Blog

  • Alicia.

    ALICIA

    Hola, Alicia, mi querida amiga, muy buenas.

    Donde quiera que estés,  te gustará saber que el próximo 16 de febrero se va a celebrar la  2ª Edición de la Maratón de Cobeña, este año, además, «Memorial Alicia Valverde».

    Nuestra inquebrantable relación data de los ya lejanos tiempos de la Facultad de Derecho, promoción 82-87. Juntos organizamos un inolvidable viaje de fin de carrera a Italia y Grecia, recuerdo como si fuese hoy el día en que me amenazaste con «dejar de ser mi amiga» si esa noche no te asignaba una habitación con tu Josepepe del alma.

    Juntos hemos compartido toda la vida. Bodas, viajes, nacimientos de hijos, bautizos, comuniones (la de Macarena y Sara las hicimos coincidir y celebramos conjuntamente para no perdernos cada uno la del otro), viajes, tantos y tantos, Granada de novios, Florencia, París, Roma, Sevilla unas cuantas veces, montones de fines de año juntos, cientos de pequeños momentos, miles de ilusiones compartidas, la compra de cada casa, los aprobados de los niños, todo, che, todo, toda una vida. Por no hablar de carreras, oficiales, largas, cortas, entrenamientos, maratones (nunca olvidaré tu emocionado aplauso, ya casi desiertas las gradas del estadio, cuando terminé mi primera, febrero de 2002), cientos de ellas, Ronda, más Ronda. Y trotecillos por la Vallesa, por la playa, por Denia, por donde se terciase. ¡y que decir de aquellos inolvidables 20km. de París! El 10/10/10 a las 10h.10´10´´ cruzábamos juntos el Sena, sonrientes, felices, con el primer puto cancer ya olvidado y las ostras y el Borgoña a discreción esperándonos en meta. O aquellos inolvidables cocidos en El Oso de Cosgaya, después de darnos el capricho de correr otra Panes-Potes. Y tantas y tantas otras.

    Una de las cosas más bonitas de mi vida, que recordaré siempre, me la dijiste hace poco, ya enferma, debil, sí, pero con esa dignidad personal en la mirada que te hizo tan especial hasta el último minuto. «Sabes, Pepo -me dijiste, como si tal cosa- en todos los mejores momentos de mi vida, siempre estabas tú a mi lado, los días más divertidos y felices de mi vida, todos y cada uno de ellos, los he compartido contigo». Lo estoy escribiendo, desde el recuerdo, y no puedo evitar emocionarme.

    Donde quiera que estés, amiga, te gustará saber que todas y cada una de las lágrimas que necesariamente se me escapan escribiendo estas líneas, no son exactamente de duelo, no. Ya lo dejaste dicho, con Serrat, «y a mi enterradme sin duelo, entre la playa y el cielo», son sólo mis más íntimos y emocionados recuerdos, que se me desbordan. Te gustará saber que te recordamos todos y que ya que el bueno de Hoffman te ha dedicado esa segunda edición de su linda carrerita, chapeau, amigo, allí estaremos todos, homenajeando tu recuerdo, tu entrañable memoria. Yo, además, sabes que te lo prometí, me presentaré flaco, en forma, como en los viejos tiempos. ¡Qué menos! Y nos reiremos, y después de la carrera, con las piernas como palos, ¡cómo te gustaba esa sensación!, comeremos una paellita, nos beberemos Reims entera y, eso espero, donde quiera que estés, desde una delantera de palco, podrás vernos, sentirnos cerca y compartir esa sonrisa que luciremos todos, la de las grandes ocasiones.

    Dicen que nadie muere del todo hasta que muere la última persona que le recordaba. Tranquila, amiga, somos muchos, ¡te queremos tanto!, no te vamos a olvidar fácilmente.

    Espérame en el cielo, Alicia. Hemos compartido todo lo bueno que nos ha regalado esta vida, también en la próxima quiero que echemos cuatro buenos ratos juntos.

    Un beso, guapa.

  • ¿Elbaqué?

    Hola, amigos, muy buenas.

    Lo que no puede ser, no puede ser y, además, es imposible.

    Durante doce semanas, más o menos, he hecho como que no me daba cuenta de que llegar al Elbaman, triatlón de distancia Ironman en el que estoy inscrito para este próximo domingo, era imposible de toda imposibilidad. He seguido ilusionado, nadando cuatro ratos, alguno incluso a gusto (recuerdo especialmente un llamemosle entreno en Palma y, sobre todo, el de Illetes, Formentera, veinticinco minutillos entre barcos fondeados en el paraiso). He hecho alguna salida con la bici, casi cuatro años llevaba sin tocarla, han sido dos de 20km., dos de 40km. y una de 45km. Y he trotado media horita un par de veces por semana, algunas tres. He hecho tres sesiones de yoga, qué gusto, y un par de gimnasia/P.F. en Correcaminos, con Miguel Rubio, como en los viejos tiempos. Llegando a ver el 95 en la báscula en un par de ocasiones, que no es dato para echar cohetes, pero mejor que los 102 con que volvimos de la Feria de Sevilla ya son. Las barbaridades se han contenido algo, de alguna comilona, de alguna borrachera, de algún sarao ya me he quitado, no de todos, claro, de todos no, pero sí de más de uno.

    Resumiendo, que tener el reto ahí, a la vista, me ha venido bien, he recuperado algún que otro buen hábito, me he medio cuidado un poco. Pero, ni de coña ha sido suficiente. Probablemente ya lo sabía, cuando decía que sí, que sí podía, el primero que sabía que no era cierto era yo. Pero bueno, ha estado bien mantener cierta ilusioncilla. Hasta me atreví la semana pasada a embutirme un día en el neopreno y echarme al agua, ilusionado perdido hasta que de puro gordo lo reventé.

    La pseudo-preparación, el paripé, si lo preferís en términos más crudos, terminó el pasado viernes dándome el capricho de atreverme con una salida en bici que añoraba de verdad. Mi clásica «Valencia-Denia», de casa a casa, de puerta a puerta, 90km. que en los viejos buenos tiempos hacía como quien se fuma un puro. Los hice, sí, pero de qué manera. Me pusieron en mi sitio sin tonterías, bien puesto. Hasta Cullera (km. 40), medio decentemente, a partir de ahí, un calvario. Antes de llegar a Gandía (km.60) ya sabía que el Elbaman, si se hace, no será este año. ¿2014? por qué no, ya veremos. En Oliva (km. 70) tuve que parar a tomarme un par de horchatas, acalambrado perdido en los cuadriceps. Los mismos calambres de Klagenfurt 2007, solo que ahora 110km. antes de meta…. Los últimos diez se me hicieron eternos, metro a metro, con una pájara de caballo, dolor de pies, che, una mierda. 4h.45´para 90km. lo dicen todo.

    Presentarme en la salida en estas condiciones sería perderle el respeto completamente a la prueba, a la distancia, a su dificultad, a su leyenda, a mi mismo y a un tatoo que me hice en su día, todo orgulloso y no se merece que le ultrajen. Y sería faltar a mi palabra de 2009, cuando tras terminar el de Calella, también gordo perdido, aunque puede que ligeramente menos que ahora, también sin entrenar adecuadamente, pero sí algo más que ahora, le dije a Mar que era la última vez que hacía uno «en esas condiciones». Y punto.

    A Elba vamos a ir relajados, a echar unos días a gusto, de vacaciones, en familia y a ver a los ídolos, Pedro y Ximo, ellos sí, recoger el premio a sus esfuerzos.

    Me quedo con lo positivo, con los cuatro buenos ratos echados en estas últimas semanas, con el reencuentro con la natación en el mar, con la bici, con el gimnasio, con el yoga y con las ilusiones compartidas.

    Y de algo servirá esa base. Dentro de ocho semanas es la maratón de Valencia. Y «Soloabogados» vuelve a patrocinar el programa de animación, que si no es así, no las hago. Si todo va bien, estos entrenos veraniegos, con más los que voy a hacer hasta entonces, espero que no caigan en saco roto.

    Y, ahora, ya que estamos, hablemos un poco de vela.

    Aprovecho y os cuento, en modo telegrama, cuatro cositas de vela:

    1.- Algún día el «Magopepo» saldrá en una foto como esa, rodeado de clásicos Muscadets por todas partes. De momento os cuento que hicimos la regata de Oliva, Memorial Pepe Frasquet, mano a mano con Txema. Les dimos a todos diez minutos de ventaja en la salida (otro día os lo cuento). Y ni por esas quedamos últimos, ni en real, ni en compensado. Ya hay otra en mente, ahora en octubre, en Cullera.

    2.- Hice, también, la Palma-Formentera el 31 de agosto, a2 con «El X», de Alejandro Pastore. Un lujo de barco, de patrón, de regata y de cuatro días por las islas.

    3.- EL «ToletumII-Soloabogados» ya está en modo regata, listo para la Copa del Canal (11-12-13 de Octubre, Denia-San Antonio). El fin de semana para dejarlo a puntito de caramelo ha sido duro, duro de cojones. Mira que son golfos mis amigos, joder.

    4.-  A «De Tinto y Oro», «La Cuchara Mágica», el «Drink Team», la joven «Peña Despacito» y demás pandillas varias se va a unir, en breve, el «Veles e Gents», un ilusionante proyecto cultural, gastronómico y náutico que llevo entre manos. Ya os contaré.

    5.- Acaba de arrancar un proyecto a medio plazo: correr la Fastnet 2015 con un Imoca 60. O, al menos, echar una semana previa en la «Cowes Week» y luego, una vez allí, ver qué pasa.

    Ilusionados saludos.

     

     

  • Memorial Pepe Frasquet. El retorno.

    Hola, amigos, muy buenas.

    El «Magopepo», mi querido Muscadet, se botó en 1968. En los dos o tres años siguientes se entretuvo en participar, con éxito, en unas cuantas regatas por Baleares. Las pequeñas chapitas de plata que en aquellos años entregaban a quienes subían al podio todavía lo acreditan, orgullosas, decorando su sencillo interior de madera. Debió ser a partir de 1970 que, o bien dejó de quedar delante, vaya Vd. a saber por qué, o bien dejaron de dar chapitas de plata, o simplemente, lo más probable, por lo que fuese, los sucesivos cambios de armador lo alejaron de la competición.

    Es este:

    Por aquel entonces Txema, Txemita, mi amigo, compañero de tripu en el «Toletum II-Soloabogados», apasionado del mar, de la vida, de la gente, no es que no hubiese nacido,no, es que ni se le esperaba. Seis años menos que el barco tiene.

    Este próximo domingo, 25.08, nos vamos a dar el capricho, mano a mano, de regalarle al chiquitín una segunda juventud, vamos a darle nuestro particular homenaje en forma de regreso a la competición. Cuarenta y tres años después el viejo 21 pies, uno de aquellos pioneros de la actual clase mini, elegido «bateau de siècle XX» por la revista «Voiles et Voliliers», digo que cuarenta y tantos años después, va a correr una linea de salida. Será en Oliva, en una regatita de club, entrañable, simpática, sencilla, tradicional, la «Memorial Pepe Frasquet». Está limpio, reluciente, aligerado de trastos absurdos y pesos innecesarios (con el suyo, con el de su casco de madera enfibrada, su orza y lo que pueda pesar nuestro cargamento de ilusión ya va bien, ya, no necesita más). Hasta un chisme de esos de sujetar el bote de cerveza le he instalado en el balcón de popa para que no le falte nada. Mayor nueva de trinqui, de Concept Sails, o sea, Walter Besteiro, para entendernos, foque y genova limpios de tintorería, huelen bien y todo y spinaker con bolsa nueva, también de estreno -la bolsa, no el spi. La tripulación, por último, o sea, Txema y yo, estrenaremos camisetas del Decathlon debidamente serigrafiadas para la ocasión:

    Por cierto, que el domingo nos dio un sustito que, afortunadamente, no fue a mayores. Habíamos subido temprano Txema y mi menda, Denia-Oliva. Podría bacilar diciendo que a entrenar, o a reconocer el campo de regatas, o cualquier chorrada por el estilo. La cruda realidad es que subimos a almorzar como señores en la inconmensurable terraza de su Club Náutico. Ensalada, bocatas y las puntillitas con guindilla y huevo frito que los que conocéis, ya conocéis y los que no, no sé a qué esperáis. Cervezas, unas cuantas. Carajillos quemaditos de ron, dos por barba. Puro, risas, che, la vida que nos merecemos.

    No foto, no almuerzo:

    Total, que cuando nos hacemos el ánimo de volver a Denia eran las cuatro y pico de la tarde y soplaba ya de caliente el Lleveig nuestro de cada día. Mar y viento de proa. Olas guapas, 22-23 nuditos y allá que nos vamos los dos. Foque, un rizo y el barquito en estado de gracia. Tan bien íbamos que al final le solté la caña y durante más de quince minutos nos llevó el sólo, sin tocarla para nada, amurados a babor, ciñendo a placer. Yo con los brazos abiertos, abrazando la vida, la mirada arriba, a la vela, una mano sobre el balcón de popa, la otra con la cerveza por encima del cabo que hace como de guardamancebos. Txema, sonsoradito de cara, entre el sol y las birras, a unas cinco millas de la costa me anuncia que se baja a liarse un cigarrito. Le pido que aproveche y me suba otra cerveza. Ya os digo, íbamos disfrutando como gorrinos en una charca. Se baja y a los pocos segundos aparecen por el escalón, y por ese orden, por delante su mano con la cerveza solicitada (luego me contó que para no preocuparme en exceso, hay que joderse, el barco con una vía de agua y el colega me sube la cerveza, no me vaya yo a mosquear o algo) y tras su mano, su cara, más blanca que las velas del barco. «Pepo, tenemos un problemilla», la cara, además de blanca, como de mucho susto, «está entrando agua», la vocecilla claramente de pocas bromas, «mucha, Pepo, mucha». Uno de los portillos de metacrilato, concretamente el de proa, estribor, en algún golpe de mar se había ido al carajo, digo al agua. Y, claro, entre que el francobordo no es mucho, la escora y la respetable mar que había, el agua entraba como quería. Lo primero, rumbo a Oliva de nuevo, ya lo dice el dicho, mar de popa es medio puerto, en este caso fue puerto y medio. Achicamos, Txema dice que más de 500 litros, no sé, muchos, el agua la teníamos por encima del plan, a la altura de los tobillos. Reparación de fortuna con la maderita de encima de la tapa de la neverita, unas cuñitas de madera (pinzas de la ropa) y cinta americana a discreción. Y ale, a disfrutar de nuevo, ahora surfeando olas, pero vaya, con el susto aun metido en el cuerpo. Llegando a Oliva de vuela arriamos velas, arrancamos motor, enfilamos la bocana y, mira que risa, el motor que harto de olas pasándole por encima toda la tarde decide que va a participar un poco de la fiesta y se para a veinte metros de las rocas, con toda la mar del mundo por la popa empujándonos contra el puerto, metiéndonos en él, sí, pero con el mínimo gobierno de la caña y la inercia del barco. Sin tiempo material para ninguna otra cosa, vaya, ni para pensar en qué hacer, a palo seco, como Dios me dio a entender, lo metí hasta el bendito amarre 603. No querías caldo, emociones, adrenalina, pues toma, dos tazas.

     

    Aquí le tenéis al día siguiente, lunes, amarrados en Oliva, con el hueco del p.portillo que se aprecia en la banda de estribor y todavía sin motor:

    Al final, mejor que nos pasara todo el domingo pasado y no en la regatita que, esperemos, sea un poco más tranquila, que nosotros, de verdad, con llegar a la comida nos conformamos.

    Lo dicho, amigos, algunos nos veremos el domingo, espero. Al resto ya os la contaré.

    Ilusionados saludos.

    P.C. del resto, lease preparación para Elbaman, poco que contar. Sí, pero no. 96,8. Chufa.

     

     

  • Camino a Elba: Semanas -12 y -11.

    Hola, amigos, muy buenas.

    Quince días sin aparecer por el blog me obligan a resumir en una entrada los entrenamientos de las últimas dos semanas.

    Una medio decente, la del 8 al 14 de julio, en la que logré salir a correr/andar cuatro días. Más o menos media hora cada vez, alternando correr 4´con andar 1´. Dos con Josep, mejorando cada día el record de «nuestra distancia», un recorrido por la playa de la Malvarrosa, viendo amanecer, rematado  con maravillosos baños de esos que te dejan las neuronas listas para el resto del día. Los otros dos días a mi aire, uno por el puerto, otro por Denia. A los que hay que añadir una salida en bici, la primera desde ni se sabe cuándo, con Xelvatico y un amigo suyo, Boro, de esos flacos, puro nervio, pura fibra. Menos  mal que una providencial tormenta nos hizo darnos la vuelta cuando sólo llevábamos media hora. Y tres sesiones, tres, de natación en el mar, 15´cada vez, alternando braza y crol. Añadid un día de bici urbana y seis días de alimentación sana (el sábado no, el sábado dimos de comer en Denia, en casa, a la tripu del «ToletumII-Soloabogados» y, claro…). Resumiendo, que, como digo, una semana, la -12, medio decente. La terminamos con 97,1kg. en canal.

    Esta última, sin embargo, la -11 que hoy termina, no se puede decir que haya sido ni siquiera medio decente. Al que le digas que se supone que estamos preparando un triatlón de distancia Ironman corriendo dos días, dos, un día 36´, el otro 25´, alternadno cada vez  6´corriendo y 1,30´andando, que hemos salido un único día con la bici, hoy, Casa-El Saler-Casa, en total 70´y que hemos nadado un día, ayer, 16´ braza/crol…. En fin…. Añadid tres días en los que la dieta se fue a la mierda: miércoles cena con amigos en Alfinach, jueves merienda/cena en Tinto y Oro, tras un precioso acto de homenaje a Francisco Cano, «Canito», leyenda de la fotografía taurina a sus 100 años y viernes cena con amigos en Náquera.  Y los otros cuatro, pues «comme ci, comme ca». Al final, 96,5kg. Y gracias, que visto lo visto, aun podría haber sido peor.

    Eso sí, las dos semanas se han rematado saliendo con Mar cada domingo a navegar unas horas por la Reserva Marina del Cabo de San Antonio. En nuestro velerito chiquitín, el «Magopepo», a quien tengo el placer de presentar en este blog.  Un Muscadet de 1968, todo un clásico:

    Magopepo5

     

    El último fin de semana de agosto podría ser que hasta nos atreviésemos a inscribirnos con él en una regatita en Oliva de la que me han hablado muy bien. Ya os contaré, si llega el caso.

    Ilusionados saludos.

  • TOLETUM II-SOLOABOGADOS.

    Hola, amigos, muy buenas.

    Os presento a la orgullosa tripulación del «TOLETUM II-SOLOABOGADOS», tan solo media hora después de cruzar la meta en la Isla Dragonera (Mallorca) el pasado 22 de junio, tras 120 millas de navegación desde EL Balís:

    Imagen

    Sentados, de izquierda a derecha, Chema, «el segundo de a bordo», el contramaestre, un apasionado del mar, de la vela, de las regatas, de la vida. Incombustible, luchador, buen tipo. Junto a él, José Luís, armador y patrón. No pierde los nervios, no se altera, domina las situaciones, sin necesidad de dar una voz más alta que otra se hace respetar en cada momento. Mucho más competitivo de lo que aparenta, en regata no se rinde nunca. Este próximo agosto nos vamos juntos de crucero por Ibiza y Formentera, que todo no han de ser regatas en esta vida. A su lado, Federico. Navegante más esporádico, pero siempre dispuesto a echar una mano. En tierra se califica a si mismo como «inofensivo», sí, sí, «inofensivo», dice. De pie, a la izquierda, mi menda. A mi lado, JR. Ya no es sólo aquel tripulante siempre animoso, siempre empujando al resto, siempre transmitiendo fuerza y ganas, no. Ahora, además de eso, que lo sigue bordando, está creciendo a la carrera como navegante, a marchas forzadas. Con Jose y Txema somos los cuatro que venimos formando la columna vertebral de la tripu,  haciendo todas las de la temporada. Y, por último, Fernando, tío sereno, tranquilo, dispuesto. Lo dicho, una banda. Tres de Toledo, uno de Castellón y un par de Valencia que, como quien no quiere la cosa, se trajeron para casa el trofeo.

    «La Dragonera», es una regata clásica, de las de toda la vida. Campeonato Autonómico de Catalunya de Regatas de Altura. Y, claro, que llegue una banda como la de la foto, con un barco ¡¡de Toledo!!, con un pabellón nacional como el de la Plaza de Colón, y les levante a todos los favoritos el primer puesto, pues claro, tiene su aquel.

    Único barco no catalán de la flota, tras veinte horas navegando le sacamos un minuto y pico al segundo clasificado, el «Duende», un barco con un palmarés envidiable, con alguna Copa del Rey en sus velas, con el record de la Regata, en fin, el poco menos que unánime favorito al primer puesto. Y casi una hora al «CMR», tercer clasificado que, según parece, no puso mucho interés, se ve que iban de gintonics, y tal y cual. Claro, claro…

    Navegamos la tarde del viernes y toda la noche con asimétrico, A1 arriba, pedazo de vela de «CONCEPT SAILS», de mi amigo Walter Besteiro (un abrazo, golfo) sin dejar de trimarlo ni un momento, sin desfallecer. Todo el mundo todo el tiempo pendiente de las maniobras, haciendo las cosas bien, muy bien a ratos. José Luis y yo alternándonos a la caña. Pegándonos metro a metro con el Askarretxe y con Enigma, CMR, Merit controlados, siempre a la vista. Por la mañana la encalmadita que nos desespera. Intuimos de donde empezará a soplar, recibimos la mínima brisa con ilusión, spi arriba los primeros y salimos volando hacia la meta. En esa tensión durante la encalmada, en ese no dejarnos ir, en esa concentración estuvo el minutito ese que a la postre resultó definitivo. Lo dicho, una gozada. El resto del fin de semana, en Andratx, muy muy muy aburrido, como fácilmente os podéis imaginar.

    Aprovecho y comento que la inmediatamente anterior, la Ruta del Canal, 31 de mayo y 1 de junio, Castellón-San Antonio de Ibiza tampoco se dio mal. Cuartos en real, cuartos en la general (de diecinueve barcos) y terceros de grupo, lo que nos permitió traernos otro trofeito para la península. Buen junio, en definitiva, dos regatas, dos podiums. El ilusionante proyecto sigue creciendo, se van notando los entrenamientos, poco a poco vamos navegando todos un poco más, un poco mejor.

    El próximo sábado, 13 de julio, nos juntaremos todos en Denia, en casa, para uno de esos arroces con balsa, copas y tarde por delante que tanto nos gustan.

    Por lo demás, aprovecho y os hablo un poco de Triatlón. Sí, sí, tririquitran, tran, tran, estamos otra vez triatléticos perdidos. De hecho esta entrada, de no ser porque el Toletum se la merece más que yo, iba a haberse titulado «Semana -13». Sí, amigos, estoy de nuevo en el camino, tratando de adelgazar a marchas forzadas, de ponerme en forma a la carrera, para ver de hacer en tres meses lo que no he hecho en tres años y plantarme el próximo 29 de septiembre, a las 7:40 de la mañana en la linea de salida del «ELBAMAN», con 3.800m. de natación, 180km. de bici, 42.195m. de carrera a pie y un larguíiiiisimo día por delante. Esta semana que hoy termina, la primera medio seria, la cierro con tres entrenos de carrera a pie/andar (6 x 3´30´´/1´30´´), por la playa, con Josep1 + una sesión de natación, ayer, diez minutos seguidos en la Malvarrosa, alternando braza y crol + dos días, ayer y hoy en los que me he movido por Valencia en bici de paseo + siete días, siete, los siete, cuidando en serio la alimentación, lo que nos ha permitido pesar ya «sólo» 98,2kg. Tres menos que hace unos días.

    Pero vaya, tengo claro que lo importante de verdad es que las neuronas se han alineado, que estoy decidido, que lo veo claro, que vuelvo a perseguir un sueño, un anhelo, un deseo. Vamos a ir compartiéndolo, si te apetece, quedan todavía doce semanas, todo un mundo.

    Ilusionados saludos.

  • Regata de Port D´Aro con «El X».

    Hola, amigos, muy buenas.

    Llevo un par de años tratando de evolucionar como navegante, como regatista (o lo que quiera que sea, en realidad más un intruso en ese mundillo, como en casi todos los que frecuento, que otra cosa). En este tiempo, además de navegar con mi pequeño  «Magopepo» he echado algunas millas con el «KSAR», con el «Cuervo», con el «Mareón», con el «Only You», y he hecho algunas regatas a bordo del «Jambo», del «Llevant Blau», del «Cuadernos Rubio», del «Pakea». Y del «ToletumII-Solabogados», ese ilusionante proyecto deportivo que me enorgullezco en patrocinar. Digamos que la idea es ir subiéndome a cuántos más barcos mejor. Conocer gente, diferentes patrones, diversos estilos, ir poco a poco asimilando un poquito de aquí, un poquito de allí.

    En ese contexto me di el pasado fin de semana el capricho de hacer mi primera regata «A2», esto es, el patrón y yo mismo como única tripulación. Nunca antes me había atrevido pues, lógicamente, la responsabilidad es mayor. A 2 ya no se trata de sentarte ahí, haciendo banda, y no enredar. Navegando a 2 hay que currar bien, echar horas a la caña, gobernando el barco medio decentemente, cuando no atento a la maniobra y al trimado. Digamos que a 2 o se hacen las cosas bien, o los problemas aparecen antes y las soluciones son bastante más complicadas.

    El barco, un precioso IMX38, :

    Un barco con sus años, sí, pero rápido, cuidado, muy muy cuidado, con el que se puede andar rápido de verdad. Con alguna Copa del Rey en sus velas, con un montón de regatas disfrutadas, con un palmarés envidiable.

    Y gobernado por un gran tipo: Alejandro Pastore. Excelente marinero, toda una vida navegando y, como suele suceder, sin dárselas de nada, al contrario, todo sencillez y ganas de compartir, de enseñar, de hacerte sentir bien a bordo. Basta dar un garbeo con él por los pantalanes del Maritim de Barcelona, o del Nautic de Port D´Aro y ver cómo todo el mundo le saluda, le aprecia, le quiere, para tener claro que estás con una buena persona. Que, al final, oiga Vd., a mi nivel, joder, de eso se trata.

    La regata elegida fue una clásica de toda la vida del calendario catalán, la del Port D´Aro. Lo que, ya de entrada me sirvió para darle el jueves noche un repaso a mis más clásicos garitos de Barcelona. Pero bueno, eso se supone que no interesa a nadie.

    El viernes subimos el barco desde el Port Vell hasta la Costa Brava. Maravilloso día, soleado, relajado, con las sensaciones típicas de «la víspera de» que, en mi caso, se confundían con las del «día después de la noche de antes». Lo dicho, fantástica navegadita, 60 millas, que sirven para conocer el barco, su maniobra, izamos spi, primero «a la madrileña», lo arriamos, lo volvimos a izar, ahora ya bien, repasamos trasluchadas, viradas, me familiarizo con todo, me aburro de llevar la caña, che, un entrenamiento muy bueno. En compañía de dos amigos, tripulantes habituales del «X»: David, «El Parra», «Davidsparrow» en LTP, un tío tranquilo, amable, colaborador. Y una de las foristas de leyenda del foro de La Taberna del Puerto, «Islademalta», Caroline, a quien tenía especiales ganas de conocer. Encantadora , con algún Atlántico a sus espaldas, con cientos de miles de millas a sus espaldas es, sin embargo, aun mejor persona que navegante. Un lujo, de compañía,  de viernes, de transporte, de magias con un cabo y tres cartas, de cervecitas con la puesta de sol y la Costa Brava regalándonos momentos de esos inolvidables. De todo, un lujo de todo.

    El sábado, el gran día, la regata: Salimos mal, buscando viento limpio. Cuando quisimos izar spi y arrumbar a la Llosa de Palamós el ángulo ya no nos daba para pasarla directamente (al resto de la flota sí), nos tocó trasluchar, volver a hacerlo, en fin, una salida digamos que no para echar cohetes. Luego subimos hasta las Medas bien. Razonablemente bien. ¿Muy bien, incluso, para ser la primera vez que íbamos juntos? Toda la subida de empopada, spi arriba, pero con una incomodísima ola en contra, mar de fondo recuerdo de un par de días previos soplando norte. A las Medas llegamos sextos, o séptimos, o por ahí, no sé exactamente, pero vaya, pegándonos con todos nuestros rivales naturales, en el grupo, y, lo más importante, con buenas sensaciones, tras haber subido remontando posiciones, disfrutando, acertando en las decisiones. La vuelta, sin embargo, no podemos decir que fuese igual. Por no hacerlo largo, por no dar el coñazo: ceñida, viento estable en torno a 18-20kn. de aparente. Echamos un rato detrás del «Enigma», se nos va un poco, o tenemos que perder un par de graditos para ir a su velocidad, o si queremos hacer su ángulo, andan más. En ese momento no somos capaces de hacer andar más el barco (ojo, que íbamos por encima de 7,5 nudos, que no estaba nada mal), pensamos lo que pensamos, nos vamos por el bordo de mar, confiando en que habrá más y mejor viento, y el resto, pues eso…..Que no era por ahí, que era por tierra, que cuando nos quisimos dar cuenta nos sacaban media hora, que llegamos de noche a La LLosa, su baliza sin luces, que no encontrábamos la p. baliza ni queriendo, que nos pilló una calma traicionera, que tal y cual, que esto, aquello y lo demás allá. ¡Qué más da! Al final decimoquintos de la general. Felices, contentos, satisfechos, habiendo disfrutado de compartir un maravilloso día de mar y viento.

    Que, al menos en mi caso, de eso se trataba.

    Me quedo con el placer de haber conocido a Alejandro y de navegar en su mítico «X». Y de no haberlo hecho mal del todo, espero. Y con la sensación  en puerto, en la reunión de patrones, en la cena del viernes, en el desayuno del sábado, de ir siendo cada vez un poco menos ese novato desconocido, cortado, que no sabe ni a quién saludar, para ir conociendo al resto de la flota, cada vez menos extraños,  de saludar a los del «Askarretxe», a varios cofrades de La Taberna que me conocían por el relato de Cabo de Hornos, por fotos y demás, en resumen, de haber disfrutado a placer a lo largo del todo el fin de semana de mi gran pasión: las relaciones humanas.

    Agradecidos, ilusionados saludos.

    P.C.: Con el «ToletumII-Soloabogados» entrenamos el 25 y 26 de mayo en Castellón, bajo la dirección de Nacho Braqueais. Y nos vemos, D.m., en las regatas: En la Ruta del Canal, Castellón -San Antonio (31.05 al 02.06) y en «La Dragonera», El Balís-Andrtax, (20 al 23.06). Será un placer.

     

     

  • Pepe.

    Hola, amigos, muy buenas.

    Tres meses sin aparecer por el blog dan para muchos temas posibles. Pero hoy no hay la menor duda, hoy el tema estrella es el reciente Campeonato Autonómico de Judo y el protagonismo es necesariamente para Pepe.

    Pepe Ortiz Soler, dieciséis años, excelente judoca, mejor persona, el mejor hijo del mundo.

    Lleva tres años sin engordar ni un gramo para seguir compitiendo en «su peso», hasta 60kg. Sin faltar a un entreno, lunes, miércoles  viernes y sábado, ni a una concentración,  ni a un curso, ni a un viaje, ni a una competición. Entrenando sin otro objetivo que disfrutar del camino y  soñando con subir algún día a lo más alto del podium.  Ya hace unas semanas, en el Autonómico Sub-21, dio el primer aviso. Se apuntó poco menos que por entrenar un poco, por coger ritmo de competición  pero, siendo razonables, sin nada que hacer frente a tíos hasta cinco años mayores que él. Y se entretuvo en ganar la medalla de bronce.

    Y el pasado sábado, 20 de abril, por fin, tras ganar en la final a su amigo, y sin embargo gran rival, Raul Molina, se pudo hacer esta foto:

     

    Esta otra foto es de la final del Provincial, de nuevo Pepe y Raul. No es del otro día, tiene ya unos meses, pero es bonita. Pepe es el de blanco y está marcando un incontestable Ippon de Uchi-Mata de izquierdas a Molina, el de azul. Todavía están temblando las colchonetas del tatami de Picassent.

     

    Digamos que son los dos más fuertes en la Comunidad en su categoría y peso. Estos dos los ganó Pepe, otras veces ha sido al revés. En todo caso es una rivalidad sana, sanísima. Lo primero que hizo Vicente Rochela, el entrenador rival, mi amigo, mi entrenador hace ya unos cuantos años, fue felicitar a Pepe y darle muchos recuerdos para su padre. Que en ese momento estaba incumpliendo sus más elementales obligaciones paternales para mejor atender las de diligente esposo, con Mar, en una inolvidable Feria de Sevilla (¡qué Feria, Señor, qué Feria nos hemos pegado, dicho sea de paso!). En la Maestranza, viendo a Manzanares, me pilló la llamada de Pepe dándome la gran noticia.

    Pues eso, sirva esta entrada en el abandonado blog como testimonio de mi orgulloso reconocimiento por su éxito.

    Ahora nos queda el sueño, el Nacional. Nos vamos a Coruña el fin de semana del 17 al 19 de mayo. El Camnpeonato de España es el 18. Lo que sea será, ahí no hay presión. Cualquier alegría que se traiga será «a más a más». Hasta ahora su mejor resultado a nivel de toda España ha sido un cuarto en una Copa de España. En este próximo campeonato depende mucho de la suerte que tenga en el sorteo. De los diecinueve que compiten hay dos o tres, quizá cuatro, claramente superiores (sobre el papel, ya se entiende). Él dice que su puesto «natural»estaría alrededor del quinto. Bueno, ya se verá, en todo caso, vamos sin ninguna expectativa concreta, a disfrutar y ser felices. Que no es poco.

    Por lo demás, telegráficamente, os resumo en cuatro párrafos un trimestre de mi vida:

    Toros: Sigue adelante el proyecto «Rancho Viejo». Como empresarios de Monovar dimos una corrida el 10.03, con Cordobes, Cid y Fandi y perdimos hasta la camisa. La próxima en Elche, muy probablemente el 01.06. Y me han elegido Presidente de la Peña «De Tinto y Oro», la más prestigiosa de Valencia. Todo un orgullo. Ya os contaré un montón de ilusionantes proyectos en curso.

    Vela: Patrocinaba dos barcos de regatas. Uno, «EL Bicho», de mi amigo Pablo Torres, se hundió en un temporal en el Golfo de León hace unas semanas. Afortunadamente, sin daños personales. Pablito está bien, en plena forma, soñando con «El Bicho II». De hecho en Sevilla, en un par de noches en su caseta le dimos un empujón al nuevo proyecto. El otro, el «Toletum II-Soloabogados» es el First 41s5 de Beneteau con el que estoy haciendo la temporada de regatas de altura. En Semana Santa hicimos «La Ruta de la Sal». Con el 90% de la regata superado, con la meta de San Antonio a la vista, rompimos un obenquillo cuando íbamos segundos de clase y quintos de la general, de un total de 90 barcos. Ante el inminente riesgo de desarbolar nos tuvimos que retirar. Una lástima. En tierra, eso sí, lo bordamos. La próxima, la de Port D´Aro, en la Costa Brava, con «El X», un pepino, un señor barco, este próximo fin de semana. Y luego, en junio, otras dos con el «Toletum II-Soloabogados», la Ruta del Canal (Castellón-San Antonio) y la Dragonera (El Balís-Andratx). En los ratos libres, que no son muchos, trato de sacar el «Magopepo» para que no se le olvide navegar.

    Magia: El CIVAC recuperó, recuperamos, tras años sin celebrarlas, las 24 Horas Mágicas, una especie de jornadas, congresillo, muy muy simpático. En La Rambleta echamos un fin de semana, el del 13 y 14 de abril, de los de no dormir, reencontrarte con viejos amigos, conferencias, galas, risas, copas, magias, sueños, de los que nos gustan de verdad. A ver si saco un hueco para reactivar «La Cuchara Mágica», que la tenemos medio dormida, y eso  no me gusta.

    Falla: ……………

    Carreras, entrenos y demás: Inscrito al Elbaman del próximo 29.09, triatlón de distancia Ironman en la isla de Elba, como próximo gran reto, me las veo y me las deseo para mentalizarme de una puta vez. No adelgazo, no me mentalizo, no haymanera. Al menos, sigo medio ilusionado, sigo cabreándome conmigo mismo por no ser capáz de ponerme. Menos da una piedra. De momento estamos en 100kg. de peso y el único entreno de la semana han sido 30 minutos alternando andar y correr a partes iguales el martes, A ver si esta próxima….

    Ilusionados saludos.

     

     

     

  • El Añadío.

    Imagen 636

    Hola, amigos, muy buenas.

    La semana pasada me escapé con Mar a un sitio muy recomendable. Especialmente si te gustan los toros. Una finca preciosa en Vilches, en pleno corazón de Sierra Morena, «El Añadío». Resultado de varias divisiones familiares del original fincón del abuelo, Don Cesar Bueno, a cuyo nombre sigue lidiando la ganadera, su nieta, María Jesús. También como «Hermanos Gualda» se han anunciado sus toros y novillos. Varias generaciones ya de ganaderos fieles a un concepto, el clásico, el puro, el de toda la vida, a un encaste, el de Santacoloma, a una manera de hacer las cosas, bien. María Jesús no puede ni imaginarse a si misma criando toros línea Jandilla, Domeq, ni nada que no sean sus Santacolomas «de toda la vida», de toda su vida, ya se entiende. Aprovechando las viejas cuadras de la finca ha montado un hotel rural del máximo encanto, un sitio privilegiado, único, en lo alto de una loma desde la que se divisa toda la sierra, los cinco Parques Naturales a tu alrededor. A lo lejos, en días claros, ves Sierra Nevada y cerca, muy cerca, por las ventanas del salón en el que te tomas un gin tonic al calorcito de la lumbre, a escasos metros, los toros serios, en puntas, sin fundas, ni modernidades al uso.

    Para allí que nos fuimos para compartir el segundo entrenamiento en el campo de Daniel García (el anterior fue una semana antes, en Alcabozo, Albacete, pero esa sería otra historia), un chaval de Vilches al que desde Rancho Viejo estamos tratando de echar una mano en los siempre difíciles comienzos. Le regalamos un par de novillos que toreó y mató a puerta cerrada. Tiene valor, mucho valor. Clase  y ganas de hacer las cosas bien para regalar. Hechuras de novillero, ambición, excelentes maneras. Educación y saber estar, todo el del mundo, el que le han transmitido Antonio, su padre, mítico picador de toros bravos y Raquel, su encantadora madre. En fin, que ya veremos, está muy verde, claro. Le falta oficio, sí. Pero podría ser, podría ser, podría ser… Lo que, de momento, no es poco. En la foto es el de la izquierda del todo:

    A su lado, de izquierda a derecha, José Antonio Carretero, pedazo de  matador de toros, Antonio García, picador y padre del novillero, Rafi de la Viña, figura del toreo, amigo, socio, un crack, un servidor, Isidoro Ramos, novillero valenciano que tuvo su momento, su cartel, en aquellos añorados años 80, en Arnedo, Valencia, Madrid, dejó buenos recuerdos y, por último, María Jesús, la ganadera.

    Ah, perdón, casi me lo dejo. En el público está el gran «Garbancito», ultrafondista, triatleta, maratoniano y sobre todo, buena persona y buen amigo que se desplazó ex profeso desde Murcia para echar con nosotros un grandioso fin de semana.

    Tras los dos novillos de Daniel me di el capricho de torear una eralita de la casa. Salió buena de verdad. Brava, noble, colaboradora. Lo de Santacolma, cuando quiere salir bueno, sale extraordianrio. Dicen que con el capote estuve bien, fotos no tengo. La paré yo, le di unos cuantos lances y dos medias que no sé si serían muy buenas o no, pero aclamadas, desde luego, como las de Antoñete en sus mejores tardes. ¡¡Ventajas de llevar a los amigos a verte!!

    Toreando de muleta sí hay un par de fotos. Un derechazo:

    Otro:

    Y una más, al natural:

    No son gran cosa, pero sirvan como testimonio del gran rato que echamos.

    Luego ya vinieron los gintonics y las magias varias. Ahí sí, el triunfo fue incontestable, tendríais que ver a Carreterao, ese pedazo de matador, ese torerazo, presentándome en cada juego de magia, entre risas, chistes, chascarrillos y buen humor al calor de la chimenea en un saloncito precioso, con los toros detrás de las cristaleras. ¡Qué tarde  ni soñándola! Y la cena, el amanecer en el campo, el canto del gallo como despertador, la niebla y el rocío de  la mañana como primeros aromas del día y la felicidad de compartir la felicidad.

    Lo dicho, si podéis, no dejéis de escaparos un fin de semana al Añadío. Si aprovecháis uno que vuelvan a anunciarse Daniel y el Magopepo mano a mano, entonces ya lo bordáis.

    Ilusionados saludos.

    P.C.; trasteando con las fotos me he encontrado una, del pasado diciembre, de cuando me fui con el De la Viña a Lima, a ver un par de tardes de la feria de Acho. Después de los toros nos fuimos al hotel del Juli y Manzanares, a echar unos piscos con ellos. Mirad que dura puede llegar a ser la vida del turista aficionado a los toros:

    Un abrazo, golfos.

  • Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (VII)

    CALETA MARTIAL-PUERTO WILLIAMS

    Hola amigos, muy buenas.

    El día de año nuevo amanecemos en Caleta Martial. Como cada mañana, Atilio consulta vía Iriidium el parte meteorológico de los próximos días. En teoría nos quedarían tres días de viaje de regreso (hoy a Lennox, mañana a Williams y el día 3 a Ushuaia). Pero para el día 3 dan vientos del oeste muy muy fuertes. Y es fácil que no nos dejen salir de Williams, con lo que retrasaríamos la llegada al 4 con probable pérdida de aviones y demás. Decidimos navegar hoy de tirón hasta Puerto Williams, 55 millas, para mañana terminar en Ushuaia.

    En definitiva, la travesía será un día más corta, el resto de nuestras vidas, por el contrario, tendrá un día más.

    Salimos con mayor con un rizo y génova, que pronto será sustituida por trinqueta. Copio un poco de la libreta, que en el fondo, para eso la llevaba. Mis sensaciones, en directo: «Yo a la caña, entre islas, hacia Bahía Nassau y un buen rato más. Viento oeste 35´-40´. La caña tira mucho. Rachas de + 40 seguro. Jarcia silba. Navegación muy exigente. Resuelvo OK. Disfruto +/- 2h.

    Ayer albatros, miles de aves. Hoy también. Delfines juegan, saltan, cabriolas, vientre blanco al aire, a 1m. de mi. No lleves a tus hijos a un delfinario, tráelos acá!!!!»

    Dejo la caña y me da por pensar un rato en mis cosas, ensimismado ante tanta belleza. Al rato me sorprendo preguntándome porqué ayer, en Hornos, me emocioné tanto, si yo, en el fondo, en esto soy poco menos que un intruso. Entre las respuestas posibles que me voy planteando escribo una en la libreta que hoy casi me sonroja: «Por los marineros. Será por los marineros. ¿Me estaré convirtiendo en uno de ellos?»

    Al rato vuelvo a la caña y, de nuevo….¡¡¡ Señoras, Señores, el Gran Delfin Show Bahía Nassau!!! Grandioso. Al lado mismo del barco, a mi altura, junto a mi, por la aleta de estribor, un delfín espectacular, grande, poderoso, salta no menos de un metro y pico o dos fuera del agua, en vertical. Al llegar arriba, el delfín se deja caer hacia atrás, como cuando mi hijo Pepe se tira de cabeza de espaldas a la balsa de casa, muestra todo su blanco vientre al sol y entra en el agua con una limpieza, con una elegancia, con una clase que quita el sentido. Estoy seguro de que lo ha hecho para mi, que está jugando conmigo, que no es que me vacile, es simplemente que me regala un salto, un instante, un momento glorioso. Por si tenía alguna duda, un par de segundos después la escena, el salto, se repite, ahora por la banda de babor. Dos metros fuera del agua, giro atrás y, zas, dentro. Y, como si el casco del KSAR fuese su particular columpio, de nuevo emerge por mi derecha, estoy a punto de llorar de la emoción, es indescriptible, pasa a menos de un metro de mi, casi podría tocarlo, flipo. Una última aparición por la otra banda y, hasta siempre, amigo. De verdad, hay cosas que no cabe describirlas así, en un teclado, frente a una pantalla, ya me gustaría, pero es que, simplemente, no se puede.

    Seguiré copiando de mis notas, que eso, en el fondo, es más fácil, hasta ahí sí llego: «Viento era W, va rolando a SW al finalizar Bahía Nassau. +/- 30-35´, viento y mar por la aleta de babor. Grandiosa navegadita, con génova, trinqueta y mayor con un rizo. Pasamos entre Lennox y Navarino. Pizzas y Heineken. Sale el sol. ¡Qué día de Año Nuevo! Ni soñándolo. Mini-siesta y llegamos a Beagle de nuevo. Tierras conocidas, todo es familiar. Ahora rumbo W, viento sigue SW, fuerte (aprox. 35´) pero sin ola. Ceñida con mayor con 1R y 1/2 génova. Varios controles de radio de los chilenos y en Mackinley tb. de prefectura argentina.»

    Y llegamos a Puerto Williams. Que esa tarde/noche estaba precioso. Imponente el Micalvi, como siempre, y a sus costados, abarloados, el resto:

    Lo mismo, nada más que un poco más cerca. Será por fotos….

    Cenamos más o menos rapidito. Hoy sí queremos ir todos a la cantina, que no en vano es la última noche del viaje. Cruzamos por sus proas los tres veleros que nos separan, llegamos a la cubierta del viejo dragaminas, pedazo de envoltorio para un bar de copas, sí señor, ya estamos ahí….Uy, que raro, no hay luz, uyuyuy, la puerta cerrada, uyuyuyuyuyuy, mierda….De repente le veo, todavía en el puentecito de madera que conecta el Micalvi con tierra firme, saliendo hacia la ciudad, llamaremos«ciudad» a Puerto Williams, sólo para entendernos. Corro tras él. Grito, supongo que angustiado, «LUIS, LUIS». Se para, llego a su altura, jadeando. De entrada me dice que no, que lo siente, que ya han cerrado. Mierda. Me identifico, «soy Pepo, estuve aquí el otro día, estuvimos hablando un rato…» Lo de «hablando un rato», obviamente, es una forma de recordar que «me tomé cuatro copazos como cuatro soles, yo solito, sin ayuda de nadie». Debo poner ojitos, mitad de súplica, de «por favor, no nos hagas esa putada», mitad de «hoy me da igual que sean cuatro que cuarenta y cuatro, abre el garito que no te vas a arrepentir». La cuestión es que me identifica, me recuerda, me reconoce y, supongo que en parte agradecido por lo del otro día, en parte por la caja que intuye, finalmente nos abre el local. De lo que, por cierto, no se habrá arrepentido. Seguro.

    Ni por la caja, que es lo de menos, ni, sobre todo, por la que se lió. Llegaron unos franceses, dos familias con niña de unos 12 años. Mis amigos se empeñaron en que hiciese algún jueguecillo. Marcelo pasó al barco y me trajo un cabo y la baraja. Juego del ahorcado, con el cabo. Afortunadamente funciona y atraviesa limpiamente el cuello del mago. A continuación, un par de efectos con cartas a la chica, en la foto, el juego de las tres cartas, que se llama así por razones obvias:

    y, por último, el desafío a la ley de la gravedad, la botella está llena, el agua no cae, el lápiz que sostiene el mago en la mano es introducido por su base, dentro de la botella, el agua sigue sin caer. Atilio, en la foto detrás de mi, creo que se estaba aburriendo como las ostras:

    Vaya, que nos lo pasamos mal esa noche.

    Y sí, sí, claro que sí, por supuesto. ¿Acaso lo dudabais?

    La vuelta al barco, digamos que «complicadilla».

    PUERTO WILLIAMS-USHUAIA

    Típico último día en que sabes que se termina el sueño, intercambios de correos, direcciones, abrazos, promesas y compromisos de futuro. Mis escuetas notas del día:«Sin casi viento, a motor. Solecito. Beagle, precioso. Pasamos a un metro del faro de les Ecleures. Intercambiamos regalos, direcciones, etc. A las 17:00h. en Ushuaia. FIN»

    Que no se diga que no colgamos fotos hasta el final.

    Llegando al faro, melancólico, supongo:

    Beagle por la popa, esto se acaba:

    Sí, pero………Beagle por la proa, al oeste de Ushuaia, por ahí se va, por ahí iremos algún día, si Dios quiere, a los ventisqueros chilenos:

    Llegando a Ushuaia, siempre Ushuaia, fin de trayecto, ahora sí:

    En cuanto a mis derechos adquiridos:

    1.- No creo que me ponga nunca un pendiente en el lóbulo izquierdo, salvo borrachera monumental y amigos inadecuados en el momento inoportuno. Un tatoo discreto con la latitud y longitud del Cabo, ese no se descarta.
    2.- La probabilidad de encontrarme alguna vez con el Rey es muy baja. Que, además, ese día me pillase con sombrero (para no descubrirme), poco menos que imposible.
    3.- Lo de orinar a barlobento, en fin, no quiero decir nada, pero a partir de ahora, yo no navegaría muy tranquilo en mi compañía.

    Aquí lo dejamos.

    Ha sido un auténtico placer compartir este sueño con vosotros.

    De principio a fin, un lujo saber que lo valoráis y lo agradecéis. Más que eso, saber que lo sentís y que, de algún modo, lo hacéis vuestro. No siempre es fácil transmitir lo que uno siente en la mar, navegando. En este antro, afortunadamente, uno juega con ventaja. Sois de puta madre.

    Muy agradecidos, muy ilusionados saludos. 

    EPÍLOGO

    Muy brevemente, que este, en el fondo, no deja de ser un foro de náutica, para contar que gracias al día de menos -al día de más, en realidad- pude cambiar el billete y adelantar un día el vuelo a Calafate (ciudad con menos interés turístico que Lepe, dicho sea con el máximo respeto por esta última, si no fuese por el Perito Moreno, a 80km.). Y darme el inesperado capricho de conocer está esta locura de glaciar:

    Y luego, en Bariloche, descansar tres días en mi hotel preferido, La Sirenuse Lake Suites Hotel, con el mejor servicio del mundo y esta vista sobre el Nahuel Huapi desde la habitación:

    El «Boliche Viejo», el viejo almacén donde se reunían Butch Cassidy y su banda, es hoy un lugar histórico que conserva el espíritu de aquellos tiempos. Fue el garito elegido para el último asado, el de la despedida, antes del regreso a la cruda realidad:

    Por fuera:

    Y por dentro:

    Lo dejo. Ahora sí.

    Besos, ternura, qué derroche de amor, cuánta locura……

  • Cabo de Hornos. Diario de una ilusión (VI)

    FIN DE AÑO EN CABO DE HORNOS.

    Hola, amigos, muy buenas.

    En Maxwell el día amanece espléndido, radiante, soleado.

    Mientras me pongo mi sonrisa de las grandes ocasiones y mi camiseta del «Jambo» anticipo mentalmente las dedicatorias del día, no vaya a ser que luego, con las emociones, me deje a alguien. Decido que lo de hoy irá por Carles, Ángel, Nico, Pakito, Pepe, Jeroni, Juanjo, Raul, Luis y Jesús, mis compañeros de tripulación en ese, mi primer barco. Y por Walter, que me dio la referencia del KSAR y su patrón. Y por Julio, el jefe, el patrón del «Jambo». Y por Fede, que me los presentó a todos. Si, amigos, lo de hoy irá por vosotros.

    También por Jose Luis («Toletum») y su banda, que me han acogido con los brazos abiertos.

    Pero, por encima de todos, lo de hoy, como todas las cosas importantes, irá por Mar, mi compañera del alma, compañera. A quién todo debo, a quién tanto quiero. ¡Cuánto daría por compartir ese ratito contigo! Gracias por dejarme volar, soñar, crecer, vivir. Un beso.

    En esos pensamientos ando, cuando nos ponemos en marcha. Como de costumbre, al poco de salir Ati me cede la caña. Copio de la libreta: «Maravillosa navegadita a vela. Yo a la caña mucho rato. Maxwell-Hornos con genova, mayor con un rizo y mesana con un rizo. +/- 15 nudos y subiendo. Calculo 25/30.»

    Al pasar Isla Hall se nos ofrecen, en primer plano unos farallones, Las Catedrales. Y al fondo, imponente, El Cabo:

    La aproximación es relajada, se nos nota felices. Alguien prepara el enésimo mate del viaje. Es una gozada el ir tomando mate en cubierta, sintiendo en la cara el viento frío y sorbiéndolo calentito. Ritual compartido, un mate en cubierta tiene un puntito místico, mágico, espiritual. Han sido mucho y muy agradables los tomados, también los mates del viaje los recordaré con cariño.

    Cerramos el paréntesis, sigamos navegando.

    Poco a poco el momento se acerca. Carlitos me ha relevado a la caña, pero yo creo que, sin haberlo hablado, todos tenemos claro a quien corresponde el honor de doblar el Cabo, de cambiar de océano, de sentirse el dueño de los mares, de enfilar los dos islotes de delante y pasar entre ellos, de rendir culto y tributo a la historia, a las historias, a los que vinieron y a los que vendrán. Sí, de la manera más natural y espontanea del mundo, Panchito toma el timón, se sonríe, se concentra y nos lleva a todos al otro lado de nuestras vidas. Gracias, amigo.

    Hornos, en honor del velero «Hoorn», de la holandesa ciudad del mismo nombre, que junto con el «Eendracht» sirvió a De Marie hace casi 400 años para encontrar un paso al sur de Magallanes. El «Hoorn» se incendió, sí, pero en ese fuego compró el derecho a ser leyenda, poesía, el derecho a poner nombre a nuestros sueños. Que no es poco. ¡Pobre «Eendracht!

    Cape Horn:

    No es fácil describir lo que sentí. Mentiría si dijese que no me emocioné. Probablemente más contagiado por la euforia general, las mil fotos, los abrazos, que porque realmente para mi significase tanto. En la libreta escribí, esa tarde, «Cruce, mil fotos. Me emociono + x ambiente q x mismo. Pero OK. Champagne a gollete, como los piratas. El cabo es majestuoso, impresionante.»

    Lo que hoy recuerdo de lo que pasó en esos minutos (12:25, hora oficial chilena) es,

    a) que nos hicimos muchas fotos. Una que me gusta, por el simbolismo de unir en una imagen dos buenos momentos de mi vida, es esta, tomada unos minutos antes, con el buff de la Marathon des Sables:

    En esta otra estoy relajado, sereno, disfrutando del momento:

    b) que nos bebimos una botella de Chandón, Ati brindó por todos los marinos de todos los tiempos y yo, que iba a hacer un brindis por mi mujer, en el último instante lo cambié y dediqué el momento soñado a Moni, le desee de corazón a Marcelo que la próxima vez que pase Hornos sea con ella

    Le pegué a la botella uno de los tragos más a gusto que recuerdo

    Y al terminarlo, entonces sí, no sé si por el Cabo, o por el champagne, o por Moni, o por qué o quién, pero en ese momento sí sentí una intensa emoción:

    Hay una idea que me ha servido, a veces, para tratar de acercarme, torpemente, a intentar explicar lo sentido en ocasiones importantes en mi vida. Al parecer los griegos tenían dos formas distintas de medir el tiempo, una llamémosle cuantitativa, lo que denominaban “cronos”, en minutos, segundos, horas, etc. La normal, para entendernos. La otra, la cualitativa, “kairos”, creo que le llamaban, se refería a su intensidad, a esos momentos mágicos, eternos que puede que duren poco, pero no se olvidan nunca. Pues eso, que los minutillos, no se si tres, cinco o siete, los que fuesen, que tardé en doblar con Marcelo, Carlos, Casimiro, Pancho y Ati el Cabo de Hornos dudo que a ninguno de todos se nos olviden en la vida. Y, claro, es por esas cosas que tiene sentido hacerse a la mar. Kairos, insisto, Kairos en estado puro. No quieres que se termine porque en ese momento eres muy feliz. Ese puto cabo, con perdón, ha dado algún sentido a los últimos meses, ha sido el sueño, la ilusión, el deseo, el camino, el reto, todo. Y es ahora, que el camino hasta él está acabando, cuando empiezas a saborear el placer de estar ahí. Sensaciones encontradas, por un lado deseabas que llegase el momento, claro, llegar allí de una vez, pero, por otro la sensación de estar ahí, el momento, es tan fuerte que, sin querer, tus pensamientos, tus vivencias cada vez van más lento, te recreas, saboreas cada grito de jubilo de los demás, cada mirada, cada palmada, cada foto, cada sensación, todo. En el fondo pones tus neuronas en modo «a cámara lenta» porque desearías que Hornos no se terminase nunca. Una parte de mi quería permanecer allí para siempre. Será la misma, supongo, que hace que andemos dándole vueltas ya a un garbeo por Isla de los Estados, o soñando con los ventisqueros y Darwin. Recordé tantas cosas en esos minutillos, con el Cabo por el través…Miraba al cielo y me recreaba con el momento, a más jubiloso, ruidoso, festivo el resto, más tranquilo yo, más trataba de disfrutar del
    momento. A más fotos y fotos del grupo hacia la isla, más miraba yo al cielo, con la satisfacción de estar llegando y la pena precisamente por lo mismo, porque todo terminase.

    Atlántico Sur. El Cabo de Hornos por la popa del KSAR:

    El Montgó desde el Atlántico Sur:

    Tuvimos la suerte de poder bajar a tierra, a visitar la Isla de Hornos. En Caleta León, con 30 metros de sonda, el fondeo puede llegar a ser complicado, pero bueno, al parecer ese día no había demasiado problema. Ati nos acercó a tierra con la auxiliar y regresó al barco, para recogernos un par de horas más tarde.

    Nos dio tiempo a acercarnos al monumento al albatros, para las típicas fotos. Os muestro una del grupo:

    Y a pasar por el faro, a sellar el pasaporte, saludar al militar chileno responsable de ALCAMAR HORNOS (no veas, hasta que descubrí que eso de «Alcamar» era la Alcaldía Marítima, las cábalas que me hice y las vueltas que le di a la palabreja) y comprarle a su señora cuatro camisetas y dos recuerditos.

    Faro y Alcaldía Marítima, con una pequeña capilla:

    El faro por dentro, me ilusionó ver un recuerdo del paso de la asociación chilena de Asperger. Y como las fotos las pongo yo, pues aunque para muchos lo del Síndrome no os diga nada, para mi sí es importante, así que pongo una:

    Y otra de la bandera nacional que dejaron en el faro, arriba, unos compatriotas aragoneses. No vaya a ser que anden por aquí, tomando unos vinos, y no hayan dicho esta boca es mía:

    Por último, y para terminar, el resto del día: Mientras navegábamos rumbo a Caleta Martial, un paradisico lugar, con una playita de arena, fondo de arena y muchos nudos de viento donde íbamos a pasar la noche, a las 17:00 se me ocurrió algo simpático. Bajé al salón y toqué en la campana de a bordo las doce campanadas. Subí con la botella de ron a cubierta y al grito de «Feliz Año en San Petersburgo» compartimos con Casimiro un buen trago, abrazos y buenos deseos.

    Luego, ya fondeados, a las 20:00, esta vez no improvisado, ni mucho menos, dimos las doce campanadas en horario español. Expliqué las tradiciones y tomamos cada uno las doce uvas (pasas cubiertas de chocolate, lo único que fui capaz de encontrar en Ushuaia, pero al fin y al cabo, uvas pasas, uvas son) a ritmo, uva-campanada-uva-campanada, como debe ser. El brindis con champagne en copas de cristal que el patrón sacó de alguna chistera -todo se contagia- con el pie izquierdo en el aire y algo de oro en cada copa dio paso, en el corto plazo, a una excelente cena. Y, por supuesto, también a un gran año.

    A las 22:00h. ya habíamos acabado de cenar. Para hacer tiempo hasta el tercer fin de año nos entretuvimos lo mejor que supimos. ¡Qué dura es la vida del marinero!

    Entre otras mil anécdotas, Pancho nos contó el día que, estando buceando, «le pescaron», a caña, desde una embarcación. O cómo se encontró a una pareja haciendo el amor encima de una caja con 400 kg. de explosivos que él había dejado, lógicamente, escondida en el sitio más recóndito de no sé qué puerto.

    A las 23:00 escuchamos por radio que el «Stella María Australis», de bandera alemana, con diez tripulantes a bordo y proviniente de la Antártida, está arribando a Martial. Bieeeen. Tendremos alguien a quien desear feliz año dentro de un rato.

    Doce campanadas. Más champagne. ¿Qué es eso que suena fuera? Salimos todos. Hace un frío considerable. Desde el otro barco, recién llegado, contestan a nuestras campanadas con varias bengalas. Sacamos las bocinas de niebla. Son unos minutos mágicos, maravillosos, la tranquilidad de Martial, en el fin del mundo, destrozada por pirotécnias, abrazos, bocinazos, gritos, risas, descorches de champagne, alegría y extrema felicidad.

    Ilusionados saludos.