si indeleble firma de voluptuosidad y calidad. Volvemos a Europa, con un peculiar gewurztráminer elaborado por Von Buhl, seco, mineral y apasionante, como casi todos sus vinos, y terminaremos con un originalísimo vino de la tierra de Dartagnan, la Gascuña, elaborado por Domaine du Tariquet con Petit Manseng, una variedad indígena del sudoeste francés, con la que se elaboran exquisitos vinos de postre, que llaman a gritos a los excelentes hígados de pato y oca que se elaboran en esa región.» Joder, con un correo así, ¿quién puede negarse? Esa misma selección, por cierto, es la que voy a utilizar para una cata informal, sin pretensiones, que organizo el martes 11 de marzo, para los amiguetes de la falla, aprovechando que todavía podré andar sin problemas.

    Por cierto, si entrais en su web, no dejeis de leer len el diccionario la definición completa de enópata. Es buenísima.

    De paso, ya que estamos, aprovecho y os cuento:

    1.- Que los entrenos van de lujo. Sin fallar ni un sólo día. El viernes, efectivamente, primero recuperé la carrera a pie que me debía del jueves, luego hice la natación del viernes con Vanessa (1.300m., variaditos, los últimos 300 fueron 6 x 50, 25 br/25 crol a saco) y, para completar la jornada, me metí uno de los mejores entrenamientos de judo de mi vida, muy fuerte, poderoso, feliz. El sábado me limité a dar un garbeo de hora y media por el rio, con la bici de paseo. No pude con las cuestas, estaba molido de la víspera. El domingo hice 2h.20´de bici, la ida, hasta el Mareny, en 1h.14´, bien. La vuelta casi todo el tiempo acoplado, a tope, con plato grande mucho rato, adelantando gente, sorprendentemente bien, en 1h.05´. Ayer lunes nadé 900m. variaditos y luego corrí 1h.12´, incluyendo las 4xcuestas y 4xgradas que no había hecho el sábado. Perfecto. Hoy me toca descanso, lo agradeceré. Resumiendo, que todo va muy bien.

    2.- Que cada vez peso menos. Hoy 91,5kg. Y bajaaaaaando. La semana pasada tuve el viajecito de tres días a Madrid, la incursión catalana el jueves, cena en la falla el viernes y comunión importante el domingo, de los nanos de Lalo, socio fundador de la Joven Peña Gastronómica «Despacito», de las de comer y beber de verdad. Me porté como un hombre, ni una gota de alcohol, comí lo justito. Esta semana el único escollo difícil es la cena del jueves, asamblea mensual de la Asociación Gastronómico Cultural «De Tinto y Oro». Se contará.

    3.- Que en breve habrá algunos cambios en el blog, espero que de vuestro agrado. Se ruega permanezcan atentos a las pantallas.

    Ilusionados saludos.

  • Madrid, Madrid, Madrid…

    Hola amigos, muy buenas.

    Os dejo un resumen gastronómico de unos días por Madrid, con Mar y los nanos. Con la excusa de ver el domingo el musical de Nacho Cano (“En tu fiesta me colé”) y de asistir ayer al programa de Pablo Motos, Jandro y compañía (“El Hormiguero”) nos hemos tirado tres días fuera de casa. Esto es, más o menos, lo que han dado de si:

    Restaurante Hegar, en la Plaza Mayor. Podía haber sido peor. Nos sentamos por disfrutar un rato de la vista de la plaza, del ambiente, del solecito primaveral del domingo. Y, para mi sorpresa, comimos medio dignamente sin que se nos terminase de poner cara de japoneses. Correctillo, sin más. Eso sí, a cuarenta y tantos leuros por barba sin vino ni copas.

    Restaurante Alborán, en Chamberí, C/Ponzano, 39-41. Buena barra, Jamón Gran Reserva de “Blázquez”, bien cortado, como mandan los cánones. Los Blázquez son varios hermanos, ¿cinco?, cada uno de ellos se ocupa de una parte del proceso. Toda la producción la venden ya al tiempo de la matanza, tal es la demanda que tienen. Croquetitas cojonudas, y un adobo muy rico. Pero, sobre todo, de la picadita en la barra lo mejor la tempura de verduras, perfecta. Pasamos al salón, decoración clásica, marinera, motivos navales, ruedas de timón, barcos, latones, bronces, dos acuarios grandes, mucha luz natural. Buena gamba blanca de Huelva, impresionante rodaballo salvaje, a la parrilla. Con lo fácil que parece la parrilla y en cuanto te descuidas te cargas, por exceso, cualquier pescado. No es el caso de Paco J., cocinero, maratoniano, garabitas, amigo. Un buen Alvariño, Granbazan Ambar y un excelente servicio dirigido por Alfredo, hoy maitre, antaño matador de toros, valenciano, completaron una comida de lujo. Al parecer la especialidad de la casa, además de pescados, son los arroces. Lo que pasa es que mi religión no me permite pedirlos cuando salgo de la Comunidad. De precios, y tal, ni idea. Ya os digo, Paco J., el cocinero, es amigo. Mucha suerte en la maratón de Roma, campeón.

    En el Café Gijón, además de los 120 años de historia, de mitos, de leyendas, de esto y lo otro, de lo de que si el tiempo no es sino eso que hay entre nuestros recuerdos, de que si éste genio o aquella tertulia, que todo eso está muy bien, además, digo, siguen haciendo un café irlandés casi perfecto, rico en contrastes. Con la nata batida en cantidad justa, muy fría, muy blanca, el café muy caliente, muy negro, no dulzón (¿porqué esa puta manía de tantos sitios de cargarse el irlandés a base de azucar y más azucar?) , cargadito de buen whisky, que de eso se trata, el que no quiera whisky que se pida otra cosa, bien servido, che, como debe ser. Volveremos, D.m., tras el próximo Mapoma.

    Taberna Laredo. C/ Menorca, 14. Con Manolo, el Lobo, y Ángeles. Como siempre, un placer. Ya conocía la barra, de anteriores visitas. Ayer cenamos en el salón. Mirad, cuando entras a un garito y en la mesa de al lado está cenando Santi Santamaría, siete estrellas Michelín entre sus tres locales, la probabilidad de que te hayas equivocado es prácticamente nula. Pues eso, triunfo grande, de orejas y rabo. Un local de los de pasar cada vez que uno ponga los pies en Madrid, aunque solo sea a saludar a Miguel, el sumiller, y tomar un vinito rápido. Salmorejo, con virutas de ibérico, de locura. Revuelto de setas. Unos tacos de atún rojo, muy poco hecho, sólo plancha y sal maldom. Atún de ese que se supone que ya no queda, de los de antes de su casi extinción, de los que se pescaban en Denia cuando en Denia se pescaban. Uff, lo recuerdo y me emociono. Chuletitas de lechal, postres caseros, qué leche frita, señor, qué leche frita…Mención aparte la bodega, de las mejores de Madrid. Luis Roderer de aperitivo, muy bien para acompañar el puntito ácido del salmorejo. Y luego un “Mas de Can Blau 2004”, gran descubrimiento. D.O. Montsant, cerquita del Priorat. Mazuelo, Shiraz y Garnacha prácticamente a partes iguales. Equilibradísimo. Riquísimo en matices, en olores, en sabores. Un vino redondo, con 15% de graduación y ni una molestia, ni una nota alcohólica, ni un problema ni medio. Al revés, densidad, mucho cuerpo, mucho poderío, pero, a la vez, fácil de beber, con la fruta ahí, siempre cerca al tomarlo, persistente en el postgusto. Un pedazo de vino, de quitarse el sombrero. Un poquito más de champagne con los postres y un armagnac remataron la faena. Se habló de toros, de toreros, de herraderos, de capeas, de Manzanares, de Ponce, de lo divino y lo humano. El Lobo, maratoniano, amigo, Tomasista de pro, que ha tumbado todos los novillos que ha matado en esta vida de un único estocononazo hasta la bola, y no es coña, no me dejó comprobar como llevan Miguel y su hermano, los dueños del Laredo, la relación calidad precio. Gracias, Manolo, ya te recogeré por Valencia, ya.

    Casa Lucio. Cava Baja, 35. Llevaba tiempo queriendo conocer Lucio. Cuando no era por pitos era por flautas, nunca coincidíamos. Hoy, por fin, ha podido ser. No me ha defraudado, eso sí, hay que saber a lo que vas, no es un sitio de mariconeces, ni de puturru de fua, no, es un clásico, muy castizo, muy en la línea que imaginaba. Al final es la vieja fórmula, la de siempre, que sigue siendo infalible: Buscar el mejor producto y limitarse a no cargárselo uno, no maltratarlo. Eso, y “el típico servicio de toda la vida”. Que no es poco, claro, en los tiempos que corren. Nos dan una mesa junto a una acuarela de A. Sanchis Cortés, preciosa. Compartimos al centro de la mesa los huevos estrellados, esos son poco menos que obligados. Y alguna cosita más (Jamón del de los hermanos esos, los Blázquez again y unas angulas a la bilbaína, por eso de que el viaje se está terminando y a la noche volvemos a la cruda realidad). Luego yo me tomo un steak tartare de los mejores en mucho tiempo. Mar las chuletitas de lechal y los nanos comparten un entrecot de la casa, cortado a tiras, en su punto. Todas las carnes muy bien tratadas. Un poquito de queso, postres caseros a compartir, pacharan Baines oro. De no haber sido por las angulas y el Protos Gran Reserva 99 no hubiésemos salido a más de treinta y pocos por barba.

    Me doy cuenta, según escribo, que los tres garitos, Alborán, Laredo y Lucio coinciden en lo esencial, producto, producto y producto, servicio, servicio y servicio. ¿Me estaré volviendo un carca? Miedo me da.

    Ilusionados saludos.

    P.S.: Por cierto, los entrenos siguen bien, aunque leyendo esta entrada pueda parecer otra cosa, todo va bien, todo se ha cumplido al 100%. El jueves pasado series, el viernes la bici del domingo, impresionante, muy fuerte + judo, el sábado cuestas y bici, cansadillo. Ayer lunes, en el gimnasio del hotel 60´aeróbicos (cinta de correr + elíptica + bici) y luego 1.000m. de natación en la piscina de Villa Rosa. Hoy, como los futbolistas, baño y masaje. Mientras la familia se ponía las botas en el desayuno buffet, yo me he entretenido una horita y media en el spa del hotel, circuito termal y masaje. Mañana más.

  • Lo que va de semana

    Hola amigos, muy buenas.

    No parece ir mal la cosa. Es verdad que el martes no se puede decir que el entreno de natación fuese brillante, desde luego que no (250m. no son precisamente un entrenamiento para echar cohetes). Pero salvo eso, el resto de lujo.

    El lunes nadé yo solito, a mi bola, 1.000m. variaditos, sin problemas. Luego, por la tarde salí a correr por el río, 50´, incluyendo, porque me dió por ahí, 2 x cuesta del Parque + 2 x gradas. Y a continuación la PF.

    El martes, lo dicho, de risa. La piscina de Abastos estaba abarrotada, a mi no me gusta nadar con seis o siete tíos en una calle, qué se le va a hacer.

    Ayer de nuevo muy bien. Nadé 1.200, con Vanessa. 200 br/cr + 8 x 50 técnica + 100 br/cr + 200 pn estilos + 2 x 150 técnica/cr. Por la tarde vino Josepepe al despacho. Al terminar de trabajar se bajó conmigo al río, hicimos un rodajillo muy tranquilo, muy agradable, hasta el Parque de Cabecera, con 1 x cuesta y 1 x grada. Más la PF, claro.

    O sea que la cosa va bien.

    Hoy tocan seriecillas, trataré de hacerlas al medio día, quizá, incluso, con un buen masajito a continuación. Los próximos días vienen condicionados por el viaje a Madrid con la familia, de domingo a martes. Mañana haré las tres horas de bici del domingo, para no estar en el musical de Mecano, con los nanos, pensando si tengo que entrenar o dejar de entrenar.

    El lunes vamos a ver en directo el programa de «El hormiguero». A las 20:30h. hay que estar allí. Antes tengo todo el día para nadar un rato y correr otro. Supongo que me iré a la CdC, tempranito, así aprovecharemos el resto del día.

    Al hilo de lo del martes iba a crear una entrada sobre «entrenar cuando no hay ganas», o algo similar. La dejamos para mejor ocasión. Otro tema posible sobre el que un día de estos me enrollaré un poco sería «La popularidad del popular». Cada uno de los cinco días que, por ahora, he bajado a entrenar a río alguien me ha dado ánimos, me cruzo con gente que me conoce, que sé que me leen (¿a escondidas?), que saben de mis propósitos, que diría que se alegran. Bien agradecido que estoy, incluso a los que, así de inutil soy, no sabría poner nombre en este momento. Identifíquenseme, por favor.

    Por último, a lo que íbamos, que igual todo lo que antecede no es más que la excusa, el pretexto, para escribir lo que de verdad interesa hoy. La secuencia de los pesos de los últimos días, por ejemplo, desde el viernes pasado: 95,7 – 94,9 – 95,5 – 95,0 – 94,5 – 95,2 – 93,4. Noventa y tres kilos cuatrocientos gramos. Casí seis kilos en quince días. Bieeeeeen.

    Por último de verdad, ahora sí, que tengo que currar un poco: estoy diseñando un sistema para que cada vez que me suba a la báscula de casa, ésta, amablemente, envíe los datos por ondas fantásticas a esta web y salgan directamente publicados, con sus gráficos, tablas, colorines y todo y todo. Veremos.

    Ilusionados saludos.

  • Semana casi perfecta.

    Hola amigos, muy buenas.

    No me suelen gustar las entradas al blog del tipo «lunes tal, martes cual, miercoles esto, jueves lo otro». Prefiero ir enrollándome a mi aire. Pero como a veces no hay más remedio, no se me ocurre otra presentación mejor, y, sobre todo, con la excusa de que así lo lee el mister más clarito, voy a contar la semana que termina. Al que no le guste, que no lea, dicho sea con todo cariño.

    Lunes: natación, 1.000 m., solo, a mi aire (200 br/cr + 100 pies + 200 c/ palas y pull + 2 x 200 aletas + 100 br) + 50´carrera a pie por el rio, con una cuestecita y una grada en el Parque de Cabecera + P.F. (Preparación física en el club, una horita variada, técnica carrera, estiramientos, abdominales, lumbares, flexiones, de todo un poco).
    Martes: descanso
    Miercoles: natación, 1.200m., con Vanessa, mi profesora, un lujo (200 br/cr + 100pn estilos + 8×50 técnica + 100 br/cr + 4×50 técnica + 200 cr/br) + 45´carrera a pie, por rio, sin problemas + PF.
    Jueves: descanso, involuntario, por curro, tocaban series.
    Viernes: al medio día «recupero» las series del jueves. 1 x 2000 + 3×400 + 2 x 500, a los ritmos marcados por el jefe. En alguna tengo, incluso, que parar a andar para respetar los pulsos y no pasarme de pulsaciones. Sin problemas, todo lo que sea ir despacito, no pasar de no sé qué, etcetera, todo eso lo bordo. Luego natación con Vanessa (200 br/cr + 100pn estilos + 10 x 50 técnica). Con 800m. cortamos la sesión porque ma dan rampas, calambres, se me agarrotan los gemelos, los tibiales y estirando no se pasa, no tiene sentido seguir. Es lo único un poquito chungo de la semana. A judo voy pero ni me cambio, me da miedo, además me noto cansadillo, recojo a Pepe y nos vamos a la falla, que toca asamblea.
    Sábado: con permiso de Pablo, sustituyo las cuestas previstas por 8 cambios de ritmo, de dos minutillos cada uno, por la arena blanda de la playa. Disfruto como un enano de la playa, de la luz, de la incomparable mañana. Genial. De ahí a una reunión del Comité Organizador del Congreso Nacional de Magia, con comida en Mosaico incluida.
    Hoy, domingo: 2h.30´de bici. Valencia-Mareny de Barraquetes 1h.20´, paradita de diez minutos para avituallarme en el horno (mini pizza + acuarius, ya ves Xelvatico, hay cosas que no cambian) y regreso a casa en 1h.08´. Las sensaciones, a la vuelta, muy buenas, por momentos hasta he seguido algún ratillo la rueda de los que me iban pasando.

    Resumiendo, que muy bien. El peso anda ya desde hace un par de días o tres por los 95 (95,7 – 95,6 -ayer 94,9 – hoy 95,5) . Supongo que para mañana, o el martes como muy tarde, nos pasaremos a los 94-93. Y bajaaaaaaando.

    La moral por las nubes. Y subieeeeeeendo.

    Ilusionados saludos.

  • Poco a poco

    Aprovecho que tengo que ir trasteando un poco a ver si le cojo el truquillo a esto del blog y os cuento cómo van la marcha.

    La semana pasada no cumplí del todo los planes, entre unas cosas y otras al final hice lo que pude, esto es,

    miercoles: carrera, 45´, jodidillo,
    jueves: natación, 1.000m. variaditos, así así,
    viernes: sólo Judo, muy muy bien, tanto que me me emocioné, me pasé un poco de vueltas y llegué a casa medio cojo, con molestias en la ingle,
    sábado: intenté hacer las cuestas pero no podía, las molestias no me dejaban, me di descansillo,
    domingo: 2h. de bici, bien, a la ida no sabía ni como sentarme, 59´, a la vuelta mucho mejor, a ratos hasta bien, 53´ para el mismo recorrido.

    Menos da una piedra.

    Esta semana ya la empecé ayer con la sana intención de cumplir con el plan a rajatabla. Así ayer hice natación, 1.000m., variaditos (200 br/cr + 200 con palas y pull + 100 tranqui + 2×200 c/ aletas + 100 tranqui), luego corrí 50´, incluyendo dos buenas cuestas, más que nada por lo de la mala conciencia del sábado, y de ahí me subí al club, a hacer la P.F. (Preparación Física).

    Todo en su sitio. El peso bajando, sin especiales problemas, los de cada día, desde el pasado miercoles, han sido 99,2 – 99,0 – 97,4 – 97,4 – 97,5 – 97,7 – 96,5.

    Ilusionados saludos

  • Donde hay un deseo hay un camino

    Hola amigos, muy buenas.

    Feliz año nuevo a todos. Dos de enero, una fecha tan buena como cualquier otra para volver a empezar. Volver a prepararme, de la mano de Pablo, para un par de pruebas bonitas.

    Voy a intentar llegar a los 101 de Ronda en forma de verdad, fino, fuerte, a hacer la carrera soñada. Ese es el primer objetivo, el gran anhelo, volver a sentirme bien por la Serranía el segundo fin de semana de mayo.

    El segundo, nueve semanas más tarde, disfrutar a tope del Ironman de Zurich.

    Hasta entonces llevo idea de participar en alguna carrerilla larga, sin más intención que aprovecharlas para entrenar y, de paso, ir teniendo algún objetivo menor a corto plazo. Serán, D.m., las maratones de Valencia, Sevilla y Madrid, la Macrofondo de la Comunidad Valenciana, el Macrotriatlón de los Parques Naturales(en su primera edición, de prueba, de broma, sólo con amiguetes) y, muy probablemente, la Quebrantahuesos. Algún triatloncillo corto supongo que también puede que caiga. Y quizá alguno largo, ya veremos. En todo caso, todas ellas en plan tranquilo y sin mayores pretensiones que ir, hacerlas y volverme a casa en condiciones de seguir entrenando.

    El punto de partida es, en lo físico, penoso. Al límite de la incapacidad, me he puesto inmenso en estos últimos cinco meses. 99,2kg. esta mañana, que se dicen pronto. Pero me preocupa sólo muy relativamente, porque, por contra, estoy mentalizado como nunca, psicológicamente muy fuerte. He recuperado el espíritu del 2001, aquel año en que adelgacé de verdad, me aficioné a correr y cambió mi vida. Tengo todas las ganas del mundo y más de volverlo a hacer. Sé que van a ser meses apasionantes, que los voy a disfrutar, a saborear, a vivir con toda intensidad.

    Hoy, primer día de entrenamiento, cuando me he dado cuenta iba por el rio, arrastrandome, sí, doliendome todo, sí, asfixiadillo, sí, pero cantando la que va a ser mi canción, mi himno de este año:

    Saber que se puede, querer que se pueda.
    Quitarse los miedos. Sacarlos afuera.
    Pintarse la cara color esperanza,
    tentar al futuro con el corazón. (Diego Torres)

    Pues eso. «Saber que se puede, querer que se pueda.» ¡Qué bonito!

    Ilusionados saludos.